Con la confirmación de nuevos proyectos mineros también se ratifica la expectativa de un aumento en la demanda por servicios logísticos, portuarios y de transportes asociados al mayor movimiento de insumos y productos. La respuesta a esta presión será más compleja, ante las exigencias más estrictas del mercado minero en cuanto a productividad, costos y sustentabilidad.

Las compañías lo saben y apuestan por seguir avanzando en este flanco. Un promedio de 40% del Opex de la minería corresponde a la administración de la cadena de abastecimiento. Por ende, “si se mejoran los resultados del área de suministros en un 10% significaría que el ahorro global puede llegar al 4%”, afirma Mauricio Herrera, director de Adelanta Consulting, firma que asesora al sector en procesos de este tipo.

Demanda centralizada

“La tendencia es centralizar la gestión logística”, sostiene Juan Daniel Silva, académico e investigador del Centro de Minería de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Adolfo Ibáñez. El fenómeno encuentra su mejor expresión en la gran minería, que anteriormente gestionaba en forma distribuida la relación con sus proveedores logísticos y de insumos, así como el despacho de los productos metálicos, no metálicos y derivados.

El cambio viene desde hace un par de años. “Codelco y Antofagasta Minerals, por mencionar las dos mayores mineras de capitales locales, optaron por centralizar este proceso en un solo punto, de manera de no duplicar recursos, esfuerzos y consolidar la interacción en una ventanilla única”, dice Silva. También se generan ahorros por economías de escala, al conseguir mejores términos de negociación que los que se lograban con cada operación de manera independiente, agrega Silva.

Otro beneficio, señala, radica en diseñar un sistema más actualizado y transparente para la toma de decisiones. “Por un lado, se puede tener la información de cada proveedor en un solo punto, con los reportes e indicadores que muestren su desempeño y cumplimientos a lo largo del tiempo; por otro, determinar estándares y metodologías que proporcionen oportunidades para optimizar la propia operación minera”, expresa el experto de la UAI.

Cadena integrada

Desde el lado de la oferta, la tendencia es similar. Cristián Rodríguez, gerente para Negocios Mineros de la empresa Sitrans -grupo Ultramar-, observa que “la minería prioriza operadores logísticos que aborden de forma integrada la gestión de su cadena de suministros”. Este enfoque contempla que un operador sea responsable desde la gestión directa con cada proveedor hasta la entrega de la carga al usuario final.

“En la práctica se trata de gestionar la activación de las órdenes de compra, el agendamiento con los proveedores -tanto para el retiro como para la recepción de las cargas-, la consolidación de esas cargas en las bodegas del operador logístico, y la recepción off site, que permite a la minera generar los pagos en los plazos convenidos”, señala.

Al integrar el proceso se puede monitorear y tomar control del proceso para reducir la incertidumbre en la disponibilidad de los insumos requeridos y del personal, equipos, caminos y recintos asociados con el tránsito, seguridad y manejo de las cargas. “La trazabilidad de la cadena de suministros es fundamental, pues permite establecer procesos más coordinados –just in time-, al alinear la labor de abastecimiento con las condiciones puntuales de las unidades operativas, es decir, los usuarios finales”, explica.

Abastecimiento sustentable

La eficiencia y sustentabilidad son ejes estratégicos de la minería y, por lo tanto, condiciones que deben cumplir sus proveedores logísticos. El ferrocarril, uno de los actores históricos de este sector, ha internalizado ambos desafíos desde hace varios años. Según Mauricio Ortiz, gerente general del grupo Ferrocarril de Antofagasta (FCAB), esta orientación se debe en gran parte al “ADN minero” de la firma, como parte del holding Antofagasta plc.

La seguridad de las operaciones y la buena relación con las comunidades son pilares para mantener la sustentabilidad de la empresa y su posicionamiento en el mercado minero. “Hemos reducido un 30% los accidentes con horas perdidas en los últimos años, mientras que los desrielos han caído un 20%”, precisa Ortiz, quien dirige una empresa que transportó 2,5 millones de toneladas de ácido sulfúrico en 2017 y una parte muy relevante de la producción minera de Chile, especialmente cátodos y concentrados, así como zinc desde Bolivia.

“Para las comunidades el transporte ferroviario es más amigable. Un tren transporta 1.500 toneladas en promedio, equivalentes a la capacidad de 56 camiones, lo que también incide en ahorros por los recursos técnicos y humanos para la operación y recepción en las faenas y en los centros de embarque”, puntualiza el ejecutivo.

Las nuevas reglas del juego han llevado a FCAB a evolucionar hacia un modelo mixto o bimodal. “Hemos sumado una flota de camiones, que permiten -por ejemplo- completar la denominada ‘última milla’ -distancia entre el final de un ramal y las faenas mineras que no cuentan con este tipo de conectividad-. Así, las mineras no requieren la infraestructura construir una vía específica”, asevera.

Junto con lo anterior, el grupo está invirtiendo en la renovación de sus activos con la incorporación de locomotoras eléctricas de 3.200 hp, que trasladarán la carga que antes requería el uso de dos locomotoras de 1.500 hp.

La infraestructura portuaria es otro eslabón clave en la cadena de abastecimiento. “Una operación dedicada generalmente asegura la entrega a tiempo de materiales a los usuarios finales, pero implica un manejo de grandes inventarios y dinero inmovilizado. La tendencia es precisamente desafiar este paradigma y reducir los niveles de inventario trabajando just in time”, dice Jorge Falcon, gerente de Operaciones de Antofagasta Terminal International (ATI), operador de Puerto Antofagasta.

Al situarse en un entorno próximo al área urbana de la capital regional, la empresa impulsa un conjunto de transformaciones metodológicas y tecnológicas, que también potencian su operación hacia la intensificación de la demanda prevista.

Nueva ruta aérea para carga

Una serie de beneficios en materia de logística está generando la ruta aérea Miami – Antofagasta, que Latam Cargo inauguró en mayo pasado. “Eliminando el camionaje de carga desde Santiago podemos reducir los tiempos de transporte hasta en 80%, pasando de cinco días a un día. Este beneficio es muy relevante, especialmente para cargas urgentes de la industria minera”, señala Gabriel Oliva, director comercial Norteamérica, Europa y Asia de la compañía.

Además, sostiene que con vuelos directos se reduce la manipulación de la mercancía, disminuyendo el riesgo de posibles daños.

Respecto al tipo de bienes que se transporta hacia la capital regional, el ejecutivo comenta que se trata principalmente de repuestos o insumos mineros y, en segundo lugar, equipos tecnológicos que van en tránsito a Iquique (a la Zona Franca).

“Desde la apertura de la ruta hemos movilizado aproximadamente 140 toneladas. La estimación para 2019 es transportar alrededor de 30 toneladas por semana (1.500 toneladas al año)”, acota Oliva, quien agrega que “por lo pronto con dos frecuencias satisfacemos las necesidades de nuestros clientes, sin embargo, de ser necesario consideraríamos activar un tercer vuelo semanal”.