Tailings 2015: Brechas y desarrollos tecnológicos en relaves mineros

Mayor desarrollo de estudios científicos y diferencias entre hipótesis de diseño y operación son algunos de los desafíos que los especialistas en tranques de relaves destacan en esta área.

La situación de los relaves mineros es una problemática transversal en el mundo y Chile no es la excepción. Según Jaime Undurraga, consultor en Gestión Ambiental Consultores, “la competencia por el territorio es la tendencia; entre las regiones de Atacama y O’Higgins se concentra el 53% de los recursos futuros y el 60% de la población, por tanto, el relave –que se produce en grandes cantidades– será un problema clave y crucial en este país. Hasta ahora la discusión en torno a la minería ha sido sobre la propiedad de los yacimientos, pero en adelante será sobre un proceso y eso es novedoso”.

En relación con los relaves mineros, los especialistas concuerdan en que a nivel país existen algunos aspectos que mejorar, tanto en lo que se refiere al estudio científico del estado de estos depósitos como respecto del desarrollo de ingeniería con un correcto correlato en la realidad. La materia fue abordada profusamente en el 3er Seminario Internacional en Gestión de Relaves (Tailings 2015), organizado por la Universidad de British Columbia y Gecamin.

Sobre el primer punto, Francisca Falcón, jefa del Departamento de Tranques de Relaves del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), indicó que “a las empresas se les pide un informe técnico sobre la situación de los relaves y generalmente vienen con errores y sin completar la parte de análisis de datos, de manera que es complejo tener una idea general de los relaves en Chile”.

La especialista adelantó que en 2015 pretenden visitar 161 depósitos para reconocerlos y analizarlos. “También estamos levantando una línea base de geoquímica de los relaves, para tener más seguridad y entregar los antecedentes a la población y que no suceda el problema que ocurrió en Copiapó”, manifestó.

En opinión de Fernando Pino, especialista en procesos y comisionamiento de Jacobs, “las empresas no se han preocupado mucho de la investigación” e instó a las autoridades, ambientales y de seguridad, a desarrollar estudios. “Es necesario combinar tecnologías para superar los desafíos”, sostuvo.

Brecha entre diseño y realidad

Otro problema que advertido es la disparidad que surge entre el diseño conceptual de los tranques de relaves, versus las condiciones reales en las que terminan operando. Raúl Espinace, director ejecutivo de Geotecnia Ambiental, aseguró que “la experiencia nos muestra que durante la operación de los tranques de relave observamos diferencias entre las hipótesis de diseño y el cómo se está operando”. A su juicio, es urgente reducir la distancia entre diseño y operación.

“Si comparamos hipótesis y diseño en la fase de construcción, muchas veces el control de calidad en las obras de partida dejan una brecha en las obras inmediatas; lo mismo ocurre con el control que realizan empresas dedicadas a las obras civiles. Hemos encontrado diferencias importantes que generan filtraciones, lagunas cercanas que afectan los flujos y los análisis de estabilidad”, afirmó.

Asimismo, dijo que hay factores de calidad de suelo, “porque no necesariamente las pruebas iniciales dan un resultado exacto, dada la variabilidad del terreno”.

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En conclusión, el especialista recomendó utilizar en Chile el modelo de guías de gestión de relaves que se emplea en Canadá. Además, comentó que se necesitan embalses auxiliares para los depósitos durante contingencias; análisis del balance de aguas, de infiltraciones y calibración periódica del modelo; así como verificar el cumplimiento de las hipótesis geotécnicas, en cuanto a grado de saturación, entre otros. Adicionalmente, implementar más tecnología en geofísica, supresores, electrocinética, representación espacial de propiedades en los depósitos de relaves, principalmente.

También planteó la necesidad de invertir en capacitación de la gente que está a cargo de los depósitos de relaves, “para que puedan identificar de manera precisa los problemas y el cambio de condiciones de los relaves”.

Predictibilidad

En cuanto a la incorporación de mayor tecnología en la gestión de relaves, Michael Briggs, Applications Specialist at IntelliSense, expuso acerca de la importancia de aplicar soluciones computacionales modernas, que permiten recabar, analizar y centralizar datos, así como simular el comportamiento de los relaves, otorgando incluso la capacidad de predecir eventos.

Michael Briggs, Applications Specialist at IntelliSense.

Al respecto, Briggs sostuvo que para lograr la predictibilidad existen tres herramientas: 1) El Brains WSN Wireless Sensor Network, para recolectar información de la operación y con el que se pueden instalar sensores virtuales para estimar el valor, por ejemplo, del flujo en el consumo energético. 2) El Brains VOS Virtual Optimisation Simulator, que sirve para simular el proceso completo a partir de los datos recogidos anteriormente. Con esta simulación es posible realizar calibraciones y cambiar parámetros en tiempo real. 3) La aplicación Brains APP Web and Mobile, que corresponde a la interface en tiempo real de la operación, “que incluye la predicción respecto de las cosas que podrían ir mal en el futuro y además dispone de recomendaciones respecto de la configuración del sistema producidas en la simulación”, explicó el especialista, destacando que la capacidad de predicción de esta tecnología es su principal ventaja comparativa respecto de otras soluciones, que solamente recolectan información.

Harneros vibratorios en filtrado

Otro desarrollo tecnológico fue presentado por Carlos Caccuitolo, ingeniero de proyectos de Delfing, el cual consta de la utilización de harneros vibratorios en el proceso de filtrado como alternativa a la filtración tradicional. “Los harneros nos permiten desaguar a un alto nivel y obtener un relave de tipo queque. El producto que se obtiene disminuye el riesgo de falla por inestabilidad física, porque tiene mayor densidad”, señaló.

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De acuerdo a la explicación del ingeniero, esta solución consiste en la combinación de partículas de relaves, clasificación de tamaño de grano por los ciclones hidroeléctricos (HC en inglés) y deshidratación de relaves por harneros vibratorios horizontales (HVS en inglés). “Esta tecnología hace posible deshidratar residuos de alto grado de rendimiento e implica la recuperación de la fracción gruesa de relaves a través de dos etapas de ciclonado hidroeléctrico, seguido de una etapa de drenaje en harneros vibratorios horizontales, para reducir el contenido de humedad y convertirlo en queque”, detalló.

Finalmente los finos obtenidos en los ciclones son conducidos a un espesador, que posibilita recuperar una importante cantidad de agua, puntualizó. “La combinación de tecnologías como los ciclones y el harnero permiten un óptimo desaguado de los relaves”, concluyó Carlos Caccuitolo.

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