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¿Por qué el cobre perdió peso en las arcas fiscales?

El alza de costos y los menores precios del cobre impactaron la recaudación fiscal en los últimos ocho años. En el sector no se ve una recuperación del peso del cobre en este ítem, incluso en Codelco estiman un menor aporte al Fisco para este 2014.

(La Tercera) No todo lo que brilla es cobre. En los últimos ocho años, el llamado sueldo de Chile ha tenido una fuerte caída en los aportes que hace a los ingresos fiscales, impactando el presupuesto que diseñan los gobiernos para realizar sus programas. Según cifras de la Dirección de Presupuestos (Dipres), publicadas en marzo, ha caído la participación relativa de los ingresos cobre en los ingresos efectivos totales del Fisco, pasando desde 8,4% del PIB en 2006 hasta 2,1% en 2013, valor más bajo aún que el 2,5% que representó en 2009, por la crisis internacional.

La menor cotización que ha tenido el metal y los mayores costos operacionales de las mineras son los factores que han incidido en esta menor presencia, según explican altos ejecutivos y expertos mineros. “La razón de la caída del cobre en los ingresos es que el precio disminuyó y los costos aumentaron. Por estos factores, el margen operacional de las empresas se ha reducido a la mitad y eso hace que los impuestos caigan también en la misma proporción”, explica el presidente ejecutivo de Antofagasta Minerals, Diego Hernández.

Para la directora de Estudios de Cochilco, María Cristina Betancour, la menor representación del cobre en los ingresos fiscales se debe principalmente “al aumento de los costos de la energía y mano de obra que ha evidenciado la industria minera y que hace disminuir la utilidad operacional sobre la cual se aplica el impuesto específico”.

El académico de la Universidad Católica Gustavo Lagos señala que el alza de los costos se ha sentido con fuerza en las arcas fiscales. Explica que el 2007, el año en que el cobre llegó a US$ 3,23 la libra, los aportes del sector llegaron al récord de US$ 14.100 millones. Mientras que el 2013, con un precio promedio de US$ 3,32 la libra, el sector contribuyó con US$ 5.820 millones. “Esa caída sólo se explica por el alza de costos”, dice.

Alvaro Merino, gerente de Estudios de la Sonami, detalla que el costo neto a cátodo en Chile pasó de US$ 0,93 la libra en 2005, a US$ 2,27 en 2012, mayor que el promedio a nivel mundial, que en el mismo período pasó de US$ 1 a US$ 2,2 la libra de cobre. Otro factor que ha impactado, detalla, es la menor ley de mineral que existe en los yacimientos, debido a su envejecimiento. Señala que en los últimos seis años, la ley promedio experimentó una caída de 20% y pasó de 1,07% a 0,86 en 2012. Pese a estos elementos, Merino destaca que entre 2005 y 2013, el aporte de la minería al financiamiento fiscal totalizó US$ 81 mil millones, entre Codelco y las compañías privadas. “Es decir, por cada cinco pesos que recibió el Fisco en el período, uno fue aportado por la minería”, explica.

Para el gerente de Estudios del Consejo Minero, José Tomás Morel, la menor exposición del cobre ha sido reemplazada por el desarrollo de otros sectores de la economía, efecto multiplicador que califica como muy bueno. “Por cada peso del PIB que genera directamente la minería, hay 0,67 pesos adicionales del PIB que se generan por otros sectores. Nos parece una buena noticia que otros sectores de la economía se expandan, sabiendo que parte de esa expansión será impulsada por la minería”, explica. Sin embargo, comparte que el menor peso del metal se debe a la disminución del precio del cobre, que ha caído 24,6% entre 2006 y 2013, y también por el alza de los costos. “Estos dos efectos sobrepasan de manera significativa el efecto del aumento de 7,7% en la producción de cobre”, señala.

Pero no sólo el cobre ha influido en la menor recaudación fiscal, también los subproductos, como el molibdeno. Según la Dipres, el peso de este subproducto también ha bajado, llegando a representar sólo el 0,8% de los ingresos fiscales, lejos del 8,1% que tenía en 2005 (ver infografía). En el sector incluso indican que la caída del moly ha influido más que el desempeño del cobre en la menor presencia en las arcas fiscales, ya que su caída ha sido más fuerte. El precio del molibdeno pasó de US$ 54,5 el kilogramo en el 2006 a los US$ 22,7 en 2013. “El molibdeno es un metal que observó un importante aumento en su precio en el pasado, incidiendo positivamente tanto en las utilidades mineras, al ser un subproducto del cobre, como directamente en los ingresos fiscales. Sin embargo, no se observa una evolución favorable de su precio en un futuro cercano”, indica Betancour.

