Revista Minería Chilena Nº450

diciembre de 2018

Gestión de insumos críticos en minería: Trabajando en mercados con ciclos volátiles

En la actualidad, variables transversales a los procesos mineros, como la tecnología y las competencias laborales, están ganando espacio en el análisis de los factores clave para la industria.

Cal, bolas de molienda, camiones de extracción, palas de carguío, neumáticos off the road, floculantes, extractantes y perforadoras. Estas son las ocho categorías de productos que la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) revisa en su serie de reportes “Análisis del mercado de insumos críticos en la minería del cobre”, la cual se complementa con los informes específicos de la institución sobre otras variables estratégicas, como agua, energía y capital humano.

La industria minera reconoce el aporte de esta línea de investigación, considerando el alto impacto que tienen estos productos en las decisiones de inversión y en la evolución de la estructura de costos generales del rubro.

Ronald Monsalve, analista de mercado minero de Cochilco, explica que la entrega periódica de antecedentes en este ámbito implica revisar las condiciones nacionales y externas que determinan el grado de disponibilidad.

“Hay que considerar -puntualiza- que muchos de los insumos definidos como críticos son importados. También, tener presente que -con el objetivo de abaratar costos- hay empresas de la gran minería que se abastecen desde el extranjero, debido a que tienen la capacidad de operar a escala mundial”.

En el caso de las bolas de molienda, por ejemplo, la versión 2017 del informe de Cochilco antes mencionado, indica que el abastecimiento minero de este ítem es mayoritariamente local, constatando que Moly-Cop cuenta con el 80% de la capacidad instalada de producción.

En cuanto a la proyección de su mercado, estima que eventualmente habría déficit a partir de 2024, lo cual podría suplirse a través de la ampliación de la capacidad de producción nacional, o el aumento de las importaciones. “En ningún caso se visualiza un riesgo de desabastecimiento”, concluye la publicación.

Relacionado con lo anterior, Mauricio Rivera, senior manager Financial Advisory Services (FAS) de Deloitte, sostiene que la minería debe asumir el creciente dinamismo en la relación oferta-demanda al interior de los mercados respectivos.

“Una de las lecciones que dejó la crisis financiera de 2008, así como el posterior ajuste de los precios de los commodities (tras el súper ciclo) y disminución de la actividad minera, es que los ciclos actuales son menos predecibles, más profundos y con un mayor impacto en la economía global”, recalca el especialista.

Factores emergentes

La integración de sistemas de gestión minera con base tecnológica, se ha convertido en un factor determinante en el comportamiento de los mercados de insumos críticos.

A partir de esta realidad, soluciones vinculadas a la digitalización, automatización y robótica, entre otras, podrían adquirir la calificación de “críticas” en los próximos años.

Marko Razmilic, presidente de la Asociación de Industriales de Antofagasta (AIA), explica que los productos y servicios de alta tecnología están aumentando su importancia, para el sector de los proveedores mineros.

“Este aspecto está directamente relacionado con ámbitos como la energía, agua y el mismo capital humano. Las aplicaciones tecnológicas no tienen vuelta atrás, e impactan día a día en lo que se espera de los proveedores a toda escala, advierte.

Mauricio Rivera, en tanto, resalta que el factor tecnológico requiere modificar las operaciones mineras en áreas como administración y control, integración de datos y seguridad informática.

“En la medida que la estrategia de cada compañía considere esta realidad en el core del negocio, las inversiones y cambios en esto ámbitos serán exitosos. También implicará incentivos para contar con tecnología local”, indica.

“En mantenimiento será necesario contar con recurso humano calificado y conocedor de estas nuevas prácticas. La baja disponibilidad y/o alto costo de la tecnología o el capital humano podrían transformar estos elementos en críticos”, refuerza Ronald Monsalve.

Visibilidad comercial

En el caso de los proveedores mineros locales también se presentan desafíos, respecto de su rol e influencia en el abastecimiento de insumos relevantes.

En Cochilco, aprecian el aumento de la actividad e incidencia por parte de las asociaciones gremiales que agrupan al sector, especialmente en cuanto a la comunicación y vinculación con las compañías mineras. Ronald Monsalve destaca, en este sentido, los programas que impulsan organizaciones como Aprimin, Minnovex, Camchal y la AIA.

A la vez, estima necesario poner especial atención a las barreras que afectan a las pymes que forman parte de este ecosistema productivo.

“Estas empresas se enfrentan a un mercado altamente competitivo y están sujetas a restricciones de capital para desarrollarse. Es difícil avanzar en nuevas soluciones para la minería en forma aislada, sin una vinculación con el entorno”, enfatiza el analista.

Particularmente en el caso de la AIA, su estrategia respecto de las empresas proveedoras medianas y pequeñas se ha centrado en facilitar su participación y visibilidad comercial en instancias intersectoriales, como el clúster minero de la Región de Antofagasta y el Centro de Desarrollo Empresarial (CDE) de la institución.

Marko Razmilic resalta también los servicios digitales y en tiempo real que ofrece el Sistema de Calificación de Empresas Proveedoras (Sicep), que en la actualidad está integrado por más de 3.500 compañías en todo el país.

Responsabilidad sobre impactos

Las características del sistema de abastecimiento y gestión de insumos críticos, es uno de los aspectos que incluyen distintos estándares internacionales, para evaluar y validar externamente el avance en sustentabilidad de empresas e instituciones.

La metodología de análisis del Global Reporting Initiative GRI –una de las más reconocidas y utilizadas a nivel mundial- relaciona los principales productos utilizados en los procesos, con sus impactos socioambientales.

Así, como parte de sus indicadores de reporte, el estándar GRI exige a las compañías informar sobre:

  • El peso o el volumen total de los materiales usados para producir y envasar los principales productos y servicios.
  • El porcentaje de insumos reciclados utilizados en su fabricación.
  • El porcentaje de productos y materiales recuperados para cada categoría de producto.