Tras colapso de represa en Brasil: En qué condición están los tranques de relaves en Chile

Países con un alto desarrollo minero, como Chile o México, cuentan con una regulación específica para estos depósitos. Sin embargo, la mayoría no lo hace así.

Informe elaborado por Juan Pablo Ramírez Arriagada, coordinador Inteligencia de Mercados, Editec.

 Tras el desastre en la localidad de Brumadinho en Brasil, la cual se vio afectada por el colapso de una represa propiedad de la minera Vale, el mundo quedó impactado y en muchos países país ha dado lugar a una revisión de su propio escenario, para evitar que se repita un desastre como el brasileño.

¿En qué situación o condiciones está nuestro país?

Según información de Sernageomin, el último catastro de depósitos de relaves de marzo de 2018 consideraba un total de 740, la mayor parte de ellos en las Regiones de Atacama y Coquimbo. Lo anterior está directamente ligado a que en estas zonas existen muchas más faenas de menor envergadura, por lo que es más numerosa la cantidad de relaves, pero no necesariamente con el mayor volumen de material depositado.

De hecho, los diez tranques con mayor capacidad aprobada suman más de 15.000 millones de toneladas, de los cuales cuatro se encuentran en la Región de Antofagasta, representando un 56,4% de esta capacidad, el mayor es Laguna Seca de Minera Escondida; otros dos están en la Región Metropolitana, sumando un 19%, siendo el principal Ovejería, de Codelco Andina; en tanto que en la Región de Coquimbo se ubica el tranque El Mauro, de Los Pelambres, con un 11%.

En cuanto a volumen, considerando capacidad aprobada, los 101 depósitos que en la actualidad se encuentran activos representarían más del 90% del volumen total de relaves en Chile. De estos, los considerados “grandes” son 27 (mayor a 10 millones de m3), que representan el 99% del volumen aprobado a nivel nacional; la mayor parte de ellos cuenta con un plan de cierre, por lo que en teoría no representarán a futuro un problema para el Estado y la población.

De los 740 depósitos totales, 469 están calificados como inactivos y 170 como abandonados; son estos en los que el Estado debe poner hincapié para plantear soluciones, ya que constituyen la mayor amenaza en cuanto a sus condiciones de estabilidad física y química.

La composición química de los relaves del país, según antecedentes del Sernageomin, abarca más de un 99% de elementos mayores formadores de roca, los cuales son inocuos en cuanto a amenazas ambientales.

El 1% restante corresponde a metales, metaloides y no metales, siendo muchos compuestos de connotación ambiental como elementos contaminantes de las aguas, por lo que hay que tener el resguardo de que no exista contacto con las aguas superficiales y subterráneas. Es importante resaltar que, a pesar de ser un 1% del total de material depositado, constituye un eventual riesgo de problema medioambiental grave.

Normativa Chilena e Internacional

Para mitigar y reducir los riesgos anteriormente descritos, es que se han establecido distintos marcos regulatorios para el manejo de relaves mineros. Países como Chile, Perú, Sudáfrica y Bolivia son considerados unitarios y poseen una legislación a nivel nacional; mientras que el resto son países federados y cuentan con una constitución general, en donde cada Estado interno o federación tiene la autoridad para establecer un marco legal propio.

Algunas jurisdicciones con un alto desarrollo minero regulan de manera específica los depósitos de relaves, como Chile o México. Sin embargo, la mayoría no lo hace así; los relaves no se consideran como un elemento específico y se rigen por otras normas generales, como medioambientales, de aguas, uso de suelos, sobre el tratamiento de residuos peligrosos y no peligrosos, entre otras.

Es por lo anterior que resulta bastante complejo unificar un criterio único para realizar un cuadro comparativo entre los distintos países. Por ejemplo, el acto de fiscalización y las sanciones en caso de infracción o accidente, dependerá de si el país contempla una legislación donde se tipifican dichas cláusulas específicas, o éstas pueden depender de la falta o evento.

En cuanto a los conceptos empleados en las normativas, “estabilidad física y química” es utilizado en sus leyes por Chile, Perú, Bolivia y Canadá; el resto de los países utilizan otros términos similares, o simplemente hacen referencia a situaciones concretas o factores específicos que pueden afectar dicha estabilidad física o química.

Un aspecto común que se repite en cada jurisdicción es la exigencia de una Evaluación de Impacto Ambiental para los proyectos. Cada uno de los países cuenta con un sistema para evaluar el impacto potencial que el proyecto minero pudiese ocasionar y, en general, presentan las mismas características básicas, debiendo cumplir con un formato establecido, estándares de calidad y exigencias. El proyecto pasa por una etapa de evaluación, donde distintos organismos sectoriales participan y entregan sus apreciaciones para finalmente aprobar, rechazar u objetar la iniciativa.

