Descartado el ingreso por la mina, y sabiendo que el tiempo era un factor crucial para mantener la esperanza de rescatar con vida a los mineros, la opción que concentró los esfuerzos fue la de sondajes. Según indica Fidel Báez, gerente corporativo de minería subterránea de Codelco, lo que se buscaba era poder establecer contacto con los mineros atrapados para saber su condición y poder entregarles suministros para mantenerlos con vida y, así, permitir a los rescatistas desarrollar con más tiempo una estrategia segura para llevarlos de vuelta a la superficie. Comenzó así a tomar mayor importancia el rol de la geología en el rescate.
Se hicieron presentes en el lugar las empresas de sondajes Geo Operaciones, que llegaron de la mano de Codelco-División Salvador; Terraservice, gracias a un contrato que tenían con la División Mantoverde de Anglo American; Major Drilling, propiciado a través de Yamana Gold; Boart Longyear por sí sola; mientras que Escondida puso a disposición un equipo de trabajo junto a sus contratistas, gracias a lo cual se sumaron Geotec y Adviser Drilling.
Tras un llamado desde el Ministerio de Minería, un equipo de Escondida llegó a San José el domingo 8 de agosto. En el lugar ya estaba Geo Operaciones y Terraservice.
“Cuando nos llamaron, nosotros no sabíamos nada, nada del tipo de roca, no teníamos información exacta”, indica Walter Véliz, gerente de geología de Minera Escondida. “Nos pusimos en camino en una caravana de tres máquinas de perforación que necesitaban por lo menos 800 metros de barras cada una; al final éramos una caravana de catorce equipos y 60 personas entre supervisores, eléctricos, mecánicos, prevencionistas, operadores, ayudantes, etc.”, destaca Véliz, quien de aquí en adelante tendría un rol central en las etapas de búsqueda y rescate de acuerdo con su experticia como geólogo.
Comienza la búsqueda
Enterado de la tragedia, el sábado 7 de agosto Raúl Dagnino, gerente general de Terraservice, se comunicó con Mantoverde para llevar sus equipos a San José, obteniendo una rápida respuesta afirmativa. “El domingo nosotros esperamos a que amaneciera para movilizar el equipo y la máquina a mediodía estaba en la mina. Pero no fue la primera máquina, había una antes que habían movido el sábado en la tarde o en la noche, de Copiapó”, indica Dagnino aludiendo a la de Geo Operaciones.
Tanto Dagnino como Véliz coinciden en que la principal dificultad que encontraron a su llegada fue la imposibilidad de hacer perforaciones verticales para evitar perforar galerías o someter a mayores riesgos a los mineros. “Si hubiéramos hecho un pozo vertical, en dos semanas hubiéramos terminado. Estas máquinas perforan 110 metros por turno, es decir, 240 a 250 m día, o sea en una, o en el peor de los casos dos semanas, estábamos en los 700 m, considerando el tiempo de espera en mediciones de trayectorias de los sondajes turno a turno”, indica Véliz.
Lo segundo fue confiar en los planos de la mina entregados por San Esteban, pero según los expertos en sondajes y los geólogos, la única opción era arriesgarse a comenzar a trabajar en esas condiciones, con sondajes inclinados cuyas profundidades de perforación estaban al límite de operación de los equipos de aire reverso.
“Estábamos con un panorama complejo: perforación inclinada, con aire reverso de gran profundidad, con todos los errores que eso significa y, por otro lado, tienes que tratar de pasar las labores que existen, porque si cortas una, pierdes todo el trabajo porque pierdes presión y el aire se va por la labor”, señala Véliz.
Una vez iniciados los trabajos con las perforadoras de aire reverso, que fueron las máquinas elegidas prioritariamente en razón de la rapidez que ofrecían frente a las de perforación diamantina, la preocupación se centró en el talón de Aquiles de esta tecnología: la precisión.
Medición y precisión
A propósito de la necesidad de precisión, Nicolás Fuster, gerente de asuntos corporativos y nuevos proyectos de Xstrata (y geólogo de formación) indicó a Codelco que el experto en estas materias era el gerente general de GeoAtacama, Felipe Matthews. Esto coincidía con la proposición que le había hecho Mijali Proestakis, gerente general de Drillers Supply, hecho a Fidel Báez al respecto. El viernes 13 Matthews llegó a San José.
