Los que trabajamos en la industria minera hemos sido testigos de cómo en los últimos años ha aumentado el número de proyectos mineros en nuestro país. Asimismo, hemos tenido la posibilidad de estar viviendo el período de inversión más cuantioso de la minería chilena (2010-2015). Así y gracias a las propicias condiciones del país para esta industria, hacen que las inversiones extranjeras tengan a Chile como plataforma segura de inversión, lo que nos asegura que este rubro siga siendo uno de los pilares fundamentales de la economía nacional.
Sin embargo, esta vorágine lleva a que algunos actores de la industria desarrollen tecnologías y nuevas aplicaciones replicando lo que ya existe, sin considerar, muchas veces las nuevas y exigentes necesidades de las empresas mineras. Los trabajos asociados a I+D sin duda podrían tener como resultado ahorros importantes en el ciclo de vida del producto o a disminuir el impacto ambiental en el área de injerencia.
Sabemos que las evaluaciones que se están realizando, tratan siempre de enfocarse en el Capex del proyecto, dejando de lado importantes temas como I+D de nuevas tecnologías, que por estar en proceso de desarrollo son descartadas de antemano y no se les brinda el apoyo para que maduren y sean un real aporte a la minería nacional y mundial.
Considerando que las compañías mineras están impulsando proyectos que implican expansiones en sus operaciones, desarrollo de nuevos yacimientos y la adición de nuevos actores en la minería nacional, existe un gran espacio para desarrollar I+D como un elemento diferenciador de la industria minera nacional.