Revista Minería Chilena Nº432

junio de 2017

Relaves Mineros: Trabajar para que no sean la piedra de tope del sector

Minimizar el impacto en el entorno de estos depósitos, especialmente a través de nuevas tecnologías, y entregar más información para generar confianzas en la comunidad, son algunos de los desafíos.

Tal es el consenso en torno a la relevancia que el tema de los relaves tiene para el futuro de la industria minera, que fue reconocido como uno de los “núcleos traccionantes” para el futuro de la actividad en la Hoja de Ruta de la Minería, del programa Alta Ley; es decir, como uno de los desafíos tecnológicos más cruciales para la evolución de la industria.

De hecho, el documento hace notar que la producción de estos desechos generados por la extracción de mineral podría casi duplicarse a 2035: “Si hoy cada 36 horas se depositan en Chile relaves equivalentes a un cerro Santa Lucía, dentro de 20 años lo haremos sólo en 21 horas”, grafica.

Asimismo, se hace hincapié en que a futuro una parte importante de la producción minera se realizaría en la zona central del país, donde existe una mayor densidad poblacional y, por ende, mayor competencia por el uso del suelo y del recurso hídrico. “Este escenario motiva a que minimizar el impacto y la generación de relaves se constituya en un aspecto central para asegurar la sustentabilidad futura de la industria minera”, advierte el documento guía.

Desafío para la industria

Miguel Ángel Durán, director de la Escuela de Minería de la Universidad Central y ex ejecutivo minero, refuerza este punto, al señalar a MINERÍA CHILENA que la zona central de Chile produce alrededor de 1,6 millón de toneladas de cobre fino anual, lo que representa un 8% de la producción mundial. Este territorio posee, además, un inmenso potencial geológico, “con millonarios recursos mineros que están a la espera de su explotación”, comenta.

Miguel Ángel Durán, director de la Escuela de Minería de la Universidad Central.

Otro aspecto a tener en cuenta, señala, es que la natural disminución de las leyes de mineral en los yacimientos hace que se requiera procesar cada vez más volumen, y por ende generar más relaves, para un mismo nivel de producción.

“Todo ello lleva a la necesidad imperiosa de un acuerdo a nivel de país, para permitir la coexistencia armoniosa de la minería y otras actividades dentro de estas regiones, de modo de asegurar una minería sostenible, es decir económica, social y ambiental”, afirma. Para ello, el ejecutivo indica que se requiere de un cambio de paradigma de todos los actores relevantes involucrados: empresa, Estado y comunidades.

La arista de la relación con el resto de la sociedad también está en el foco del Consejo Minero, como lo reconoce su presidente ejecutivo, Joaquín Villarino. “Existen múltiples desafíos en esta materia (de los depósitos de relaves) que se están analizando y estudiando, pero sin duda uno de los principales tiene relación a la aceptación por parte de las comunidades del desarrollo de minería, y por ende, de relaves en su entorno”, comenta, precisando que el rubro ha participado en diferentes encuentros con el mundo civil y otros actores relevantes en esta materia, como Alianza Valor Minero, donde se han discutido los criterios para el desarrollo de una minería más sustentable, en convivencia con comunidades y otros sectores. “La minería ha liderado esta discusión y seguirá avanzando decididamente”, asevera.

El representante de la entidad que agrupa a las empresas de la gran minería explica que la línea de acción ha derivado hacia entregar más información y a generar relaciones mucho más cercanas con las comunidades. Asimismo, reconoce que el proceso de relaves genera desconocimiento y duda. Frente a eso, y para evitar interpretaciones equivocadas, han implementado una serie de medidas para educar sobre el tema, como programas de visitas guiadas, entrega de material audiovisual y presentaciones.

Joaquín Villarino, presidente ejecutivo del Consejo Minero.

Estabilidad y seguridad

Consultado por los cuidados que requiere el manejo de estos depósitos, el académico del Departamento de Ingeniería de Minas de la Universidad de Chile e investigador del Centro Avanzado de Tecnología para la Minería, Christian Ihle, considera que el impacto más relevante respecto del proceso minero está relacionado con los conceptos de estabilidad física y química. “El primer aspecto –argumenta– apunta a los riesgos asociados al colapso del muro que contiene los residuos (estático, desencadenado por flujos de agua o debido a cargas sísmicas), y el segundo al potencial de contaminación por infiltraciones desde el depósito que puedan mezclarse con aguas para el consumo humano o asociado a la industria agropecuaria”.

Al respecto, el experto cuestiona que si bien el diseño de este tipo de obras y su construcción son objeto de normativas específicas y fiscalización por organismos del Estado, “existen temas pendientes en materia de regulación de monitoreo operacional en faenas activas y seguimiento post-operación, en el caso de las inactivas o abandonadas”.

Christian Ihle, académico del Departamento de Ingeniería de Minas de la Universidad de Chile.

Por ello, enfatiza que para un desarrollo minero sustentable en este campo es importante avanzar en tres aspectos: el marco normativo en estabilidad física y química, el desarrollo tecnológico en monitoreo y control de emisiones y, coincidiendo con la visión de los otros entrevistados, en la construcción de confianza con la sociedad, especialmente con las comunidades aledañas a estos espacios. “En este sentido, posiblemente uno de los mayores desafíos presentes, asociado a la interacción entre Gobierno, minería y sociedad,  es generar canales de información simétricos”, añade.