El equipo de sondajes liderado por Véliz, quedó conformado también por Nicolás Cruz, geólogo de Escondida; Marcos Bermúdez, ingeniero de la misma compañía, y César Campillay, supervisor de perforación, también de Escondida; de Anglo American, el geólogo Cristián Astudillo; Felipe Matthews, gerente general de GeoAtacama (encargado de la medición de los pozos); Sandra Jara y Álvaro Quezada, geóloga e ingeniero de Maptek con el soporte del software Vulcan. James Stefanic, gerente de operaciones de Geotec; y Kurt Lovdhal, gerente técnico de Adviser, fueron solicitados como asesores técnicos por Véliz en la primera etapa de perforación, el contacto. En esta etapa también se menciona a los geólogos de Codelco Danko Zaro y José Toro.
Jorge Camacho, gerente de exploraciones de Collahuasi, envió a San José el giroscopio buscador de norte, equipo de GeoAtacama que estaba en Collahuasi a petición de Matthews. “Nos pusimos a medir lo que ya había sido medido, hicimos una estadística de las mediciones y vimos que no íbamos a llegar nunca, todas las mediciones entregaban resultados diferentes. Se empezó a dar que las mediciones de GeoAtacama eran las más precisas así que hablé con André Sougarret y le dije que nos quedábamos con ellos”, destaca Véliz.
“Lo importante en cuanto a los sondajes era darles un orden, una lógica, definir un procedimiento... había que tener geólogos que fueran controlando la profundidad y la trayectoria de los sondajes, con un buen equipo de medición y además de interpretación”, destaca Dagnino.
El gerente general de GeoAtacama, Felipe Matthews, destaca que para realizar un buen trabajo fue fundamental el apoyo del software Vulcan provisto por Maptek. En este contexto, el 12 de agosto llegó a terreno el ingeniero de dicha empresa, Álvaro Quezada, para apoyar con esta herramienta, a petición del vicepresidente senior de Maptek Sudamérica, Marcelo Arancibia. El especialista tomó los datos de galerías de la mina y los llevó a un modelo 3D; lo mismo hizo con las direcciones planificadas de los sondajes y finalmente las desviaciones reales de los mismos. “En ese momento se sintió frustración debido a que todos estaban desviados en azimut e inclinación”, destaca Quezada. “La precisión del software Vulcan ayudó a clarificar la orientación de los sondajes y la precisión con el cual posteriormente se reafirmó la ubicación exacta de los mineros”, añade la geóloga Sandra Jara, quien también trabajó con el mencionado software como parte del equipo de Maptek.
Fidel Báez comenta que para mejorar la precisión de los sondajes se trajeron equipos especializados vía aérea desde Australia y Estados Unidos.
Se desarrollaron finalmente 20 sondajes no correlativos, de los cuales el último fue el 18. Tres de ellos dieron en el blanco. Según información proporcionada por Jorge Camacho y Felipe Matthews, se hicieron 7.511 m de sondaje con la técnica de aire reverso y 605 con perforación diamantina.
El día 22 se rompe la galería cercana al refugio gracias a un trabajo mancomunado. “Yo creo que hay tres piezas clave en este rescate: primero, la planificación o plan de perforación de todos los sondajes realizados en San José, plan desarrollado por el equipo de Escondida. Lo segundo, se necesita saber exactamente dónde está el sondaje: no puedes perforar en ciego, necesitas un instrumento que te dé esa información y aquí lo entregó GeoAtacama. Y tercero, esa información la tienes que ver en un software en tres dimensiones y eso lo hizo Maptek”, destaca Walter Véliz.
El pozo 10b, uno de los tres perforados por Terraservice, fue el que logró el éxito y por donde apareció el recordado mensaje Estamos bien en el refugio los 33. “Nosotros llevamos los mejores recursos que teníamos, la mejor máquina, las mejores herramientas, la mejor gente. Nuestro jefe de operaciones, Eduardo Hurtado, no descartó durante los 17 días de perforación”, señala Raúl Dagnino.
