Con más de 1.300 inscritos, la Copper International Conference 2013 dio el vamos a su primer plenario, el que fue inaugurado por el presidente del Instituto de Ingenieros de Minas de Chile, Leopoldo Contreras, cuyas palabras de recibimiento fueron seguidas por las de Susumu Okabe, director ejecutivo del MMIJ (The Mining and Materials Processing Institute of Japan), quien dejó extendida la invitación para el Copper 2016, que se desarrollará en Japón.

Diego Hernández, cabeza de Antofagasta Minerals y chairman del evento, se refirió a los desafíos de la industria minera del cobre, enfocándose especialmente en el caso chileno. El ejecutivo destacó la posición de liderazgo del país en este mercado mundial y como esta situación ha impactado positivamente a la economía nacional. Ahora la minería chilena enfrenta una nueva fase de desafíos, con disminución de las leyes, aumento de los costos de mano de obra -que no ha venido aparejada de un incremento en la productividad-, costos de energía altos y escasez de agua, a lo que se suma el alza en los costos de los proyectos y de las operaciones. Hernández planteó la necesidad de profundizar en innovación y desarrollo y dejar atrás la posición conservadora de la industria minera en la adopción de nuevas tecnologías y soluciones innovadoras.

El presidente ejecutivo de Codelco, Thomas Keller, hizo una comparación entre la minera estatal y los retos que tiene la actividad a nivel mundial, como la erradicación de la mortalidad en las operaciones y en la ejecución de proyectos, la reducción en las brechas en gestión ambiental y el propósito de aumentar la producción para satisfacer la demanda futura global. Especial hincapié hizo en la formación de capital humano especializado, especialmente a nivel técnico, área en que Chile tiene que dar un salto cualitativo.

Cerró la sesión plenaria Phillip Mackey, de Mackey Technology Inc de Canadá, especialista en el área de ingeniería metalúrgica. Mackey se refirió al crecimiento de las fundiciones a futuro, donde proyecta se necesitarán 12 nuevas instalaciones con una capacidad de tratamiento de 500.000 toneladas por año, para los próximos años.

El especialista enfatizó que es importante definir dónde se podrían construir esas nuevas fundiciones; en ese punto, zonas o países que tienen potencial en energía hidroeléctrica tendrían la delantera.