A fines de 2016 Minería Activa, brazo de capital privado de LarrainVial orientado al negocio minero, anunció la adquisición de cerca del 90% de Pampa Camarones, con un aporte de US$18 millones, quedando el otro 10% de la propiedad en manos de los antiguos accionistas (Samsung y Pampa Mater). Desde hace tiempo el fondo había puesto sus ojos en la minera y sólo la cuarta vez que tocaron la puerta, recibieron una señal de interés frente a su intención de entrar.

Era 2015 y ya entonces Pampa Camarones estaba complicada. “Nosotros no lo sabíamos”, asegura Ignacio del Río, socio y gerente general de Minería Activa, comentando que el proceso de compra de la minera fue “una montaña rusa, con momentos en que íbamos hacia adelante y otros en que no queríamos hacer nada”.

De hecho, en el primer due diligence tuvieron dos sorpresas: por un lado, los malos resultados operacionales que estaba teniendo la empresa, y por otro, la constatación de que podrían armar un plan minero sobre un modelo de recurso de mayor ley. Después vino un due diligence legal, contable, ambiental, en que salieron temas de permisos mal llevados y situaciones que pusieron en riesgo la transacción. A esto se sumó el alza de la deuda de la minera, que la obligó a acogerse a la Ley de Reemprendimiento de Convenio.

“La deuda estaba aumentando en más de US$1 millón al mes”, revela Andrés Susaeta, socio y director ejecutivo de Minería Activa.

¿Qué condiciones se dieron con los socios y los acreedores de Pampa Camarones para llegar a acuerdo?

Ignacio del Río (IDR): Primero hay que señalar que ésta fue una negociación compleja, porque hay muchos stakeholders. Se debía llegar a acuerdo con los dueños originales, la gerencia, Enami –que es el dueño de la propiedad minera–, con los acreedores, la empresa operadora. En general, lo que permitió el acuerdo fue la reducción de la deuda de la empresa desde US$115 millones a US$21 millones.

¿Cómo se redujo la deuda?

La mayor parte de la deuda era de Samsung y ellos capitalizaron todo su pasivo en una participación de patrimonio menor. Respecto de la deuda de los acreedores no relacionados, hay una parte que se reconoce y de esa parte un monto se paga ahora y otro en tres años más.

¿Cuál fue el acuerdo con Enami?

Ellos clasificaron en el convenio como un acreedor preferente, por su condición de dueño de la mina; por lo tanto, son el único acreedor al que se le paga el 100% de su deuda, a plazo.

¿Las condiciones de arriendo se mantuvieron?

Se mantuvieron, pero el periodo de arriendo parte de cero con un horizonte de 15 años. Nuestra intención es sentarnos con ellos, como socios, para que juntos podamos redefinir la relación y sea lo más favorable para los dos. Es decir, que funcionemos más como socios que como rentistas.

Lo que viene

¿Después de los US$18 millones iniciales, hay futuras etapas donde colocarán más inversión?

IDR: No hay ningún compromiso a seguir poniendo capital. Ahora, como cualquier accionista de una empresa, si ésta requiere capital, veremos a futuro cuáles son las alternativas para financiarlo. Pero para llegar a la meta necesitamos que nos den la oportunidad de volver a operar para generar los recursos.

Ustedes declararon un compromiso de largo plazo con Pampa Camarones y la intención de hacerla crecer. ¿Eso qué implica hacia el futuro?

Implica que no vinimos a hacer “la pasada” con el activo. Nuestra visión acá es hacer minería y transformar a Pampa Camarones en una empresa de mediana minería exitosa, operando y ganando plata en su operación. Eso no es algo que ocurrirá hoy o mañana, sino en el largo plazo; requiere desarrollar el distrito, aumentar las reservas. Es un plan que iremos haciendo de a poco, pero ésa es la meta.

¿Cuándo esperan llegar al punto de quiebre?

Andrés Susaeta (AS): Depende de varias condiciones. La primera, y más importante, es el precio del cobre.