Para el ejecutivo, el éxito de este pozo se debe a varios factores. “Se hizo con mucha planificación, cada 50 metros de perforación se medía su trayectoria y en cada oportunidad se modificaban los parámetros de perforación para corregir la desviación hacia el objetivo con calma; normalmente con este método no se logra una perforación tan precisa. Acá el target era otro, no era hacer metros en búsqueda de mineral sino búsqueda de personas, se hizo con más pensamiento…”, destaca Dagnino.
Posteriormente este pozo fue encamisado y destinado al suministro de insumos básicos como agua y alimentos.
El lunes 23 se alcanzó un segundo pozo, el 16 de Adviser, que se utilizó para comunicación. Mientras que tres días después se llegó con el 6c de Geotec, originalmente pensado para inyectar aire y que sirvió de base al Plan B.
Planeando un rescate
Mientras se desarrollaban las labores de sondaje orientadas a la búsqueda de los mineros, Codelco ya estaba analizando alternativas para el rescate.
En las oficinas corporativas de la compañía en Santiago, Fidel Báez recibía diversas propuestas. “Había tres factores a considerar: la velocidad y la precisión con los equipos actuales, y el estudio de alternativas horizontales y verticales, con una alta probabilidad de que la solución fuera una perforación vertical. Empezamos a ver opciones de equipos que hicieran desarrollos verticales, y lo más conocido que teníamos era el Raise Borer”, indica el gerente corporativo de minería subterránea de Codelco.
Desde la primera semana, en la minera estatal se barajó esta solución. Establecieron, para ello, contacto con la empresa Terracem (sociedad entre Cementation y Terraservice), a través de Raúl Dagnino, ya que tenían a la mano la máquina Raise Borer Strata 950 que estaba construyendo una chimenea en la División Andina.
Los ejecutivos de Terraservice ya habían estado investigando esta alternativa desde que se involucraron en el accidente de San José. “El domingo 8 me contacté con nuestros socios sudafricanos (Cementation) les conté el problema y si sabían de una experiencia parecida y de cómo se podría hacer un rescate. Nos respondieron de Sudáfrica, que hay una empresa que se llama Mine Rescue Services, que es una empresa non profit, que la financian las mineras y que se dedica exclusivamente a lo que es rescate. En vez de tener vías o piques de evacuación como los que hay acá en las minas, ellos tenían chimeneas de evacuación de 70 cm con una jaula tipo torpedo. Para presentarle esta alternativa el lunes al ministro de Minería cuando llegó a la mina”, indica Dagnino.
Tras hablar con el ministro, a la semana siguiente Dagnino junto con Sougarret, Báez y sus técnicos se reunieron en Santiago para profundizar en su propuesta de chimenea y se decidió el plan A.
“Sabíamos que teníamos que hacer una perforación dirigida, el método Raise Borer se desvía alrededor de 1%, así es que llamamos a Alemania para que nos enviaran equipamiento de perforación direccional RVDS, tecnología que corrige la verticalidad del pozo”, complementa Fidel Báez.
La estimación inicial para el rescate con este equipo fue de cuatro meses. Como responsables de este plan desde Codelco, en Santiago estuvieron Miguel Fischwick, y en terreno Gastón Pinilla.
El trabajo de la máquina Strata 950 se planificó con un piloto de 15’’ y posteriormente un escareo a 28’’. La dificultad en el escareo es que normalmente estas máquinas lo hacen desde abajo hacia arriba y, en este caso, no era posible. “Tuvimos que pensar en una manera de hacer el escareo de manera descendente. En el mundo esto se había hecho hasta los 350 m de profundidad. El gran desafío aquí es cómo mantener el escareado dentro del piloto ya que las columnas de barras tienen unas 350 toneladas de peso”, detalla Dagnino.
Según Sougarret, la profundidad del pozo sería de 702 metros que se alcanzarían con un tiro vertical cuya desviación se estimaba en 0,15%. Este plan alcanzó a perforar un tiro piloto de aproximadamente 650 m, con casi 40 cm de diámetro, hasta que se dio la orden de parar porque el plan B estaba llegando al objetivo.
La opción petrolera
A través de la Empresa Nacional del Petróleo (Enap) apareció ante Codelco una nueva alternativa basada en el know how de la exploración petrolera, incluso antes de la formalización del plan B. “La carta Gantt de los petroleros hablaba de un escenario conservador de 90 días y otro optimista de 62 días, incluso decían que si la instalación de la máquina era de 12 días, con una curva de rendimiento óptima y una penetración en condiciones favorables, podían demorar 57 días, con lo cual ‘los viejos’ estaban afuera para el 18 (de septiembre)”, indica Fidel Báez.
