Revista Minería Chilena Nº453

marzo de 2019

Gestión de insumos críticos: Alianzas e innovación como fuentes de mejoras

El trabajo conjunto entre mineras, proveedores y autoridades está permitiendo identificar oportunidades de optimización en este ámbito.

Imagen: Gentileza de Codelco

En la definición que hace Cochilco, insumos críticos son aquellos cuya situación de abastecimiento podría ser crucial para un proyecto u operación minera en el mediano y largo plazo, incluyéndose en dicha categorización la cal, bolas de molienda, camiones de extracción, palas de carguío, neumáticos off the road, floculantes, extractantes y perforadoras. Junto con ellos, están el agua, la energía y el capital humano, reconocidos en forma unánime como estratégicos, pues inciden en forma gravitante en el desarrollo de la actividad minera.

“Un escenario con mayor dinamismo tiende a presionar al alza la demanda y los costos de algunos equipos y servicios. En el primer caso se tiene a los camiones de extracción, palas de cable, equipos de molienda, perforadoras y correas transportadoras”, señala el subsecretario de Minería, Pablo Terrazas.

Junto con ello, añade que también hay que estar atento a la evolución de algunos mercados que en los años precedentes fueron críticos, como los servicios de ingeniería, la mano de obra especializada e insumos como el hormigón.

Pablo Arancibia, senior manager del área Deals de PwC Chile, considera que la industria extractiva en Chile enfrenta hoy los mismos desafíos que en el resto del mundo, “pero cuenta con la suficiente historia y experiencia, junto al apoyo de las autoridades, para enfrentar con éxito los vaivenes en sus variables controlables”, puntualiza.

Disponibilidad versus precio

Cambios en la matriz energética junto con la inclusión de nuevas tecnologías han mejorado las condiciones de acceso y costo operacional que conlleva el suministro de agua y de energía.

Arancibia destaca que “ambos han experimentado un cambio positivo en su perfil de riesgo operacional (disponibilidad – precio) gracias al uso de, por un lado, agua de mar y plantas desalinizadoras, y por otro, a la introducción de Energías Renovables No Convencionales a la matriz, y la baja en el precio”.

Pero esta mayor disponibilidad acarrea otra serie de desafíos para las compañías mineras, acota Enrique Molina, director ejecutivo de Expande, debido a que en la actualidad la energía representa alrededor del 20% total del costo de producción de las faenas, “porcentaje que podrá crecer si consideramos que habrá un incremento importante en uso de agua de mar, que se estima irá desde los actuales 3,9 m3/s a 10,9 m3/s. Esto básicamente porque tanto el tratamiento de este insumo como su bombeo a la alta cordillera son procesos intensivos en uso de energía”.

Agrega que en 2017 la industria minera consumió alrededor de 16 m3/s de agua fresca, de los cuales el 75% correspondió a fuentes continentales y el 25% restante a agua de mar. En los próximos diez años, advierte, la industria aumentará su nivel de producción basado en la explotación de recursos sulfurados. “Esto significa un incremento importante de la demanda de agua fresca para sus procesos: un 40% (22,4 m3/s)”, puntualiza.

Definiendo sinergias

En la búsqueda de mecanismos que permitan a las mineras gestionar mejor sus insumos críticos, las empresas han formado alianzas con diversos actores, dirigidas a incrementar su productividad.

Un ejemplo es el caso de la Corporación Alta Ley, cuyo presidente ejecutivo, Mauro Valdés, expresa que “hay una solicitud (de avanzar en esa materia) por parte de las compañías mineras, y nosotros siempre tratamos de abordar eso, en el sentido de seguir los desafíos que están percibiendo, para que podamos articular algunas soluciones compartidas en la provisión de insumos críticos, particularmente en el tema del agua”.

En relación al recurso hídrico, hace hincapié en que están realizando algunos estudios y teniendo conversaciones respecto, por ejemplo, a la posibilidad de impulsar “infraestructura compartida”, mostrando la contribución que representa este relacionamiento, tanto entre compañías extractivas, como con otros actores.

En la misma línea, el subsecretario Terrazas reconoce que dentro de los insumos críticos que como gobierno están monitoreando se encuentran el uso del agua y del territorio. Por ello, coincide en que “una vía de solución, sin duda, será el uso de infraestructura compartida, como plantas desaladoras, acueductos, mineroductos, puertos y sistemas de transporte. Esto, ya que no sólo genera un mejor manejo del territorio, también permite generar economías de escala”, subraya.

Como ejemplo a seguir, menciona el caso del proyecto NuevoUnión, que combina las anteriores iniciativas de Relincho y El Morro, evitando la duplicidad en obras clave de infraestructura.

La autoridad advierte que los desafíos sobre manejo de territorio tienen que ser abordados con una mirada de largo plazo y a través de un trabajo multisectorial. “Es por ello que el Ministerio de Minería ha decidido incorporarlo dentro de la discusión de la Política Minera 2050, al tiempo que está participando junto a otros ministerios y servicios en la Comisión Nacional del Uso del Borde Costero, que busca ser eficientes con el uso de nuestro territorio”, asevera.

Valor de innovar

Buscar mecanismos que permitan optimizar los procesos, puede hacer la diferencia en lo que respecta al uso eficiente de los insumos críticos.

Juan Daniel Silva, director del Centro UAI Mining, subraya la importancia de que las empresas mineras innoven en sus operaciones, “porque si quieren seguir haciendo lo mismo, con las mismas fuentes de energía, el asunto va a seguir igual. Pero si innovan, si modifican la forma de hacer los procesos (…) esto puede cambiar drásticamente”, plantea.

Una visión con la cual coincide Pascual Veiga, presidente de la Asociación de Proveedores Industriales de la Minería (Aprimin), quien opina que se necesita seguir generando confianzas para compartir la información entre mineras y proveedores con mayor facilidad, y así poder medir los progresos y evaluar el resultado de las propuestas innovadoras, resaltando el beneficio que conlleva la conformación de alianzas entre ambos grupos de actores.

Para graficarlo, menciona los siguientes ejemplos: “Se han hecho pruebas e incorporado explosivos de mayor potencia, que han permitido disminuir el consumo energético en chancado y molienda. Con productos que reducen la generación de polvo por circulación de camiones y vehículos, se ha logrado disminuir el uso de agua para mojar caminos. También se han alcanzado mejoras importantes en la fragmentación de roca, que aumentan la eficiencia del transporte en mina y la vida útil de las palas (…) Hay un espacio muy grande de mejora, desarrollando soluciones a la medida para cada operación minera”.

Mineros 2.0

Contar con trabajadores capacitados para afrontar los retos que posee el sector minero y los cambios que está experimentando la industria, es otro foco de atención para las compañías, a la hora de hablar de requerimientos críticos.

Enrique Molina reitera que la industria minera chilena enfrenta grandes retos de productividad, generados por el agotamiento natural al cual están expuestos los recursos mineros, donde la transformación digital viene a jugar un rol importante. “En este contexto, la automatización y robotización son herramientas fundamentales para hacer más rentable la explotación de los minerales. Sin embargo, esto no será posible si no contamos con el capital humano con las capacidades para desarrollar, implementar y gestionar tecnologías, de manera de asegurar la captura de este valor”.

Juan Daniel Silva se suma también al análisis de que los procesos mineros metalúrgicos y las actividades productivas en general, van a ser realizados cada vez con un mayor grado de automatización. Por lo tanto, indica que se va a requerir un perfil distinto de los operadores, que sepan de automatización y de control, y con una formación más enfocada en el nivel técnico profesional.