Estudio de Roskill: Incertidumbre afecta precio del cobre, pero variables de largo plazo siguen sólidas

La entidad proyecta un fuerte crecimiento a futuro para la demanda de cobre: el consumo total puede exceder los 43 millones ton a 2035.

Reporte gentileza de Roskill.

Para la industria del cobre, 2019 seguramente será recordado como el año de la incertidumbre política y económica, condicionada por la disputa no resuelta de los aranceles entre Estados Unidos y China, factores que se han combinado con otras señales económicas para crear un sentimiento pesimista en el mercado del metal.

Es así como durante la Semana Cesco (abril) había un sentimiento de moderado optimismo, determinado por el tono positivo -en ese momento- de las negociaciones entre las dos principales economías, que coincidían con un periodo de favorables indicadores en el mercado del cobre.

Los precios de la Bolsa de Metales de Londres (LME) para negocios al contado iniciaron el año a US$5,839/ton, pero habían incrementado 11% hasta US$6,509/ton al 17 de abril. Y con el ruido que provocaba por entonces la incertidumbre en las cuotas de importación de chatarra de China, existía la esperanza de que el precio del metal mejorara aún más.

Cambio en las señales

Sin embargo, a medida que la evidencia de que las demandas de cobre refinado de China y Europa estaban teniendo un comportamiento flojo, los precios perdieron dinamismo y luego cayeron en forma decisiva. El catalizador fue el rápido aumento de las reservas de la LME, lo que despejó cualquier duda respecto del abastecimiento del commodity. Así, desde un déficit de 112.000 ton el 13 de marzo, los inventarios han subido consistentemente hasta más de 328.000 ton a fines de agosto pasado.

Aparte de un breve incremento de la demanda China en marzo, el requerimiento de cobre de usuarios finales de ese país no ha sido alentadora. Las inversiones en las redes eléctricas -uno de los componentes clave de la demanda del gigante asiático- han estado un 18% por debajo de los niveles ya deprimidos del primer semestre de 2018. Se espera que este indicador mejore en el segundo semestre de este año, pero hasta ahora no hay indicación de que eso sucederá.

Roskill acaba de publicar su primer análisis de demanda global de cobre, bajo el título de ‘Demanda de Cobre al 2035’.

La industria automotriz también está sufriendo estragos, con la fabricación de automóviles un 13% por debajo de las estimaciones para el primer semestre del presente ejercicio. La producción de circuitos integrados para la industria electrónica también lucha por mantener el crecimiento de la demanda: apenas 1% en los primeros siete meses. El rubro de motores eléctricos se aprecia mejor, con la demanda por embobinados levemente sobre el 4%; en tanto que el sector de aire acondicionado es el único con sostenido avance, cercano al 9% hasta julio último.

La acumulación de estas señales poco alentadoras eventualmente contribuyó a una inesperada caída de 17% de las importaciones de cobre de China (en todas sus formas) con respecto al año pasado. Ello afectó el crecimiento de las importaciones, a sólo un 1% en la primera mitad de 2019, una señal clara de que ese mercado está bien abastecido en cuanto a sus requerimientos inmediatos.

Perspectivas

Lo que ahora queda claro es que mientras no se resuelva la disputa arancelaria entre Estados Unidos y China, así como la consiguiente incertidumbre generada, hay pocas probabilidades de una mejoría del precio del cobre en el corto plazo. Sobre la base del análisis de consumidores finales y cálculos de consumo aparente, Roskill estima que hay poca o ninguna expectativa de incremento de consumo de cobre refinado en la primera mitad de 2019.

No obstante, en el largo plazo, y empujado por el crecimiento de la población y del PGB, incrementos en urbanización y en demanda eléctrica, aplicaciones que utilizan las excelentes propiedades eléctricas y de transferencia de calor del metal, explicarán la extraordinaria participación de aumento futuro de la demanda.

Roskill acaba de publicar su primer análisis de demanda global de cobre, bajo el título de ‘Demanda de Cobre al 2035’. Este estudio -de 288 páginas-, se elaboró sobre antecedentes completamente nuevos y una base de datos actuariales única para el periodo 2014-2018. El reporte contiene información de los 23 mayores mercados consumidores y otros nueve de menores subregiones, para dar con los números finales. La data se presenta tanto en peso bruto como en términos de contenido de cobre. Las proyecciones anuales se entregan para cada uno de los 11 semi manufacturadores, como también la métrica de consumo hasta 2025 y, después, cada cinco años para el periodo 2030 y 2035.

Basados en estas proyecciones, Roskill piensa que el consumo total de cobre puede exceder a las 43 millones ton a 2035, lo que implica un consumo per cápita de 5 kg a esa fecha.