¿Con qué precio se sentirían cómodos?

Esto es un equilibrio entre el precio, por un lado, y el costo operativo, por otro. Y ese costo operativo no sólo depende de cuánto tengas que gastar en los distintos ítems, sino también depende de tu calidad de producción, es decir, cuánto estés produciendo y con qué ley. El primer paso es explorar y tratar de agrandar la base de recursos de Pampa Camarones, para tener un plan minero más holgado, sobre todo desde el punto de vista de la ley.

¿Con qué ley estiman estarán trabajando?

En Pampa Camarones estuvieron operando (con una ley) entre 0,9 y 1,2%. Nosotros planificamos operar casi con el doble, entre 2,0 y 2,2% (hay sectores con leyes sobre 3%). El yacimiento es de alta ley, pero la forma de trabajarlo era más bien diluyéndola…Hoy es el momento de rectificar.

¿En qué tipo de explotación están pensando?

En un caseroneo por subniveles, con relleno. La idea es ser selectivos, con minería subterránea. El método se denomina bench and fill, que es el mismo usado en minería de oro selectiva. El Peñón lo usa, también Guanaco.

¿Requiere de alguna tecnología o equipos especiales?

Equipos más bien pequeños, para perforación ascendente y que permitan tronaduras selectivas. Estamos hablando de caserones de entre dos, tres, cuatro metros, y hasta ocho metros en algunos sectores.

¿Cuándo esperan pasar de mina rajo a subterránea?

Hay cinco meses de reserva de rajo abierto, de muy buena ley todavía. Un precio del cobre a US$2,4 y la explotación del rajo abierto nos podrían dar suficiente caja como para desarrollar la mina subterránea y seguir andando. Pero es difícil decir en este momento cuándo vamos a poder reabrir, porque depende de una serie de factores, como los permisos, el precio, los resultados de la exploración y cómo se esté desenvolviendo el tema de los costos.

Desafíos

¿Cuáles son los principales problemas que hay que subsanar en Pampa Camarones hoy?

AS: Uno es la regularización de los permisos, hay asuntos pendientes con la autoridad ambiental, y no me refiero a los juicios, sino a compromisos y cambios. Nuestra visión sobre cómo explotar esto implica un cambio respecto de lo que está aprobado. Vamos a trabajar en un ritmo de explotación menor. Pampa Camarones funcionaba a 2.000 toneladas/día y nosotros estimamos que lo haremos a 1.000-1.100 ton/día, con el doble de la ley. Además, tenemos que incluir una parte de los yacimientos que no estaba en la DIA original.

¿Qué pasa con el tema arqueológico? Hay juicios pendientes…

Hay información dura, de arqueólogos, que indica que no son sitios relevantes. Son lascas que quedaron botadas y una parte es de origen natural. La visión de la Superintendencia fue bien dura, sesgada y, a nuestro parecer, equivocada. La Justicia lo tiene que determinar.

¿Qué pasó con la multa de más de $2.000 millones que impuso la Superintendencia del Medio Ambiente?

IDR: Estamos esperando que existan las consideraciones que nos permitan rebajarla. Estamos en las últimas instancias (Corte Suprema) y ojalá, como nuevos dueños, nos den la oportunidad de hacer las cosas bien.

Pampa Camarones históricamente tuvo altos roces de permisiología en la parte ambiental y nuestra idea es partir de nuevo, regularizar y cumplir todos los compromisos anteriores y los que tengamos hacia adelante, como corresponde. Estamos esperando que haya un periodo de comprensión y de coordinación con las autoridades, para poder lograrlo.

Uno de los cuestionamientos que se hizo tenía relación con el sistema de impulsión de agua de mar…

AS: Estamos presentando una declaración para regularizar el cambio de proyecto. Desde el punto de vista ambiental es mucho mejor; y esto es reconocido por las autoridades locales. Si la impulsión de agua de mar se hubiera propuesto desde un principio, se hubiera aceptado. No hay interferencia con el chungungo, que es uno de los problemas que tiene el permiso original.