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El rol de Corfo en la promoción de los emprendedores

Cambiar el rumbo histórico, alejándose del fomento a las industrias y enfocándose en el emprendimiento, fue la apuesta de la institución liderada por Hernán Cheyre. Según usuarios y expertos, el organismo aprueba en esa materia, pero quedó al debe en innovación y en lo referido a sociedades de garantía recíproca.

(Pulso) Más allá de las cifras que hablan de la gestión de Corfo durante el gobierno del Presidente Piñera, con un incremento sustancial en la cantidad de nuevas empresas -que pasaron de 38.890 a fines de 2009 a 69.300 a octubre de 2013- y levantamientos de capital ligados a Start-Up Chile que superan los US$50 millones (cerca de US$25 sólo en los últimos seis meses), representantes del mundo del emprendimiento, de las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) y de la innovación, dan cuenta de las materias aprobadas por el organismo y cuáles quedaron al debe.

Emprendimiento
Una de las grandes metas en esta área consistía en generar el ambiente para que se crearan 100 mil nuevas empresas, correspondientes a las que se perdieron durante la década pasada. Respecto a lo conseguido en estos cuatro años, Juan Araya, presidente de Conapyme sostiene: “El desempeño de Corfo ha sido muy positivo. Por primera vez hemos visto que ha estado al lado de las pymes. Anteriormente se dedicaba a atender a las medianas y grandes empresas”.

A su vez, el dirigente enfatiza que “faltan beneficios reales. Los bancos no deberían aprovecharse de las garantías de Corfo, pues a pesar de que el organismo las da, los bancos no bajan los intereses”.

Financiamiento
Sin embargo, Claudio Álvarez, quien se desempeñara como vicepresidente ejecutivo de la corporación en el gobierno de Michelle Bachelet, dice que “es bastante lamentable la modificación que se hizo a las líneas de Corfo inversión, cuyo propósito era estimular la apertura del crédito a largo plazo. Ésta se desvirtuó completamente en esta administración”, afirma. Cuenta también que tales líneas buscaban mejorar la calidad de créditos a las pymes, otorgando mayores plazos y menores tasas. Sin embargo, “esta administración tomó la decisión de modificar esas líneas, con el objetivo de masificar los créditos de empresas más pequeñas a través de garantías”, dice.

El problema para el ex líder de la institución es que esa función ya la cumplía el Fondo de Garantía para Pequeñas Empresas (Fogape). Por ello, “los créditos que estaban recibiendo las pymes son más caros y de plazos muy cortos”, afirma.

Start-up chile
Sin duda, el programa Start-Up Chile es una de las caras más visibles de Corfo en estos cuatro años. Con la idea de convertir a nuestro país en un hotspot de innovación y emprendimiento, ha conseguido respaldar el desarrollo de 974 proyectos provenientes de 112 países. Horacio Melo, director ejecutivo del programa, cuenta que a enero de este año “el 17% de todos los proyectos ha conseguido levantar capital externo que equivale a US$50 millones. Comparativamente, el Capital Semilla en toda su historia ha levantado US$11 millones”.

En tanto, Hernán Cheyre, vicepresidente ejecutivo de Corfo, sostiene que “además de todo el crecimiento que pudo tener el programa desde sus inicios, el principal aporte de Start-Up Chile es incentivar la creación de un entorno emprendedor, fomentando una cultura que incide positivamente en el desarrollo económico del país, consiguiendo una mayor competitividad, por ejemplo”. No obstante, Claudio Álvarez difiere: “Desde el punto de vista de la herramienta como tal, tengo mis reservas. El grueso de los apoyos al emprendimiento son de una clara continuidad respecto a lo que ya habíamos hecho”.

Alan Farcas, director de Endeavor Chile, coincide en que “en el área de innovación y capital de riesgo esta gestión fue claramente una continuación de las políticas del gobierno anterior, con innovaciones potentes como la de Start-Up Chile. Pero debería apoyar a menos proyectos más relevantes para el país”. Además, plantea que el principal desafío es conseguir que el proceso sea menos burocrático. “Los sistemas para obtener créditos y emprender deberían ser más expeditos, aún hay atraso en la implementación de estas políticas”.

Adiós a los clusters
Uno de los grandes cambios de esta administración fue el dejar de lado la política de clusters para involucrarse de forma directa en el mundo de la innovación y emprendimiento. “Antes Corfo elegía a dedo en qué industria invertía, donde trataba de armar una especie de cluster. Eso cambió en esta administración como algo relevante, pero es difícil decir si ha sido bueno o malo en el corto plazo”, dice Farcas. Similar es la opinión de Álvarez: “Es bien curioso, porque estos programas son considerados buenas prácticas en el mundo, ayudan a visualizar los mayores obstáculos para el desarrollo y la innovación de las compañías en su industria. Son comunes en gran parte de la OCDE”.

Ley I+D
Una de las grandes deudas que se arrastra por años ha sido el fomentar la innovación. Prueba de ello es que mientras el promedio del PIB que invierten en investigación y desarrollo los países de la OCDE es de 2,5%, en Chile no supera el 0,5%. Para contrarrestar esta situación es que se formuló y promulgó la ley de I+D que rebaja, vía impuesto de primera categoría, el 35% de los recursos que destinen a actividades de I+D, ya sea realizada con sus propias capacidades, como subcontratando a terceros (centros especializados). Respecto a ello, Álvarez recalca: “En el mundo está claro que el esquema de gratificación a través de franquicias tributarias soluciona sólo en parte el problema, porque si bien estimulan a las empresas grandes, no pasa lo mismo en las medianas y pequeñas”.

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