De buen ánimo está Nelson Pizarro. Los resultados de la Corporación lo tienen tranquilo, aunque no por eso menos exigente. En 2017 los excedentes de la estatal bordearon los US$2.900 millones, un monto significativamente mayor a los US$500 millones de 2016. La minera alcanzó una producción en torno a 1.735.000 toneladas, pese a las menores leyes de cabeza. “Superamos las metas de producción y reducción de costos. Estos resultados se obtienen sobre la base de 5/6 como consecuencia del aumento del precio del cobre y 1/6 como gestión nuestra”, remarca.

¿Qué perspectivas de resultados tienen para este año?

Si se dan todos los supuestos, vamos a estar en un número semejante. Si la tasa de cambio sigue bajando, es otro cuento, porque eso quiere decir que el precio del cobre sigue subiendo. Y siempre será mejor negocio que suba el precio, no obstante el impacto en los costos. Cada $10 menos de tasa de cambio, significan un incremento en los costos de 1,5 centavos de dólar. Pero por cada centavo en que sube el precio del cobre, se genera un excedente de US$36 millones.

No obstante este año proyectamos una caída acumulada de 17% de la ley de cabeza, comparada con 2014, estimamos una producción en torno a 1,7 millón de toneladas de cobre fino propio. Eso significa una gestión muy finita, un esfuerzo muy grande en optimizar los procesos.

Codelco-Nelson Pizarro

“No se puede estar comprometiendo proyectos que necesitan siete o más años para materializarse, sin tener un nivel de certeza de que se dispondrá de los recursos” enfatiza Nelson Pizarro al referirse a la necesidad de una capitalización estructural para Codelco. 

 

¿En cuáles de las operaciones se pondrá más foco en ese sentido?

En todas. No hay ninguna que tenga derecho a relajarse, desde la vieja Chuquicamata a la teenager Ministro Hales. No hay excusas.

¿Reflejo de esto es el cambio que se introdujo en Salvador?

Es resultado de una acumulación de situaciones. Nada es para siempre. Llega un momento en que los cuadros tienen que ajustarse a los nuevos desafíos y en Salvador los nuevos desafíos son muy fuertes. Hemos felizmente demostrado un excelente recurso geológico, y la novedad fue la aparición de más óxidos de lo originalmente pensado y menos dificultades en el mineral quebrado. Eso abre perspectivas muy atrayentes a Salvador, lo que va acompañado con una reformulación de su modelo de gestión, lo cual implica perfiles diferentes.

Éste es un proceso en que tenemos que avanzar sin parar, porque los tiempos pasan muy rápido. Espero que en unos pocos meses tengamos decisiones de nuestro Directorio en el sentido de pisar el acelerador. Salvador puede transformarse en una operación sustentable de la gran minería. Estoy convencido que ahí tenemos un lindo proyecto grande.

[“Es absolutamente fundamental la capitalización. Sin capitalización, el investment grade se dispara. No creo que sea posible avanzar sin este apoyo”, recalca el presidente ejecutivo de Codelco.]

 

¿De cuántos años de vida útil?

Digamos 40 años y me quedo corto, a un ritmo de 95.000-100.000 ton de cobre fino en el mercado por año. Y ojo que el mineral de El Salvador es un mineral limpio, y hoy eso tiene un tremendo valor.

Capitalización

 

Por Ley de Capitalización, Codelco ha recibido US$2.295 millones. ¿Son suficientes estos recursos?

Este 57,4% (de capitalización) es extraordinariamente bienvenido y está vinculado, entre otras medidas, a uno de los logros de este gobierno corporativo, haber desarrollado los tres grandes proyectos que hemos empujado: Chuquicamata Subterráneo, Nuevo Nivel Mina y el Traspaso de Infraestructura de Andina. Los dos primeros están casi en un 50% de avance.

Codelco Chuquicamata

“No teníamos capacidad de management para administrar US$25.000 millones en un quinquenio y administrar siete proyectos gigantescos”, señala Pizarro, apuntando a la reformulación que debieron aplicar a los proyectos estructurales.

 

¿Están en fecha según los cronogramas ajustados?

