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Los nuevos desafíos para talleres de camiones mineros

Estas instalaciones son, dentro de la infraestructura del sector, una de las áreas que más recursos consume y, por lo mismo, se ha abierto la puerta a una búsqueda de alternativas innovadoras.

Con el paso del tiempo, la infraestructura minera está tomando un rol cada vez más protagónico. Los estándares de habitabilidad para los trabajadores y la evolución de los equipos son variables fundamentales, que han hecho que sus presupuestos hayan ido en aumento. Por otro lado, los márgenes económicos de la explotación han bajado, presionando fuertemente la reducción de Capex, que es cada vez más difícil de enfrentar tanto para las mineras, como para las empresas de ingeniería a cargo de su diseño.

Los talleres de camiones mineros son, dentro de la infraestructura del sector, una de las áreas que más recursos consume y, por lo mismo, se ha abierto la puerta a una búsqueda de alternativas innovadoras para poder realizar estas instalaciones de una forma más económica, sin descuidar su correcta operación y, por supuesto, la seguridad.

Desafíos

En la actualidad, los clientes principalmente del área de proyectos se encuentran en un proceso de asimilación de estas nuevas condiciones de mercado. Se puede apreciar que después de revisar sus costos, están dando espacio para evaluar nuevas alternativas, lo que los lleva al reto de dejar de repetir instalaciones tradicionales, evaluando la modificación y flexibilización de sus criterios de diseño, para permitir el desarrollo de nuevas opciones que permitan dejar atrás los edificios tradicionales y los altos costos que conllevan. Esto recuerda la frase de Albert Einstein: “No esperes resultados diferentes si siempre haces lo mismo”.

Por esto, debiéramos pensar en el desarrollo de criterios de diseño propios para esta área, comúnmente desatendida por ser “sólo” de apoyo, cuyo protagonismo no es ni la sombra de la operación extractiva o de la planta de procesamiento. Así, es habitual que las áreas principales impongan sus criterios generales, obligando a sobre estructurar los edificios para cumplir con estándares innecesarios para su función.

No es raro ver cómo, ante Capex abultados por esta causa, se sacrifica la cantidad de bahías de mantenimiento, afectando la disponibilidad de flota o, como alternativa, se desfasan en etapas haciendo más complejo el layout, que ahora debe permitir su ampliación sin interrumpir la operación, teniendo que definir si los servicios se desarrollan para el proyecto total, sobredimensionándolos, o postergar su ampliación para cuando sea necesaria, con duplicaciones o interferencias durante la ampliación.

Oportunidad

Es fundamental tener presente que la oportunidad para realizar estos estudios de innovación, con los trade off que sean necesarios, es en etapas tempranas de la ingeniería, a fin de propiciar una discusión de alternativas entre los involucrados, que lleve al diseño óptimo para las características de la mantención de camiones en particular.

Ciertamente, pretender este tipo de análisis como parte de la ingeniería de detalles o, peor aún, como parte de un contrato EPC (lo más frecuente en Chile y Perú para este tipo de instalaciones), resulta utópico, cuando los plazos ya son muy estrechos y las preocupaciones están en variables de mayor importancia y urgencia.

Primeras ideas – tendencia

Las alternativas de ahorro para instalaciones permanentes de talleres de camiones que suenan con más fuerza corresponden a variaciones de las “envolturas” del taller, reemplazando las de acero tradicionales por estructuras de aluminio o perfiles livianos, tipo carpas u otras. Sus proveedores buscan desarrollos que permitan encerrar los volúmenes necesarios para atender a un camión con su tolva levantada, donde su mayor limitación son las alturas de hombro, de al menos veinte metros y, al mismo tiempo, permitir la operación de puentes de grúas que puedan realizar los cambios de componentes mayores.

Por ahora, las alternativas de carpas se ven limitadas, por ejemplo, por sus pilares verticales que al no dar con la altura al hombro mínima, se deben apoyar sobre otras estructuras como muros o pilares de hormigón, o partir con pilares estándares de menor altura y tomar distancia, para que la pendiente de la cubierta permita lograr la elevación necesaria, cubriendo de esta forma una superficie mucho mayor a la necesaria, restringiendo las ampliaciones o aumentando en forma importante las plataformas necesarias. Esto encarece los movimientos de tierras masivos o, definitivamente, las hace inviables en topografías de yacimientos en la alta cordillera, donde la escasez de suelo plano es relevante.

Sin embargo, existen proveedores de estructuras livianas que, con algo de ingeniería complementaria, son compatibles con las exigencias de la operación y con las condiciones de sitio. Lamentablemente, como desarrolladores nos encontramos frecuentemente con una resistencia al cambio, muchas veces impenetrable.

Aspectos normativos

También existen otras trabas, más difíciles de sortear, tales como la normativa vigente, donde la legislación chilena y su Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC), sigue tratando los edificios industriales, en su caso más favorable, como si fueran bodegas. Edificios como estos grandes talleres, que albergan pocas personas, con bajas cargas combustibles y que además cuentan con amplias vías de evacuación, tienen que cumplir de igual forma con la normativa que obliga a realizar protección pasiva a las estructuras, sin considerar que, por requerimiento de las compañías aseguradoras, deben contar con sistemas activos de protección contra incendio, cuyo foco es evitar la existencia de siniestros, más que a aumentar el tiempo de evacuación del edificio, antes de su colapso.

Esto es muy importante, ya que las nuevas propuestas de edificios de estructuras livianas encarecen su precio tratando de cumplir con la protección pasiva, con pinturas intumescentes o protecciones en base a productos cementicios proyectados, perdiendo competividad, o peor, cuando no es factible, elimina esas estructuras livianas como alternativas válidas

Otras oportunidades

Si bien cuando hablamos de talleres de camiones, pensamos en el imponente edificio principal, el área, no solo se trata de esa nave para reparaciones mecánicas, sino también, de los edificios complementarios, de la losa de lavado de equipos, cambio de neumáticos, cambio y reparación de tolvas, bodegas y sala de compresores, y las instalaciones de apoyo, tales como oficinas, casa de cambio y comedores entre los más relevantes. Sin embargo, más importante que los edificios anteriores, son los servicios que se requieren para su operación, desde el alcantarillado en grandes distancias y poco flujo, hasta almacenar y distribuir seis tipos de lubricantes y refrigerantes nuevos y usados, distribución eléctrica, comunicaciones e instrumentación.

En resumen, el área del taller es un organismo vivo integral, no solo la estructura de un edificio, donde todas sus partes forman el todo que permite una operación efectiva y eficiente.