Los lubricantes y combustibles son claves en el ciclo de vida de maquinarias y equipos.

Su relevancia dentro de la industria minera va más allá de la confiabilidad y disponibilidad de estos, ya que impactan en los indicadores económicos y de productividad de las faenas.

Es por esto que se les considera insumos críticos, clasificación que ha exigido a las empresas proveedoras una constante evolución desde el punto de vista logístico y tecnológico, para garantizar el abastecimiento de los productos en terreno, así como mayores prestaciones en materia de rendimiento y efectividad.

Desde lo académico

“La trascendencia de lubricantes y combustibles en el ciclo de vida de la maquinaria y equipos es total, porque inciden en la productividad de la gestión operacional, el estado de resultados y el Ebitda (beneficios antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización) de la compañía”, afirma Rafael Mena, académico del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad Técnica Federico Santa María.

En tanto, su colega Roberto Yunge, profesor de la misma entidad universitaria, indica que “una baja en la calidad de los combustibles conlleva a una menor lubricidad, impurezas excesivas, altos contenidos de azufre, y a viscosidades variables y desconocidas. Si bien existe una mayor especificidad de normas para los lubricantes, a modo de ejemplo, debilitar la propiedad de sostener disperso el carbón en busca de la disminución de NOx anticipará el desgaste metálico y por ende disminuirá la vida útil de los motores y sus componentes”.

Cristián Santana, académico del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Antofagasta, añade que en vista de que la actividad minera es intensa y sometida a agresivas exigencias, es esencial proteger la maquinaria usando lubricantes especializados.

Sostiene que con el uso apropiado del producto se consigue extender la vida útil de los componentes y equipos mecánicos, lo que implica mayor disponibilidad y la disminución de gastos asociados a ´fallas inesperadas´, mantenciones no programadas, horas hombres, traslados y consumo de energía para la reparación de equipos, entre otros factores. “Así, se alcanza mayor producción de toneladas de mineral, lo que repercute en los bonos por productividad de trabajadores y supervisores”, acota.

Sintéticos y de origen mineral

Consultado sobre las diferencias entre lubricantes sintéticos y de origen mineral, el profesor Yunge sostiene que las principales ventajas de los primeros son su vida útil y la estabilidad de sus propiedades. “La distinción principal es que sintetizar tres a cinco componentes y disponer de aditivos, versus refinar o extraer de un compuesto lo que se requiere trae consigo operaciones costos distintos”, precisa.

Santana comenta al respecto que los lubricantes sintéticos poseen mayor tecnología, más aditivos y resisten temperaturas más elevadas (250° C). “Aumentan la vida útil de los componentes y, lo más importante, se pueden extender los rangos de las mantenciones programadas al doble (de 250 a 500 horas) sin generar fallas catastróficas en los equipos, y con solo inspecciones simples cada 100 horas”, indica.

“Los aceites minerales soportan solo hasta 50° C. Son más económicos, pero a largo plazo generan más problemas en las maquinarias, porque poseen menos aditivos de fricción y temperatura, lo que provoca un daño mayor a los equipos mineros. No siempre lo más barato es lo mejor”, puntualiza.

Mejorar microfiltrado

En el caso de los combustibles, Cristián Santana hace notar que no todos los que se utilizan en Chile son bien refinados. Esto significa que poseen un alto contenido de partículas contaminantes corrosivas y de agua.

“Es necesario controlar estos parámetros debido a que estas partículas, donde las más nocivas están en el rango de 5 a 10 micras, generan un desgaste invisible al motor por fricción, causando un aumento en las temperaturas, el que influye en la evaporización del refrigerante del radiador y, por ende, en un mayor consumo por rellenos extras de este producto de alto costo”, alerta.

En este sentido, añade que el desafío es mejorar los sistemas de microfiltrado, tanto de combustibles como de lubricantes, incorporando nuevas tecnologías, con métodos más económicos eficientes. “Esto lograría capturar el particulado dañino presente en los fluidos, sin extraer los aditivos esenciales para la protección de los componentes de los equipos mineros”, acota el académico de la Universidad de Antofagasta.

