Muchas veces opacada por el protagonismo que suele tener la gran minería y sus millonarias cifras de inversión y ventas, la mediana minería es un actor de gran relevancia para el dinamismo económico, tanto de las regiones donde estas compañías operan, como para el país en su conjunto.
Los números lo avalan: En 2009 las aproximadamente 30 empresas que conforman este subsector, en conjunto con los pequeños mineros, aportaron una producción de cobre fino del orden de 410.000 ton, según datos de Sonami. Tal volumen adquiere mayor preponderancia al constatar que representa exportaciones por unos US$2.200 millones, monto superior a los envíos de sectores productivos tan pujantes como el vino o los salmones. Asimismo, las medianas mineras son responsables de unos 8.000 puestos de trabajo directos, especialmente en áreas más alejadas y vulnerables, constituyéndose en un importante pilar de muchas localidades en la zona centro–norte del país.
El buen momento que vive el sector también se traduce en inversiones. Según un catastro elaborado por el Centro de Estudios del Cobre y la Minería, a mayo de este año la mediana minería registraba un portafolio de proyectos del orden de US$730 millones, el más ambicioso de los últimos años. Cabe destacar que más de la mitad de estos recursos lo concentran iniciativas mineras no cupríferas, con unos US$383 millones.
A la par con el desarrollo de estos nuevos proyectos, las medianas mineras han estado invirtiendo fuerte en innovación e incorporación de tecnologías, con el objetivo de ganar competitividad. Es así como este segmento constituye un mercado cada vez más atractivo para las compañías proveedoras, abriendo las puertas para que firmas nacionales desarrollen soluciones enfocadas a sus necesidades particulares; innovaciones que pueden ser exportadas a otros países.
Igualmente relevante es el hecho de que tras ser un sub-rubro tradicionalmente vinculado a grupos nacionales con historia familiar minera, hoy en día hay una mayor presencia de firmas extranjeras, particularmente juniors. Sin embargo, para seguir en esta senda de crecimiento e incorporando nuevos actores, es necesario generar las condiciones que promuevan una mayor exploración minera. El interés de las autoridades por estar presente en la PDAC es un paso en la dirección correcta, pero se requieren más.
Como bien lo ha recalcado Sonami y, en particular, su presidente Alberto Salas, es necesario mejorar la información geológica disponible e implementar un catastro de propiedad minera público en línea, como existe en la mayor parte de los países mineros. También modificar el actual esquema de concesiones de exploración, de manera de promover que éstas efectivamente sean trabajadas
Otro aspecto es la dificultad para acceder a financiamiento. A diferencia de lo que ocurre en países como Canadá o Perú, la minería en Chile debe lidiar con la desinformación que sobre ella existe en los mercados financieros y de capitales, lo que constituye un freno para el desarrollo de las nuevas iniciativas.
Asimismo, debe ser materia de constante atención el rol de fomento de Enami, con el objetivo de asegurar que su actuar esté en línea con las nuevas demandas del sector.
Reflexionar y debatir estos temas es clave para el futuro de la industria, por ello, en agosto Sonami y MINERÍA CHILENA organizarán la quinta versión del Seminario de Mediana Minería. Esta instancia busca ser un porte para que estas empresas continúen siendo un aporte a la generación de riqueza para el país. |