Vamos exactamente donde debiéramos estar. Empezaremos a hundir el mineral de Chuqui Subterráneo antes de la mitad de 2019. Pero para adelante tenemos que terminar estos proyectos y seguir con RT, Rajo Inca, Andina… Entonces, es absolutamente fundamental la capitalización. Sin capitalización, el investment grade se dispara. No creo que sea posible avanzar sin este apoyo.

¿Aun cuando el precio del cobre siga subiendo?

Independiente de eso; a menos que nos permitan una capitalización de nuestros excedentes distinta a la histórica.

Que debiera ser…

 

Como se hace en la minería grande, es decir, repartir los excedentes. Codelco, que es una empresa dependiente del Estado de Chile, captura menos del 10% de los excedentes que genera, y eso tiene un impacto en la clasificación de riesgo. La industria privada, que entiende que ésta es una actividad de largo plazo, con un recurso no renovable y en que permanentemente hay que estar reinvirtiendo en las instalaciones e invirtiendo en la exploración, necesita un 30%, 40% o un 50% de los excedentes. Así funciona la gran minería.

Usted ha planteado la necesidad de una capitalización estructural…

Eso es lo ideal, porque no se puede estar comprometiendo proyectos que necesitan siete o más años para materializarse, sin tener un nivel de certeza de que se dispondrá de los recursos.

Ya el nivel de endeudamiento nuestro, que hemos logrado mantener en torno a los US$14.000 millones, es un tremendo logro, que se construye sobre la base de la capitalización y de los recursos internos que hemos podido generar.

¿Cuánto esperan invertir este año?

Del orden de US$4.300 millones, en seguir avanzando en Chuqui Subterráneo, Nuevo Nivel Mina y la infraestructura de Andina, las ingenierías respectivas de Rajo Inca, de la nueva División Andina, el Decreto Supremo 28, que implica US$2.000 millones en las fundiciones.

¿Cómo van con el cumplimiento del DS28?

Con los dientes apretados, pero lo vamos a cumplir. Y tenemos medidas mitigatorias que nos van a permitir cumplir durante 2019 lo que nos exige la norma para el año completo. Ya lo hicimos en Ventanas y lo haremos en el resto de las fundiciones.

Balance

 

Usted está completando cuatro años como presidente ejecutivo de Codelco. ¿Qué balance hace de su gestión?

Se han hecho varias cosas destacables… Primero, cómo el gobierno corporativo y, por ende, la administración, enfrentó la crisis del precio del cobre. Se nos cayó el precio de la noche a la mañana y decidimos optimizar la operación, controlar nuestros gastos, plantearnos metas duras; y con enorme satisfacción podemos decir que de haber recibido costos que eran 10% superiores al promedio de las grandes empresas con las cuales competimos, hoy estamos 10% por debajo. Esos son más de US$1.200 millones que se han logrado reducir.

También, todo el esfuerzo gigantesco que hemos tenido que hacer para madurar los proyectos estructurales, que fue muy duro, porque nos encontramos con una aspiración imposible.

Era muy ambicioso…

Era un sueño. No teníamos capacidad de management para administrar US$25.000 millones en un quinquenio y administrar siete proyectos gigantescos. Chuqui Subterráneo significa desarrollar algo más de 200 kilómetros de túneles y a lo largo de la vida de este proyecto serán 1.000 km. Significa movilizar alrededor de 7.000 trabajadores y toda la logística para mantener construyendo eficazmente 40 puntos de avance. Algo muy semejante está pasando en Nuevo Nivel Mina, donde el problema no fue de planificación y logística, sino tecnológico.

[“En la medida que yo gane en productividad, tengo el derecho a aspirar a mejores compensaciones. Los montos que están pagando las empresas privadas no son un referente”, dice en relación a las negociaciones colectivas.]

 

 

¿Fue muy difícil el momento en que tuvieron que parar NNM para buscar una solución?

¡Imagínese! Tuve que decirle al Directorio: yo paro. No puedo asumir la responsabilidad de que vuelva a ocurrir un rockburst gigantesco. Estuvimos prácticamente un año parados, para conceptualizar y entender el problema, y una vez comprendido, poder encontrar la solución tecnológica, que fue robotizar, minimizar la exposición de las personas.