La empresa encargada de operar la máquina RIG 421 fue la canadiense Precision Drilling, mientras que quien llevó el plan por parte de Enap fue Ljubomir Tomasevic, el responsable de Codelco en Santiago era Ernesto Arancibia, y quien lideraba las tareas en terreno era Óscar Castro. “Ésta es una perforación que se hace con perforación rotativa, con lodo que se utiliza para mantener estable el fondo del pozo para disminuir el calor que se genera en la perforación, y la verdad es que tuvo bastantes problemas. Nosotros pensábamos que iba a ser bastante más rápida. El gran problema es que la técnica de rotación en una roca muy dura no funcionaba muy bien. La gente del petróleo nos decía que a medida que fuésemos profundizando se iba a ir obteniendo más peso de la barra que va perforando y esto haría que fuese más rápido, pero la verdad es que finalmente llegaron sólo a los 500 m. No alcanzaron a terminar”, explica André Sougarret.
Desde el día 22, pasaron prácticamente siete semanas hasta que se consiguió ensanchar el pozo por el que finalmente se rescató a los mineros. Éste fue el del Plan B.
Concibiendo el plan B
Fidel Báez comenta que inicialmente en Codelco se sabía de la existencia de la tecnlogía “hole opener” (ensanchamiento de perforación a partir de un pozo guía) tras conversaciones con representantes en Chile de Center Rock (CRI) y Drllico Tools. “Sabiendo la existencia de un pozo de respaldo, el 6c, se barajó la oferta de Drillco Tools, que consistía en sucesivos repasos, y la de CRI, con martillo de tipo cluster, que fue la que finalmente usamos”.
“Allí aparece Igor Proestakis con técnicas que no se habían utilizado originalmente aquí en Chile y se conversó con las personas que estaban allí trabajando en los sondajes”, indica a su vez André Sougarret, en relación con el gerente de ventas Drillers Supply.
“Estábamos perforando el sondaje 6c, que lo estaba haciendo Geotec, cuando apareció Igor Proestakis, que venía a monitorear unas herramientas que le habíamos pedido; y habló con Felipe Matthews sobre la posibilidad de hacer un ensanche mayor del pozo, que es algo que se hace normalmente. Entonces ahí me lo presentó Felipe y esquematizamos el plan, nos explicó cómo podíamos hacerlo, se usa este martillo y se usa el sondaje como guía, después se ensancha… y ¡genial! Empezamos a conversar, le pedimos un plan concreto y se lo presentamos a André Sougarret. A André le gustó y dijo que sí”, relata Walter Véliz, de Escondida. “El sábado posterior a ese martes 24, André Sougarret le confirma a Igor: Ok, vamos con el plan.
Y así es como parte todo y se empieza a activar”, afirma Mijali Proestakis, gerente general de Drillers Supply.
Por su parte, James Stefanic, gerente de operaciones de Geotec y encargado de dirigir las labores de su equipo en San José, indica que ellos estaban también considerando la idea de ensanchar un pozo guía. “Justo se dio que el pozo 6c que estábamos haciendo en ese momento nosotros, el cual iba dirigido al taller, logró romper a los tres o cuatro días después del primero, y sabíamos que si lográbamos romper ahí, ése sería el que usaríamos para ensanchar y posteriormente sacar a los mineros”, indica Stefanic. “Al romper, obtuvimos nuestro primer objetivo, el siguiente paso era el ensanche y fue esto lo que nosotros propusimos en una reunión con Codelco”, afirma el ejecutivo.
En esta reunión participó también Drillco Tools, según indica Fidel Báez.
En términos operativos, James Stefanic quedó liderando las actividades de perforación de la Schramm T-130. En terreno, los coordinadores y responsables a cargo del Plan B fueron Walter Véliz y Felipe Matthews. Según Véliz, sus funciones fueron garantizar una operación continua y ser canal de comunicación entre la operación y Codelco y Gobierno. En este equipo en terreno estaban también por parte de Collahuasi, los geólogos Jorge Camacho (gerente de exploraciones), Cristian Sprohnle (mapeo del sondaje) y Rodrigo Castagno; apoyando a Véliz; y por parte de Drillers Supply, Mijali e Igor Proestakis.