Evolución y desafíos

En cuanto a la evolución tecnológica que han experimentado estos insumos, Roberto Yunge sostiene que el foco ha estado en términos de emisiones y de vida útil. “Esto repercute en un mayor cuidado medioambiental, al disminuir el material particulado en suspensión y en mejoras en el costo de ciclo de vida de los equipos”, detalla.

“(Los lubricantes sintéticos) aumentan la vida útil de los componentes y, lo más importante, se pueden extender los rangos de las mantenciones programadas al doble (de 250 a 500 horas) sin generar fallas catastróficas en los equipos, y con solo inspecciones simples cada 100 horas”, indica Cristián Santana.

 

Para Santana los avances han sido extraordinarios: “Los aditivos actuales son capaces de interactuar en diferentes condiciones físico-químicas. Por ejemplo, el Fósforo sirve para alcanzar temperaturas más elevadas en condiciones extremas, incluso hasta 220° C. Su punto de congelación es cada vez más bajo, con -10° C en caso de los sintéticos”.

Respecto a los desafíos que enfrenta la industria minera, Rafael Mena reafirma que apuntan a mejorar la productividad y disminuir sus costos. Añade que “no se debe perder de vista que los lubricantes son excelentes predictores del estado y el estándar operacional de los equipos y, en ese sentido, el desafío de mejorar la instrumentación, como la generación y análisis de data, están abiertos. También seguirá siendo clave considerar el tema medioambiental”.

La visión de los proveedores

“La gran minería nacional representa el 18% del consumo de lubricantes, mientras que en combustibles la cifra llega a cerca del 21%”, señala Justo Verdejo, subgerente de Ventas Industriales de Lubricantes de Shell en Chile.

“En general una faena minera promedio consume unos 30 productos diferentes, y en formatos como baldes, tambor o granel. Por eso la seguridad del abastecimiento y la calidad de los productos constituyen temas críticos”, añade.

Augusto Fernandes, Product Application Specialist – Mining Sector Americas de Shell Projects & Technology, destaca que “Chile ha revolucionado el mercado minero mundial al utilizar lo más avanzado en materia de lubricantes. Acá se trabaja con aceite semi-sintético y sintético para motores en la minería. Esto no pasa casi en ningún otro país”, asevera.

En materia de innovaciones, Fernandes menciona que, además de ofrecer productos de alto rendimiento, Shell ha desarrollado lubricantes basados en aceites sintéticos derivados de gas natural, que -según afirma- es lo más evolucionado que existe en el mundo. “Y para el monitoreo de las soluciones de lubricación ofrecemos laboratorios completos o portables in situ, dependiendo del tamaño de la faena”, precisa.

Respecto a los combustibles, Verdejo recuerda que dentro de la minería son un bien preciado por su alto valor. “Por eso lo que hoy demanda esta industria es control, mediante soluciones automatizadas que faciliten registros y monitoreo en línea de cada operación de abastecimiento y consumo del producto.

También el sector exige minimizar el movimiento de los equipos, por lo que se utilizan truck shops o estaciones semimóviles dentro de la faena”, acota.

Lincoyán Castillo, jefe del Departamento Técnico de Lubricantes de Bel-Ray Chile, coincide en que la industria minera está entre las más demandantes de este tipo de productos. “Los lubricantes siguen siendo un fluido vital en el funcionamiento y duración de los equipos y sus componentes. En general las maquinarias se encuentran en el ‘leading edge’ tecnológico, por lo que el mercado presiona en la necesidad de contar con productos que satisfagan sus requerimientos”, subraya.

A su juicio, los puntos críticos en materia de abastecimiento están en las cantidades que se manejan y en cómo disponer de los desechos de forma segura, respetando la normativa ambiental vigente.

Como innovaciones, Castillo menciona que, ante la mayor demanda de litio (por sus nuevos usos en baterías) y su alto valor, Bel-Ray ofrece grasas lubricantes formuladas con otros tipos de espesantes, que cumplen con los requerimientos técnicos y aportan en cuanto a menores consumos y mejores prestaciones. “En los próximos años se comenzarán a ver cambios importantes debido a las exigencias en las grasas, en particular con la paulatina incorporación de los equipos eléctricos”, concluye.