Negociaciones colectivas

 

Otro logro que menciona Pizarro es haber contado con la comprensión de los trabajadores en una etapa en que pasaron por una quincena de negociaciones colectivas, con cero reajuste y bonos equivalentes al 50%.

¿Cree que este año pase algo similar con las negociaciones que restan?

Similar sí, igual no. Porque los impactos que genera una negociación colectiva son para tres años y algunos de esos conceptos quedan por el resto de la vida. Primero que todo, hay que ver cuál es el nivel de mis sueldos y salarios con los cuales compito; luego, cuál es la productividad propia y de mis competidores. En la medida que yo gane en productividad, tengo el derecho a aspirar a mejores compensaciones. Los montos que están pagando las empresas privadas no son un referente. Cada empresa privada tiene su propia realidad y nosotros, la nuestra.

¿En qué medida les impactan las señales dadas por otras compañías?

Crean expectativas, pero no puedo pretender compararme con los bonos que paguen otros, si no soy capaz de justificarlos. No me voy a sentir demasiado presionado por lo que hayan hecho los colegas de otras empresas.

¿De las que vienen, cuáles serán las negociaciones colectivas más complejas?

Todas las que faltan.

Continuidad

 

¿Y se queda o no en Codelco? Independiente de lo que pase con el presidente del Directorio…

Depende mucho de eso…De partida, es el gobierno corporativo el que elige al técnico.

Codelco-Nelson Pizarro

“No es cosa de decir ya, me quedo. Tiene que haber definiciones, no puedo construir futuro lleno de incertidumbres”, responde Pizarro sobre su eventual permanencia en Codelco.

 

¿Y si lo eligen, está dispuesto a seguir?

No lo sé. Aparte del gobierno corporativo, tengo que saber qué pasa con Codelco y los recursos financieros para invertir US$21.000 millones en el próximo quinquenio y después otra cantidad semejante; qué pasa con el aparato jurídico que va a regular esta empresa; qué pasa con nuestras fundiciones, donde estamos invirtiendo US$2.000 millones. Cuánto tiempo de respiro nos van a dar antes que nos vuelvan a levantar la vara. Ojo que hay señales muy complejas. No es cosa de decir ya, me quedo. Tiene que haber definiciones, no puedo construir futuro lleno de incertidumbres.

Mercado del cobre y el litio

 

¿Están dadas las condiciones para que el precio del cobre se mantenga en los rangos actuales?

Veo un precio del cobre entre US$3 y algo más, por lo menos por un par de años. Voy una vez al año a China y te das cuenta cómo esa nación está trabajando para mover millones de ciudadanos que están al interior del continente, hacia los centros urbanos, creando ciudades. Son miles de kilómetros en construcción, pero tienen un tremendo problema en la calidad del aire. Por lo tanto, el foco está en desarrollar la electromovilidad y maximizar el uso de la electricidad. Eso hace pensar que el cobre será requerido fuertemente. Ahora bien, poner en el mercado 300.000 toneladas de cobre fino son diez años para poder parar un proyecto grassroot.

¿Podríamos entrar a una situación de déficit?

Sí, levemente.

La electromovilidad también impacta favorablemente al litio. ¿Qué implicancias tiene para Codelco el CEOL autorizado?

Es un gran paso, que nos va a hacer avanzar en nuestra decisión de explorar la magnitud de los recursos mineros que tiene Maricunga. Pero eso toma años, no es cosa de mañana.

¿Se acelerará la búsqueda de un socio estratégico?

Una vez que tengamos claridad de qué estamos hablando.

A su juicio, ¿éste es un buen negocio para Codelco?

No puede competir con el cobre, pero como negocio en sí, muestra un futuro auspicioso. Necesita otras cosas, como minerales que nosotros no tenemos, pero la tendencia es muy clara.

Bajo la lupa de la Contraloría

 

Sobre las instrucciones de la Contraloría, Nelson Pizarro señala que acatarán las que sean posibles y necesarias, “sin perder de vista que ésta es una empresa y no un servicio público”.

Como mejoras, han disminuido las asignaciones directas, que bajaron 15 veces hasta representar levemente sobre un 1%; han reducido las licitaciones privadas a un tercio, y aumentado las licitaciones públicas al doble.

Asimismo, se incrementó de 40 a 2.000 personas el número de declaraciones de patrimonio e intereses.