Rumbo al rescate
Para concretar el Plan B, los especialistas en terreno convinieron en que la máquina adecuada era la T-130. “Major Drilling tenía una máquina T-130, Felipe Matthews conversó con esta empresa, pero tenía un problema técnico. Geotec tenía una máquina en Escondida y otra en Collahuasi. Matthews conversó con Jorge Camacho, de Collahuasi, y ellos enviaron la máquina”, detalla Walter Véliz.
Con la llegada de la T-130 al plan B también se ganó en experticia en perforación de pozos de gran diámetro, según cuenta su gerente de exploraciones, Jorge Camacho. “Collahuasi era la única compañía que hacía sondajes en ese diámetro y en esa profundidad, por lo tanto, teníamos la máquina y teníamos la gente. Preparamos la máquina, y cuando se aprueba el plan, Fidel Báez conversó conmigo, elegimos gente, se decide junto con Geotec traer los operadores americanos. Ellos llegan dos semanas después que partimos con la máquina, y se hace el equipo de trabajo”, narra Camacho. Por su parte Walter Véliz, agrega que Escondida aportó el cabezal de aire reverso y barras para esta perforación.
James Stefanic indica que, aunque en el país hay muy buenos operadores de máquinas de sondaje, se decidió traer a especialistas extranjeros en razón de que el tipo de trabajo que se estaba haciendo era inédito en el país. “Estábamos haciendo algo que no acostumbrábamos a hacer que era un pozo de gran diámetro con ángulo, y cuando hay gente abajo uno tiene que asegurarse. Con nuestros socios de Layne (dueños del 50% de Geotec) dijimos: si vamos a hacer la pega, tenemos que armar el mejor equipo posible”, relata Stefanic. Tras llamar a Schramm, consiguió que la compañía enviara un mecánico a terreno para que estuviera de punto fijo verificando el funcionamiento del equipo y haciendo los ajustes necesarios para que ésta pudiera cumplir con exigencias de rendimiento que estaban más allá de su diseño. Lo segundo fue buscar a través de Layne Christensen un par de buenos operadores. “Layne ahí se portó muy bien, me entendieron y cooperaron con nosotros. Mandaron a un par de personas que estaban trabajando en un proyecto en Afganistán haciendo pozos de gran diámetro, Jeff Hart y Matt Staffel. Y dos personas más, una que hablaba español, Jorge Herrera, y el norteamericano Doug Reeves”, señala Stefanic.
Posteriormente, Jeff Hart se convertiría en uno de los personajes más visibles del rescate a nivel mediático.
Véliz indica que con la propuesta de Igor Proestakis, “surgió la alternativa de usar las herramientas de la empresa CRI, utilizar un cluster con cuatro o cinco martillos incorporados. Eso en Estados Unidos se ha usado hasta 300 m y aquí necesitábamos perforar 624 m. Era un riesgo, pero podíamos hacerlo”, indica el geólogo de Escondida.
En la primera etapa de perforación “se utilizó un martillo DTH simple que permitía con su nariz tener la guía del sondaje, y poder escarear a 12 ¼. Se hizo un repaso hasta los 624 metros. (…) Discutimos harto sobre qué tipo de técnica utilizar en este caso, en un principio quisimos hacerlo con aire reverso, es decir, el material que se genera del escareo del túnel sacarlo por los mismos tubos hacia arriba. Sin embargo, en algún momento empezamos a discutir respecto de la capacidad de la máquina a 700 metros y por el peso de las barras así que, finalmente, y en conversación con los mineros, determinamos que el material a través del mismo sondaje (a dicha profundidad) bajara hasta el fondo de la mina y que ellos mismos lo limpiaran”, indica André Sougarret.