Menores aportes

Gustavo Lagos es claro en su análisis: “El ingreso fiscal no se va a recuperar en el corto plazo, incluso creo que puede seguir cayendo”, dice. Indica que el 2014 el comportamiento de la minería en la recaudación fiscal será moderada, pero para 2015 deberían tener una caída. Esto, porque la cotización del metal no subirá y los ajustes de costos tampoco serán significativos, factor que sí espera impacte este 2014. “Producto del alza del dólar, los costos de las empresas mineras podrían rebajarse 7%, lo que es una buena noticia, que se suma a la mayor producción que tendrá el sector (más de 6 millones de toneladas de cobre), situación que no se dará tan fuerte durante 2015”, explica.

Para Betancour, lo que suceda en términos de recaudación fiscal dependerá de la evolución de los costos de las mineras, “pero habrá un precio del cobre con tendencia decreciente. Por eso, probablemente, observemos una disminución de los ingresos fiscales en el futuro”, dice.

El presidente de Codelco, Gerardo Jofré, coincide con la caída que registrará el precio del cobre en el futuro. “Esperamos una pequeña baja en el precio el próximo año y el siguiente. Hay una contracción de la demanda y hay un aumento relativo de la oferta. Creemos que vamos a tener un precio del cobre un poco más bajo, pero a mediano y largo plazo estamos optimistas”, señala. Misma visión tiene Diego Hernández. “Nadie espera que el precio suba en el corto plazo a niveles que hemos visto en los últimos años”, señala.

Para Alvaro Merino, la recaudación fiscal de este año será similar a la de 2013, siendo el precio del cobre un factor determinante de esa mantención. “Se debe tener presente que por cada centavo de dólar que disminuye la cotización del metal, Chile deja de percibir US$ 125 millones por concepto de exportaciones. En tanto, el Fisco disminuye sus ingresos en torno a US$ 60 millones, por excedentes de Codelco como tributación privada”, señala.

Un elemento no menor será el aporte de Codelco, que se estima será menor que los US$ 3.889 millones que registró como excedentes el año pasado, 3% más bajo que 2012 -sin considerar AngloSur. “En el caso de Codelco, los aportes al Fisco esperados para 2014 serán menores a los generados durante 2013, debido fundamentalmente a la proyección de un precio del cobre para este año que se ubica en un nivel inferior al del año 2013”, adelantan al interior de la estatal. Esta situación, explican, se podría extender hasta 2018, ya que a partir de ese año entrarían en operación los nuevos proyectos de la estatal. Sin embargo, la ejecución de ese plan depende de la política de capitalización que diseñe el gobierno.

En el Consejo Minero estiman que para revertir la caída del PIB minero, “debemos ser capaces de incrementar la producción, principalmente, a partir de nuevos proyectos y controlar costos”.

Déficit fiscal

El riesgo de un déficit fiscal también es un elemento que no se descarta para este año ni para los venideros. Un factor que podría incidir en este caso es que el presupuesto para 2014 fue elaborado con una estimación de precio de cobre de US$ 3,35 la libra, mucho mayor a las expectativas de las empresas, las que utilizaron un cobre en torno a US$ 3 la libra para sus presupuestos anuales, señala un ejecutivo de una minera. “El gobierno fue mucho más optimista que las empresas mineras”, dice.

Para Gustavo Lagos, Chile no tiene una estrategia alternativa para lograr recursos cuando el cobre va a la baja. Un ejemplo de eso, indica, es que “la reforma tributaria busca llenar en parte el vacío que deja la menor recaudación por cobre”, dice. Agrega que “eso es tremendamente grave, porque si el cobre se mantiene en US$ 3 la libra hacia adelante, Chile no va a poder crecer de manera rápida”. Según Lagos, la única estrategia de largo plazo del país es que el cobre vuelva a subir su cotización, esperanza que en el sector se vislumbra recién hacia 2017 o 2018, de la mano de la recuperación de China, Estados Unidos y Europa.

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