Su posición en el ciclo minero convierte a la actividad de perforación y sondaje en un indicador fiable para anticipar el ritmo con que se están moviendo los proyectos de  inversión minera, todavía muy enfocados en iniciativas brownfield y de cobre. Si bien 2018 marcó un punto de inflexión para este negocio, el impulso inicial tuvo un alcance limitado, o sin la magnitud que se esperaba, advierten ejecutivos vinculados al sector.

“En 2018 observamos un reinicio tímido, pero cierto”, afirma Arnaud Perez, vicepresidente para América Latina de Foraco, quien opina que fue un año “extraño”, especialmente si se compara el primer semestre con el segundo. El ejercicio “partió con un aumento en el precio del cobre, lo que fue seguido por el inicio de una serie de licitaciones, como hace años no veíamos. Pero en el tercer trimestre el movimiento se fue calmando. Me sorprendió la fuerte correlación entre las variaciones en el precio del cobre y el dinamismo de la actividad. Finalmente, en el cuarto trimestre volvieron a moverse las licitaciones, pero en general siguen stand by en sus etapas decisivas”, comenta.

En el caso de Geotec Boyles Bros, después del fuerte deterioro de la actividad que se produjo a partir de 2012, acentuándose en 2017, el año pasado empezaron a recibir mejores señales, “y este 2019 esperamos mantener el crecimiento o mejorarlo levemente”, manifiesta Raúl Lyon, vicepresidente ejecutivo de la compañía.

Para Raúl Dagnino, gerente general de Terraservice, hay un estancamiento de la actividad, en términos de metros de sondaje. “En las empresas majors hemos visto últimamente más inversión en compra de reservas que exploración”, advierte, haciendo ver, en contrapartida, las dificultades que enfrentan las mineras junior para levantar capital para explorar.

“Parte de los recursos (de los inversionistas) se está yendo a proyectos en África o, incluso, a otros rubros ajenos a la minería”. Uno de ellos, subraya, es la producción y comercialización de marihuana, negocio que ha ganado atractivo en el mercado inversor canadiense, luego de que su consumo fuera legalizado por parte de las autoridades de ese país.

Dagnino pudo palpar el ánimo de la industria en el marco de la reciente Convención de la PDAC: “El rubro deberá esperar unos años más para estar a la par con el nivel de actividad que muestra la industria minera”, agrega.

Tendencias

Según Arnaud Perez, los negocios relevantes en el país se concentran en los proyectos de expansión de las majors, tanto nacionales como extranjeras. Alerta que “aún se ve muy poca actividad de exploración en greenfield, limitada sólo a unos pocos clientes y con campañas muy reducidas, que es la que Chile verdaderamente requiere”.

Para Patricia Narváez, consultora minera y presidenta del Colegio de Geólogos de Chile, el lento despegue del rubro no ha estado exento de algunos hitos, como la prospección de cobalto en Freirina, Región de Atacama. “Si bien se trata de un proyecto mediano, con un metraje a perforar inferior al promedio de la gran minería, es valioso para el sector, por cuanto abre un nuevo campo”, asevera.

“Parte de los recursos (de los inversionistas) se está yendo a proyectos en África o, incluso, a otros rubros ajenos a la minería”, advierte Raúl Dagnino.

En relación con la minería del litio, la geóloga señala que en el último período ha mostrado una pendiente estable, sin aumentos ni caídas relevantes. “SQM, el principal actor, está realizando las fases iniciales de perforación de un proyecto que no es de litio, sino de recursos metálicos”, observa.

En tanto, respecto de Codelco, hace notar que su demanda por servicios de exploración no ha crecido, lo que está en línea con la estrategia de control de costos implementada por la actual administración. “Me parece que su foco está en desarrollar negocios en otros países, fundamentalmente Ecuador”, indica Narváez.

El cambio interno

De acuerdo con los ejecutivos consultados, las empresas de perforación y sondaje ya no son las de antes de la crisis de los commodities. La caída de la demanda y las nuevas exigencias de la minería en cuanto a productividad, costos y eficiencia, dieron lugar a una clase diferente de proveedores, tanto en lo organizacional, como en lo metodológico y tecnológico.

Raúl Lyon enumera tres adaptaciones claves de la industria. “La primera característica es que tenemos organizaciones más pequeñas, pero con mayor proporción de profesionales. Con esto me refiero a contar con un equipo que posee estudios formales, ya sea con títulos técnicos o universitarios, en nuestros niveles operativo, administrativo y de mantenimiento”, puntualiza.

Esta mayor profesionalización representa un giro importante para un rubro que –según Lyon– “hace dos décadas contaba con muy pocos ingenieros y técnicos. La mayoría era personal que se formó en el día a día con la máquina perforadora y eso es muy valioso, pero hoy día las exigencias del cliente son mucho mayores, por tanto la supervisión está obligada a tomar un rol mucho más protagónico y proactivo”.

Asimismo, para responder a una demanda de servicios a precios más bajos, el sector ha tenido que trabajar de manera más eficiente. “Actualmente las empresas de sondaje tenemos muy poca grasa”, señala el ejecutivo. Este proceso obligó a maximizar la disciplina operativa, la seguridad y el orden en cada una de las tareas. “No podemos cometer errores. Los márgenes de utilidad son tan bajos, que cualquier equivocación se nota de inmediato”, subraya.

En esa línea, la adopción de mejores prácticas ha resultado fundamental. “Para conseguir los niveles de eficiencia que necesitábamos, tuvimos que capacitar mejor al personal y certificar sus competencias, y certificar nuestros procesos en normas de calidad”, destaca el gerente.

Las innovaciones tecnológicas constituyen otro eje del cambio, sobre todo vinculadas a seguridad y productividad. Lyon comenta al respecto que identificaron dos áreas con mayor exposición a riesgo de accidentes: la conducción y la perforación. “Nuestra decisión fue introducir tecnología para minimizar esos riesgos. Por ejemplo, todos nuestros camiones poseen cajas automáticas, con lo que buscamos prevenir accidentes en caminos de alta montaña o al interior de rajos. Que se desenganche un camión en una bajada es un peligro que puede tener consecuencias muy serias”, acota.

La tecnología nos permite “sacar de la línea de fuego” al personal, que para el caso de las perforadoras de Geotec Boyles Bros, se ha traducido en el uso de manipuladores automáticos de barras para eliminar los riesgos de atrapamiento y golpes. Otro ejemplo es el uso de cargadores frontales en vez de grúas para eliminar el riego de cargas suspendidas.

En Foraco, en tanto, las adaptaciones comenzaron en 2017, con apoyo de las directrices y mejores prácticas de la casa matriz y sus filiales. “Intercambiamos información en forma permanente con nuestra red internacional, desde la cual recopilamos las propuestas y las adaptamos a la realidad chilena”, comenta Arnaud Perez.

Entre éstas, destaca varias mejoras en seguridad y salud ocupacional. “Hemos logrado reconocimientos del mercado y de nuestros socios, como la empresa EMsa –contratista de Codelco– por nuestro esfuerzo en esta materia. También hemos cumplido la meta de registrar un año sin accidentes con tiempo perdido, lo que significó una mención especial de nuestra mutual”, remarca.

Para aumentar la productividad, la firma introdujo tecnología probada por el grupo en otras latitudes, con resultados positivos. Denominada como Measurement While Drilling (MWD), su aplicación principal es el desarrollo de pozos profundos de gran diámetro. “Esta innovación nos permite imprimir mayor agilidad, seguridad y precisión a través de la medición continua de los parámetros de perforación”, precisa Perez.