Revista Minería Chilena Nº453

marzo de 2019

Los factores a considerar en la alimentación de un minero

Hoy se evalúa que el trabajador efectivamente consuma la cantidad y tipo de alimentos que le permitan contar con la energía necesaria para ejecutar sus labores, y que mantenga un estilo de vida saludable fuera de la faena.

“La alimentación es tremendamente importante por ser parte del oxígeno”. Así de categórico es Rodrigo Barahona, especialista senior de Minería de la Asociación Chilena de Seguridad (Achs), al referirse a lo importante que es mantener una buena nutrición, particularmente en una industria como la minera.

Ello, porque además del desgaste físico que pueden significar algunas labores propias de la actividad extractiva, las condiciones de altura geográfica imponen un factor adicional a considerar. En este contexto, por ejemplo, dormir las horas recomendadas es de suma importancia, y una buena alimentación es de gran ayuda para tener un sueño reparador.

Sensibilizar

“En la medida que en la altura geográfica un viejito esté más gordo o tenga obesidad, que no tenga un sueño reparador, que haya una reducción de oxígeno en el tiempo (aunque es reversible), se generan problemas al corazón, alteraciones de sueño, fatiga”, hace ver el experto de la Achs.

Y si bien en la industria minera los trabajadores en faena suelen estar bajo una condición de control alimentario, ¿qué pasa cuando dejan su turno? “Pueden estar comiéndose un asado todos los días en su domicilio”, advierte Barahona, puntualizando que el rol de los especialistas es sensibilizar en cuanto a calidad de vida y alimentación.

“Lo que hoy se evalúa es que el trabajador efectivamente consuma la cantidad de alimentación que permita contar con la energía necesaria para ejecutar sus labores, sin que esto genere sobre peso y, por ende, un efecto en su salud y en su desempeño laboral”, comenta.

Cuatro comidas

Similar postura expresa el director de carrera de la Escuela de Hotelería, Turismo y Gastronomía de Inacap en Copiapó, Francisco González, quien destaca que “es de suma importancia distribuir el total de calorías a consumir diariamente, más aún, si esto es asociado a las labores de los turnos que se desarrollan en faenas mineras”.

Resalta que una persona que trabaja en faena debe consumir cuatro comidas diarias, pero hace notar aún más la importancia de la ingesta de agua, con un mínimo de dos litros al día.

En cuanto a las comidas, detalla: “Aconsejamos, por ejemplo, consumir pescados y mariscos tres o cuatro veces a la semana; en el caso de los carbohidratos, cuatro veces al día; carnes blancas dos veces por semana; legumbres tres veces por semana. El tema es la cantidad o ración que se consuma más que el tipo de comida”.

Otra sugerencia es mantener un estilo de vida saludable. Al respecto, González constata que “si bien la mayoría de las empresas mineras tiene un espacio asociado a actividades deportivas, el uso es muy bajo”.

Servicio de alimentación

Según la empresa proveedora de servicios de alimentación, Aramark, este ítem es considerado como el más importante por los trabajadores en un campamento minero.

¿Qué comidas son sus favoritas? De acuerdo con Javier Andrés Sotomayor, vicepresidente de Operaciones Minería y Sitios Remotos de la firma, los mineros prefieren platos típicos y sabores caseros, tales como cazuelas y legumbres, entre otros.

En cuanto a los menú que prepara la empresa, estos son diseñados por un equipo de nutricionistas, tomando en cuenta las propiedades de los alimentos y los requerimientos energéticos de los consumidores, considerando la altura, los turnos y horarios, el clima y las actividades físicas.

Requerimientos de energía

De acuerdo con el chef Francisco González, los mineros tienen las siguientes necesidades energéticas, dependiendo de sus labores:

En líneas generales, quienes desempeñan tareas administrativas, que corresponderían a un 32% del total de trabajadores de una minera, requerirían un gasto energético diario que varía entre 2.200 y 2.400 calorías.

En tanto, los supervisores y operadores de carga o maquinarias pesadas, que corresponderían a un 54% del total del personal, tendrían un gasto energético de 2.400 a 2.600 calorías por día.

Mientras que el grupo compuesto por mecanismos y eléctricos, que representarían a un 14% de la dotación, demandarían un consumo diario energético de 2.800 a 3.000 calorías.