La Schramm T-130 partió perforando el 5 de septiembre, y el día 9 el martillo se rompió y quedó parte de éste en el fondo de la cavidad a unos 260 m. “Tuvimos problemas con los martillos, estuvimos a punto de perder el pozo. Se hizo un trabajo de una pesca muy difícil, logramos rescatar la nariz del bit que se había quedado en el fondo, fueron cinco días que estuvimos en pesca, tuvimos que hacer una herramienta especial, un tipo de corona grande, hicimos varias herramientas y una araña para agarrar finalmente la nariz. La araña es una herramienta que normalmente se usa para pescar pedazos de metal en un pozo, no se inventó acá”, sostiene James Stefanic.
A su vez, Walter Véliz y Felipe Matthews coinciden en que Igor Proestakis ideó, este caso, la araña que finalmente rescató la pieza quebrada.
“Eso fue una parte compleja, y después cuando teníamos rotura constante de la herramienta, y también había que luchar contra eso. Ahí hubo mucha presión de gente del mismo plan que decía: no, la herramienta no sirve, cambiémosla”, relata Mijali Proestakis. Finalmente siguieron perforando con martillos de tipo cluster. El gerente general de Drillers Supply, ante las dudas acerca de la herramienta de perforación respondía confiado: “No se va a romper al medio, puede que se vayan a romper brocas, puede que se caiga un martillo como se han caído otros, pero la diferencia es que todos terminan abajo, cualquier cosa que se rompa de esto va a terminar abajo, no va a impedir el desarrollo del pozo. Ésa es una de las garantías de la herramienta que estábamos utilizando”, cuenta.
Para evitar nuevos contratiempos “lo que se hizo fue mapear claramente todo el sondaje y para la pasada posterior que era la más importante, llegar a las 28’’, teníamos una información geológica completa de todo el sondaje, destaca André Sougarret.
Desde el 20 de septiembre hasta el 9 de octubre se realizó el ensanche a 28”. Sougarret afirma que esta última etapa fue bastante más lenta. “Llegamos a una profundidad tal, y a una curvatura tal, que el martillo empezó a tener un desgaste excesivo… cada 20, o 10 metros teníamos que sacarlo, cambiarlo en fin. Y lo que se hizo finalmente fue disminuir el diámetro, en vez de llegar en 28”, llegamos en 26”, detalla.
Finalmente, tras 33 días de trabajo se logró romper en el taller.
El regreso de los mineros
Las discusiones técnicas no pararon hasta el fin del rescate. Por un lado estaba más o menos zanjado que los mineros serían elevados a la superficie en una cápsula de rescate, pero no había consenso en si se debía o no encamisar el pozo y en si se usaba o no un huinche.
Codelco ya había decidido que los mineros serían izados desde la mina a través del pozo que se perforara primero en una jaula, que después se denominó Cápsula Fénix.
Para Raúl Dagnino esta solución tecnológica nace de las conversaciones iniciales que sostuvo con el ministro de Minería y los responsables de Codelco tras la información que recibió de sus contactos en Sudáfrica.
A su vez, Fidel Báez destaca que recibió insumos de diversas fuentes para que finalmente en conjunto con las autoridades se decidiera la solución de la jaula. Desde la Cámara Chileno-Alemana (Camchal) recibió información de una experiencia de rescate de esta manera en Alemania. “Me explicaron de qué se trataba, una minera había tenido un rescate a menor profundidad como a 150 m, de hecho, mandaron la foto de la cápsula que habían usado”. Así se habría instalado la idea de la jaula en quienes estaban planeando el rescate y se le encargó desarrollarla a Asmar.
Las cápsulas Fénix 1 y 2 poseen una estructura de 3,82 metros de alto, 54 cm de diámetro exterior y 466 kilos de peso, según indica Asmar en su sitio web. Las cápsulas consideraron un mecanismo de desacople de la parte superior de cada una en caso de que se trabaran, compuesto por un mecanismo de desacople manual accionado desde el interior. La Fénix 1 se utilizó para las pruebas, mientras que la Fénix 2 se usó en el rescate. Asmar propuso también la construcción de la Fénix 3, la cual quedó como respaldo con un diámetro y una altura menor que las otras.
