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CEP: Chile debe apostar por aumentar la eficiencia agregada

Bergoeing apunta a dos reformas que perfeccionen la institucionalidad económica.

(Pulso) Un análisis sobre cuánto ha avanzado Chile en materia económica, cuánto de eso se ha traspasado a sus habitantes, y cómo superar la trampa del ingreso medio, hizo el investigador del Centro de Estudios Públicos (CEP) y ex superintendente de Bancos, Raphael Bergoeing.

En esta observación destaca que la economía chilena ha progresado mucho en las últimas tres décadas, que le permite tener hoy el ingreso  cercano a US$ 20.000 PPP (Precios de Paridad de Compra) No obstante, para llegar a los US$ 40 mil -el promedio de los países avanzados- se debe mejorar la eficiencia económica, dice.

Al respecto, el analista explicita que entre un 50 y 90% de las brechas de ingreso per cápita entre países ricos y pobres se deben a diferencias en su eficiencia agregada, esto es, su capacidad de producir más con la misma cantidad de capital y trabajo.

De hecho, acota Bergoeing, para entender por qué algunos países son más ricos que otros, la evidencia muestra que tres son las fuentes principales: empleo, inversión y eficiencia, aunque sólo la última variable permite explicar diferencias significativas y sostenidas de actividad entre países.

Comenta que actualmente la productividad en Chile “es menos de la mitad de la observada en economías más desarrolladas. En Estados Unidos el producto generado por hora es en promedio cercano a los US$ 70, en cambio en Chile, no supera los US$ 20”.

A lo anterior, el economista añade buenas instituciones públicas y la existencia de políticas económicas a favor del mercado. Por eso, añade, “no hay que reemplazar el modelo económico; por el contrario, debemos fortalecerlo, arreglando sus fallas”.

En materia de distribución, continúa el experto, Chile es uno de los países con peores indicadores. “En los países de la OCDE, el coeficiente de Gini mejora significativamente después de impuestos y transferencias, en cambio en Chile, casi no cambia”, sostiene.

Por todo esto, Bergoeing cree que el mayor reto político de nuestro tiempo es “conciliar mayor dinamismo económico con mayor equidad. No se trata hay que reemplazar el modelo, sino fortalecerlo, con reformas que aumenten la eficiencia”, dice.

Así, para avanzar en este sentido, el investigador del CEP propone dos reformas complementarias que permitirían perfeccionar la institucionalidad económica.  Una es fortalecer la regulación de los conglomerados económicos, con énfasis en el sector financiero. Esto reduce el riesgo de crisis sistémicas y protege la competencia. Además, mejorar el sistema de financiamiento de los partidos políticos, de modo de debilitar el vínculo entre los poderes económico y político, y fortalecer su rendición de cuentas.

 

 

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