Contar con yacimientos relevantes de cobre, litio y cobalto, junto con el desarrollo que presenta el país en el ámbito de las energías renovables, ubican a Chile en una posición ventajosa para ser parte del creciente desarrollo de la electromovilidad a nivel global; una tarea en la que pretende cumplir un rol clave el futuro Instituto Chileno de Tecnologías Limpias, que se instalará en Antofagasta.

En conversación con este medio, Sebastián Sichel, vicepresidente ejecutivo de Corfo, detalla las líneas de trabajo que tendrá esta institución y la forma en que contribuirá al desarrollo del sector minero.

Cabe destacar que con un co-financiamiento superior a los US$193 millones en un periodo de diez años, será la mayor inversión en investigación aplicada del país en materia de tecnologías limpias.

¿Cómo surge la idea de conformar el Instituto Chileno de Tecnologías Limpias?

El diseño de las bases para el llamado del Instituto fue un trabajo largo en una mesa intersectorial a la que invitamos a participar a los ministerios de Economía, Minería y Energía. Queríamos generar bases innovadoras y efectivamente llegamos a un modelo que va más allá de los esquemas de los centros tradicionales en los que ha participado Corfo, porque además de generar I+D, el centro debe crear y apoyar emprendimientos, junto con formar un ecosistema de innovación.

El desarrollo de este instituto es parte del acuerdo para la explotación del salar de Atacama entre Corfo y la empresa SQM Salar S.A., donde esta última tiene la obligación de entregar recursos anuales para actividades de investigación y desarrollo (I+D).

Respecto al financiamiento, es compartido entre un aporte público (proveniente de los fondos antes mencionados), hasta un máximo del 70% del costo presupuestado para diez años, con un tope de poco menos de US$194 millones. El resto será generado por los participantes privados y académicos.

¿Qué líneas de trabajo e impactos se busca alcanzar a través de este instituto?

El instituto se va a enfocar en tres principales áreas de trabajo:

  • Materiales avanzados basados en litio y otros minerales estratégicos, para avanzar en la cadena de valor de la electromovilidad.
  • Tecnologías de producción y almacenamiento de energía solar bajo distintas formas, como eléctrica, térmica e incluso combustibles solares, tales como el hidrógeno.
  • Tecnologías y procesos mineros de baja emisión.

Dentro de los resultados esperados está lograr poner en marcha una dinámica de I+D industrial, desarrollar capacidades para proveer servicios tecnológicos, aumentar el capital humano especializado y fomentar el emprendimiento tecnológico, por lo que el incentivo a la investigación aplicada y la habilidad de desarrollar nuevos emprendimiento de base tecnológica aquí son clave.

Agregación de valor

El vicepresidente ejecutivo de Corfo destaca que a través de este incentivo al desarrollo, Chile estará mejor capacitado para responder a la mayor demanda de tecnología y recursos minerales que acarreará la mayor producción de vehículos eléctricos.

¿De qué manera es posible incentivar la agregación de valor en torno a minerales como el cobre y el litio? 

Agregar valor no sólo se puede dar con el cobre y el litio, también existen otros minerales como el cobalto que hoy en día son imprescindibles en la fabricación de las baterías eléctricas y, por lo tanto, para el desarrollo de la electromovilidad.

Chile ha logrado desarrollar procesos de alta tecnología en su etapa de extracción (de minerales) y en las primeras etapas de las cadenas productivas. Pero estamos frente a un crecimiento global de la electromovilidad y de la economía del hidrógeno; debemos avanzar en la cadena de producción y ser un referente global en  las posibilidades que nos entregan nuestros recursos naturales.

Este Instituto de Tecnologías Limpias apunta precisamente a resolver esta dinámica, a través del desarrollo de un ecosistema con demanda, competencias y conocimientos necesarios, que posicionen a Chile en el siguiente nivel, generando valor agregado.

El instituto tecnológico debe permitir la captación y el desarrollo de conocimiento y junto con universidades e institutos de I+D chilenos, desarrollar nuevas soluciones industriales, permitiendo que a través de la electromovilidad podamos decir que estamos produciendo tecnologías “made in Chile”.

¿Qué impactos tendrá este Instituto para el sector minero en su conjunto?

Busca desarrollar soluciones tecnológicas para los desafíos que está enfrentando la industria, sobre todo los que están ligados a la reducción de sus emisiones y la sustentabilidad ambiental.

El vínculo con las compañías extractivas está justamente relacionado con lo anterior, ya que estas representan una categoría de usuario final de las soluciones tecnológicas desarrolladas por el Instituto.

Esperamos que la industria y las compañías del sector sean actores protagonistas en el consorcio que se adjudique el centro, ya que su presencia orientará sus resultados de investigación hacia una innovación productiva.

Una de las áreas de trabajo del Instituto serán las tecnologías de producción y almacenamiento de energía solar bajo distintas formas.

Proceso de postulación

Sebastián Sichel entrega detalles respecto de las exigencias y plazos de la convocatoria. Una de sus particularidades es que considera la realización de diversos Roadshows en el extranjero, con el objetivo de dar a conocer la iniciativa.

El proceso está dividido en dos etapas. La primera, denominada RFI (Request for Information), cierra el 20 de mayo y permite identificar el interés de la industria y el mercado en cuanto a la conformación del instituto y así evaluar la capacidad de los potenciales participantes.

La segunda etapa, RFP (Request for Proposal), constituye la solicitud de una propuesta formal y se pedirá información más detallada, en base a los resultados de la primera. Se realizará desde el 24 de junio hasta el 23 de octubre de 2019.

Algunas de las exigencias son que este instituto tendrá que ser constituido como una entidad sin fines de lucro y con la participación en su gobernanza de una entidad académica chilena y/o de algún órgano del Estado, más una serie de asociados tecnológicos y empresas que aseguren un foco industrial, orientado a catalizar el desarrollo, escalamiento y adopción de soluciones tecnológicas en energía solar, minería de bajas emisiones y materiales avanzados de litio y otros minerales. También deberá tener una infraestructura que permita realizar ensayos tecnológicos, pilotaje y laboratorios para investigación aplicada en la Región de Antofagasta.