Estabilidad física y química

En la historia, la mayoría de los accidentes o desastres ocurridos en depósitos de relaves están ligados u ocasionados debido a fallas en la estabilidad física. Casi la totalidad de los casos contemplan una condición común y es el método constructivo “Aguas Arriba”. Debido a lo anterior, este método es actualmente prohibido en territorios con alta sismicidad, como Chile y Perú, debido a que es el menos seguro y no es viable desde el punto de vista geotécnico.

Otros países, como México, no tienen prohibida en su totalidad esta opción, a pesar de ser un país considerado sísmico, pues la autoridad puede permitir este tipo de formato bajo ciertas condiciones especiales y en determinados territorios, en donde las características geográficas, sismológicas y climatológicas no sean muy desfavorables.

En el caso de la estabilidad química, en las legislaciones del mundo son abordadas como situaciones de contaminación.

En la historia, la mayoría de los accidentes o desastres ocurridos en depósitos de relaves están ligados u ocasionados debido a fallas en la estabilidad física.

En Chile, para el caso de los relaves, la legislación está enfocada principalmente en evitar la generación de drenaje ácido y no contempla otros canales de migración de elementos tóxicos.

En nuestro país existe otra problemática jurídica, y es la no existencia de una norma de calidad de suelos donde se establezca límites para la presencia de elementos, esto ocasiona que nos sea posible referirse legalmente a “contaminación del suelo”.

Otro punto relevante es que países con mayor desarrollo minero -como Chile y Canadá- poseen una ley de cierre, con el fin de asegurar la estabilidad física y química una vez que la faena minera cesa de operar, con garantías o seguros para que el Estado cuente con los fondos necesarios para que esta tarea sea efectivamente ejecutada. Por el contrario, en jurisdicciones donde la minería no se encuentra tan desarrollada, no existe este tipo de exigencia, siendo en la mayoría de estos casos la legislación ambiental la que considera indicaciones para la recuperación, rehabilitación o remediación de los sitios.

A modo de conclusión de una comparativa de la legislación entre países mineros, se puede decir que Chile presenta un sólido sistema regulatorio para los depósitos de relaves, y que es un referente a nivel mundial. Sin embargo, existen aspectos que otras naciones contemplan en sus normativas que se deberían replicar, como es el caso canadiense, donde se preocupa aún más en la remediación y rehabilitación del área afectada, desde un punto de vista técnico y económico.

Avanzado en la gestión de relaves no operativos

Chile ha avanzado en el camino a gestionar los pasivos ambientales que significan los relaves abandonados y no operativos. Hasta el momento se han catastrado los relaves existentes y se conoce la geoquímica de la mayoría de estos, siendo la información inicial para emprender en un plan futuro de gestión y aprovechamiento de estos pasivos y convertirlos en activos. Es importante jerarquizar los depósitos de relaves en cuanto a riesgos medioambientales y por contenido de elementos de interés, ya que relaves antiguos poseen concentraciones de metales, por ejemplo de cobre, atractivas para un posible aprovechamiento económico. También contienen concentraciones de tierras raras, por lo que tras un estudio de factibilidad pudiese ser recomendable reprocesar los relaves. La viabilidad de estos proyectos está ligada a diversos factores; es recomendable estudiar casos internacionales, por ejemplo en Australia y la Comunidad Europea, que incluyen el fomento de este tipo de programas dentro de sus normativas.

Finalmente, uno de los principales problemas en Chile es la baja capacidad de fiscalización y monitoreo, por lo que es necesario avanzar en distintas opciones para aumentar la capacidad de Sernageomin en estas materias, tales como la incorporación de más profesionales externos para esta tarea, o fomentando la incorporación de tecnologías para el monitoreo, como podría ser tecnología de operación remota (un ejemplo a destacar en este sentido es el Programa Tranque, de monitoreo en línea y alerta temprana). Asimismo, es labor de cada empresa asegurar la estabilidad de sus depósitos de relaves, por lo que es recomendable aumentar las exigencias a las compañías mineras respecto de la entrega de información y vigilancia que éstas realizan.

 

Para mayor información del informe de «Relaves» dirígete a www.imercados.cl,  o escríbenos a imercados@editec.cl o llámanos al +562 2757 4239 y un ejecutivo de atenderá.