“Estaba en un desayuno de Mujer y Minería, en la Universidad de Chile, y se acercaron con inquietudes varias jóvenes que estaban cursando el último año en la carrera”. Ahí, nació la idea de crear la Red de Ingenieras de Minas en Chile (RIM), recuerda la presidenta de esta nueva entidad, Milka Casanegra.

El objetivo, explica la ingeniera de Perforación & Tronadura de Minera Los Pelambres, es generar una red de apoyo, “donde las mujeres podamos visibilizarnos en la industria minera”, subraya.

La agrupación, que fue lanzada oficialmente el pasado 17 de noviembre con un evento “Meet & Greet”, ya cuenta con unas 300 socias.

¿Cómo llegaron en tan poco tiempo a esa cantidad de integrantes?

Somos 18 las fundadoras de esta Red. Primero armamos un grupo de WhatsApp y en dos semanas llegamos a más de 250 integrantes. Empezó a correrse la voz y se han ido sumando más a través de nuestras redes sociales.

¿Cuál es el perfil de las ingenieras que integran la agrupación?

Chilenas y extranjeras –trabajando en Chile-, todas ingenieras de Minas que pueden ser Civil, Industrial y ejecución Minas. También profesionales que estén trabajando fuera del país. Hay de todas las generaciones, desde muy jóvenes hasta con mucha trayectoria.

Metas

¿Cuáles son los objetivos que persigue RIM?

Tenemos dos objetivos a largo plazo: uno es aumentar el porcentaje de ingenieras de Minas en cargos ejecutivos y de liderazgo; y el otro, incrementar su presencia en las operaciones mineras.

Ahí tenemos un desafío: ir a los colegios, a los cursos de los últimos años, para visibilizar la carrera de ingeniera de Minas tanto a hombres como a mujeres. Necesitamos tener equipos diversos, para eso se tienen que romper los paradigmas desde la juventud.

¿Qué iniciativas tienen contempladas?

Tenemos varias líneas de acción. Entre ellas está el Área de Gestión de Personas, donde queremos hacer procesos de “mentoría”: que profesionales con destacadas trayectorias puedan motivar y ayudar a las más jóvenes. En esta misma área, la idea es tener una bolsa de empleo.

Contamos con un área de eventos. Y más adelante queremos tener charlas técnicas relacionadas con la industria minera, también de innovación y de liderazgo. El próximo año queremos hacer un encuentro donde las exponentes sean mujeres, y que dentro de los invitados estén hombres y mujeres, porque los equipos diversos agregan valor al negocio.

¿Han tenido conversaciones o instancias de acercamiento con empresas del sector?

Sí. Hemos tenido muy buena recepción. Ya estamos en conversaciones con Enami, que otorgó un cupo para que una mujer de la Red pueda realizar su práctica o memoria ahí. Y tuvimos una reunión con Antofagasta Minerals, que también nos está apoyando para  hacer una alianza y estar en mesas de trabajo, donde se puedan concretar las estrategias de inclusión y diversidad que tiene ese grupo minero.

Además, estamos en conversaciones con Codelco, porque dos de nuestras fundadoras trabajan allí.

Otra mirada

En lo personal, ¿cuál ha sido su experiencia en la industria minera? ¿Ha percibido diferencias en las exigencias a hombres y mujeres?

Me he desempeñado de igual a igual con los hombres. Llevo más de cuatro años trabajando en Los Pelambres y no hay diferencias entre las obligaciones o requisitos de ambos; lo que sí, nosotras tenemos otra mirada, distinta, más sistémica de nuestros roles y funciones. Los hombres son más enfocados en los números, mientras que las mujeres estamos más orientadas a la organización y la seguridad.

¿Qué falencias ve dentro de la industria minera, y que afectan la participación femenina?

Hay comportamientos diferentes. Las mujeres, por ejemplo, no somos muy buenas para visibilizar nuestro trabajo. Pensamos que lo que hacemos habla por nosotras, pero no; tenemos que ir a los cargos de más arriba, de liderazgo, para decir: “Estoy haciendo esto y está aportando al negocio minero”. Los hombres tienen otra forma, son un poco más audaces (en ese plano).

Lo otro que hay que tener en cuenta es que las mujeres en edad fértil son menos consideradas que los hombres (para cargos de mayor jerarquía), por el potencial de ser madres. Hay muchas que siguen posgrados y, así y todo, se quedan abajo, porque se empiezan a generar estos “techos de cristal” y quedan en niveles de supervisión.

Queremos cambiar ese paradigma, porque en Chile ya está empezando a implementarse la flexibilidad en los horarios de trabajo.