Christian Ihle también hace notar que otro aspecto clave es la implementación de tecnologías confiables para la medición de parámetros de proceso relevantes, tanto al interior de la planta en faena como en el depósito de relaves. Y matiza que “tan importante como obtener información empleando tecnología robusta de proceso, es contar con la capacidad de procesarla, interconectar las distintas fuentes de datos y tomar decisiones acertadas para controlar la generación de relaves de acuerdo a un cierto estándar”.

Nuevas soluciones

En cuanto al rol que hoy juegan en este ámbito las soluciones tecnológicas, Miguel Ángel Durán indica diferentes objetivos. Uno de ellos es la falta de superficie para nuevos tranques de relaves, frente a lo cual estima que se debe apuntar a mecanismos de aumento de capacidad, a través de mejorar la compactación de arenas y lamas; maximizar la recuperación de agua; y una separación sólido-líquido más eficiente, entre otros aspectos. Otro objetivo es minimizar las infiltraciones, en cuyo caso se debe disminuir el contenido de agua en los tranques; mejorar los métodos para hermetizar su contorno; y mejorar la localización y control de infiltraciones. Por último, para promover la aceptación comunitaria, plantea que se deben implementar sistemas de control de operación confiables y con su información disponible a la comunidad; usos alternativos de los relaves, etc.

Christian Ihle, en tanto, destaca el desarrollo de nuevos aditivos, más efectivos y amigables con el medio ambiente, así como sistemas y procesos que permitan potenciar de manera conjunta la recuperación de agua y maximicen la estabilidad física de los depósitos, reduciendo así el uso de espacio requerido. “Existen oportunidades de mejora en los sistemas de espesamiento de alta tasa, incluyendo los diseños de rastras y pozos de alimentación y, en particular, la necesidad de flexibilizar la operación frente a condiciones mineralógicas e hidroquímicas altamente variables”.

Creciente relevancia

Uno de los actores que está trabajando en la búsqueda de nuevas soluciones y quiebres tecnológicos es el Centro de Investigación JRI, filial de JRI Ingeniería. De hecho, Pamela Garrido, su gerente general, recuerda que esta entidad nació a fines de 2009 a partir de un proyecto Innova Corfo relacionado con el estudio de generación de relaves con consistencia de pasta.

Pamela Garrido, gerente general del Centro de Investigación JRI.

La especialista agrega que ese trabajo de investigación abarcó más de 40 empresas de la gran, mediana y pequeña minería. “Se hizo un catastro de cómo se comportan los relaves. Los resultados correspondieron a una foto del momento, que mostró que cada uno tiene su propia identidad, sus comportamientos particulares, sus complejidades o facilidades para recuperar agua”, detalla.

En la misma línea, comenta que el conocimiento que se ha ido generando en este campo hace que hoy las empresas mineras les den más importancia aún a los relaves, así como a la correcta caracterización de sus muestras. “Cuando uno diseñaba (una faena) 20 años atrás tomaba tres muestras del yacimiento y con eso determinaba parámetros y definía equipos. Hoy en día están internalizados los conceptos de variabilidad y la mineralogía, y sus efectos significativos”, afirma.

Por ello, sostiene que actualmente el foco está en hacer un estudio completo de cómo se va a comportar el relave desde el punto de vista geometalúrgico. “Tener ese conocimiento previo a la explotación es fundamental, y se lo hemos ido entregando (a las mineras)”, dice.

Panorama nacional

Según la información recopilada por el Departamento de Depósito de Relaves del Sernageomin, a diciembre de 2016 se tenía registro de 696 de estas instalaciones en el país, distribuidas entre las regiones de Tarapacá y del Maule, además de la Región de Aysén. La mayor parte se localiza en las regiones de Atacama (22% del total) y Coquimbo (52%).

Del total, 112 son clasificados por Sernageomin como Activos; 436 corresponden a No Activos y 148 son considerados Abandonados.

El catastro arroja, también, que los tranques de relave son el tipo de depósito más numeroso (567), seguido por embalses (105). El resto corresponde a filtrado (siete) pasta (cuatro), espesado (cuatro), pretil (uno), junto con otros ocho catalogados como sin información, ya que son depósitos intervenidos, que no conservan las características iniciales del proyecto.

La apuesta por nuevos quiebres tecnológicos

El Centro de Investigación JRI está trabajando en varias líneas que podrían significar quiebres tecnológicos en materia de manejo de relaves.

Uno de los más innovadores, comenta Pamela Garrido, es el proyecto denominado Minería sin residuos o Wasteless mining (WLM), actualmente en proceso de patentamiento, y que tiene como objetivo retornar los relaves en pasta a cráteres en mina de hundimiento; “entonces, no necesito de nuevos espacios para disponer los descartes”, puntualiza.

Otra línea de desarrollo son los relaves cementados, que ya se usan, por ejemplo, en la minería del oro. El objetivo, explica Garrido, es rellenar los caserones en minería subterránea con este material, “de tal forma de recuperar pilares, con lo que aumentamos la recuperación y la vida de la mina subterránea”, señala.

Otras investigaciones impulsadas por el CI JRI apuntan a nuevos reactivos (polímeros) que permitan aumentar la consistencia de los relaves, para que ocupen menos espacio y se puedan disponer de manera más ordenada.