Las cápsulas fueron “fabricadas con acero casco de buque grado “B” de 5 mm de espesor, un sector enrejado de material desplegado de 4 mm, y un sistema de izado con cáncamo de levante de 8 toneladas; son a prueba de golpes, lo que permitió proteger a los mineros en su viaje hacia la superficie. Para la adecuada amortiguación de la estructura durante el desplazamiento por la perforación, poseen cinco ruedas retráctiles en la parte superior y cinco en la inferior, montadas sobre rodamientos con dos resortes por rueda. Además, las estructuras cuentan con un completo sistema de apoyo consistente en iluminación, un intercomunicador de manos libres con cable telefónico, 4 botellas de oxígeno con dosificador y un sistema de escape en caso de trabamiento”, consigna Asmar.
Acerca de la discusión del encamisado (casing), las visiones eran divergentes. “Fue una larga discusión que se determinó a través de un geólogo y un ingeniero y determinamos que necesitábamos los primeros 100 metros con casing”, señala Sougarret.
Fundamentales para zanjar la discusión fueron las visiones del equipo conformado por Walter Véliz, Felipe Matthews y Jorge Camacho. “Felipe fue el primero que se opuso al casing porque sabía que la roca era dura y no había ningún problema y estaba en lo cierto. Yo me inclinaba por poner una proporción del casing, sólo en la parte más fracturada (unos 50 m)”, señala Véliz. Según los expertos, la dureza de la roca garantizaba por un lado la seguridad de las personas en el trayecto del sondaje y, por otro, la desviación del pozo hacía muy complejo y riesgoso poder encamisar todo el pozo.
“Quien dio la pauta fue el ministro porque él dijo: hablemos con los expertos, los geólogos, los geotécnicos. Ahí decidimos 50 ó 60 metros como máximo, con eso quedaron todos tranquilos”, indica Camacho.
Tras descartar también la idea de usar grúas por la complejidad y riesgo que esto implicaba para la viabilidad del pozo y la vida de los mineros atrapados, Véliz, Camacho, Stefanic y Matthews coinciden en que fue acertado usar para ello la misma Schramm T-130 con la que se llegó a poco más de 50 m de encamisado.
Finalmente en cuanto al mecanismo de izamiento de la cápsula de rescate se impuso la tesis inicial de Codelco. Báez señala que decidieron demorar un par de días el rescate para asegurar un mayor estándar de seguridad para los mineros con el uso de un huinche y un cable especial antitorsión traído desde Austria. “La característica principal del equipamiento es su diseño para el transporte de personas en piques mineros con alto estándar y, además, nos aseguramos que éste fuera operado por personas de vasta experiencia a nivel internacional”, subraya el ejecutivo.
De esta manera, tras el ingreso del primer rescatista a la mina, Manuel González, el primer minero en salir fue Florencio Ávalos a las 00:05 del 13 de octubre, provocando el estallido del denominado “Campamento Esperanza” que se instaló alrededor de la faenas de San José.
Encabezaron inicialmente la recepción de los trabajadores el Presidente de la República, Sebastián Piñera, y el ministro de Minería, Laurence Golborne. Tras Ávalos la cápsula realizó los 33 viajes de ida y vuelta que trajeron como último rescatado al jefe de turno, Luis Urzúa. El protocolo de salida indicaba que tras ser recibidos por representantes de su familia y saludados por las autoridades, los mineros eran conducidos en camilla a un triage médico que estaba a cargo de la Asociación Chilena de Seguridad (Achs). “Misión cumplida Chile” se leía en la transmisión televisiva en una pancarta en el fondo de la mina. Con este escrito los cinco rescatistas cerraban una tarea que fue realizada por selectos profesionales y técnicos chilenos y extranjeros en Atacama.
Costos
En materia de costos no hay cifras concretas cerradas. Informaciones de prensa del año pasado estimaron el rescate en unos US$20 millones, de los cuales la mayor parte habrían sido pagados el Estado a través de Codelco y el resto por la minería privada, especialmente por las compañías Escondida, Collahuasi, Anglo American, Antofagasta Minerals, Xstrata, Lumina Copper, Freeport McMoRan y Barrick. Además de Enap y aportes de otras compañías mineras, proveedoras y compañías de diversos rubros. Esto en temas directamente relacionados con las perforaciones y sondajes, y en cuestiones logísticas (mantención de profesionales en terreno, alimentación, dispositivos de seguridad y salud, entre otros).
En específico respecto de los planes de rescate, Raúl Dagnino (Terraservice) destaca que Codelco asumió los costos del Plan A. Mientras que en el plan B, Camacho destaca que Collahuasi pagó la mayor parte. Mijali Proestakis, en tanto, indica que Codelco fue quien pagó por sus servicios y herramientas de perforación. Los costos de los servicios de medición de trayectoria de GeoAtacama fueron asumidos por Xstrata y Collahuasi, según indica Felipe Matthews. Este último estima que el costo sólo del ítem aceros de perforación estaría en torno US$1,1 millones, aunque también se deben considerar costos como máquinas, combustible, horas-hombre, entre otros aspectos.
Lecciones aprendidas y temas pendientes
El uso de martillos de perforación de tipo cluster en terrenos de roca dura, el ensanche de pozos a partir de una guía para construir piques o chimeneas de gran diámetro, aprendizajes relacionados con medición de sondajes y tener buena topografía de mina, modelamiento y direccionamiento de pozos para perforaciones de mayor precisión, junto con el valor del trabajo multidisciplinario y en equipo son para los protagonistas del rescate los grandes aprendizajes. Como ejemplo de esto, Jorge Camacho destaca que en Collahuasi han comenzado a perforar pozos usando martillos como los usados en San José.
La mayoría de los expertos consultados en este reportaje coinciden en que ante una catástrofe como la de los 33 acudirían nuevamente a colaborar, planteando en todo caso que habría que revisar las circunstancias y la organización de las labores.
No obstante, personas como James Stefanic, Walter Véliz o Mijali Proestakis lamentan que la creación de una brigada especial para casos de emergencia, cuestión que se habló en medio de las labores de rescate, haya quedado en el olvido. Proestakis, indica que se habló de imitar la experiencia de Estados Unidos, país que cuenta con un equipo de rescate minero que se reúne cada cierto tiempo para mantenerse operativos. Dagnino, en tanto, destaca que el contacto de la Mine Rescue Service de Sudáfrica también está disponible para replicar algo parecido en el país. “Tener esto es como tener un extintor”, señala Felipe Matthews. Mientras tanto, Stefanic destaca que en esta experiencia “quedó claro que dos cabezas piensan más que una, frente a situaciones como ésta al menos es bueno saber a quién acudir y tener preparada a la gente”.
Afganistán, Estados Unidos y Atacama
La noticia de San José no sólo dio la vuelta al mundo, también se construyó desde diversos lugares del orbe. Jeff Hart seguía atento por internet desde Afganistán los detalles de los 33 mineros chilenos e intercambiaba con sus compañeros de labores algunas ideas acerca de cómo poder rescatarlos. Ellos sabían de qué hablaban pues desarrollaban labores de perforación de pozos de agua (de gran diámetro) para el ejército de Estados Unidos, usando máquinas muy similares a las que estaban trabajando en la faena de Atacama. De pronto recibió un llamado de sus superiores de Layne Christensen: debía ir a Chile para perforar uno de los pozos que podría ser el que rescatara a los 33.
Se alistó junto con su compañero Matt Staffel, y viajaron a Chile para reunirse con sus compatriotas estadounidenses que operarían como sus asistentes, Jorge Herrera y Doug Reeves, en el Aeropuerto de Santiago. “Cuando llegamos a San José, la primera visión que tuve fue la de estar caminando sobre lo que habíamos visto por internet, teníamos la sensación de tener que caminar con cuidado como cuando uno camina sobre una tumba. Pero de pronto te das cuenta de que estas personas están vivas y que necesitan de tu ayuda, fue una sensación muy extraña”, destaca Hart.
La tarea que tuvo no fue sencilla, llegó el día en que se había roto el martillo el día 9 de septiembre y tuvo que perforar, según cuenta, un terreno muy duro y con la necesidad de dirigir la perforación con un exigente grado de desviación que provocaban fallas en los martillos.
Nunca antes había participado en un rescate y menos en un ambiente como el que le tocó vivir. “Tengo maravillosos recuerdos, como cuando rompimos con el bit de 26 pulgadas y el ministro Laurence Golborne me llevó donde las familias. Me acordé de mi familia, de mis hijos y fue muy emocionante”, destaca.
En su país, junto a sus compañeros fueron recibidos, incluida una recepción del Presidente Obama en la Casa Blanca. “Nosotros sólo hicimos nuestro trabajo”, reflexiona.
|