“Nosotros tenemos un potencial importante; esto va en la trayectoria de lo que queremos seguir desarrollando como recurso en Pelambres”, señala Mauricio Larraín, gerente general de esta compañía, al abordar la reciente aprobación por parte del Directorio de Antofagasta Minerals del proyecto Infraestructura Complementaria (INCO), por US$1.300 millones.

La iniciativa es la mayor inversión realizada en esa faena en los últimos 14 años, y permitirá aumentar la capacidad actual de procesamiento de mineral de 175.000 a 190.000 tpd. También contempla una planta desaladora de respaldo, en caso de escasez hídrica, en Los Vilos, que representa unos US$500 millones del monto total.

“(El proyecto INCO) hará posible enfrentar los desafíos de aumento de material con mayor dureza en la mina, para recuperar niveles de tratamiento, y hacerlo en bastante armonía con el territorio”, enfatiza.

Ingeniero civil de Minas con casi 30 años de experiencia, Larraín es un buen conocedor de esta faena, pues en la década de 1990 participó en su desarrollo. Posteriormente ocupó diversos cargos de jefatura en Codelco, llegando a ser gerente general de División El Teniente. En 2017 volvió al Grupo Antofagasta Minerals para encabezar Pelambres.

Capacidad de molienda

¿Qué  representa INCO para el futuro de la operación?

Vamos a seguir avanzando en el desarrollo de Pelambres. En este caso va a significar básicamente agregar más capacidad de molienda y también poder disponer, en caso de sequía, de una planta desaladora en Los Vilos. Así que nos hacemos cargo de los desafíos que tenemos, que en este caso significa enfrentar los requerimientos de mineral, y hacerlo con un recurso que entendemos será más escaso, como es el agua.

En el caso de la concentradora, ¿qué equipos incorpora?

Se agrega un molino SAG, uno de bolas y las celdas de flotación. También están los accesorios asociados a la infraestructura.

Pelambres planta concentradora

Un desafío importante será levantar la nueva línea de molienda sin afectar la operación del resto de las actuales instalaciones de la planta concentradora.

 

¿En cuánto crece la capacidad de molienda?

(Actualmente) tenemos tres líneas de molienda, ésta sería una cuarta. Contamos con seis molinos de bolas, se agregaría un séptimo. Mantenemos el mismo concepto de diseño, bastante tradicional. Nos significa que vamos a poder enfrentar de mejor manera esta dureza del mineral que se visualiza en el futuro, manteniendo las capacidades máximas de tratamiento diario que ya están autorizadas (ambientalmente).

Y va a permitir sumar 60.000 ton de cobre anual respecto de la actual producción…

Se saca un promedio anual; eso va variando, pero si uno hace la diferencia de la situación que tenemos sin y con el proyecto INCO, da un promedio de 60.000 ton de cobre fino por año.

¿Estos equipos ya están siendo licitados, lo van a hacer ahora?

Estamos en esa fase inicial. El proyecto fue aprobado recientemente; la ingeniería de detalle está muy avanzada, y la parte de equipos principales ya está en fase de ingeniería realizada y compras, porque son de larga entrega. Así que el proyecto empieza a tomar forma para poder iniciar su ejecución.

Permisos sectoriales

Lo que estaría pendiente ahora son algunos permisos sectoriales.

Sí, tenemos más de 400 permisos que deben ser gestionados. Y esa tarea es bien intensa e importante. Nosotros tuvimos una aprobación ambiental unánime, pero ahora tenemos la fase de permisos sectoriales, que ya se ha estado iniciando para algunos de ellos. Eso es en paralelo con lo que significa ir haciendo la activación de las tareas propias del proyecto.

¿Esperan iniciar la construcción en este primer trimestre?

Así es. Partiría gradualmente, esto tiene un periodo de adecuación: parten los movimientos de tierra, y luego se generan las condiciones para ir desarrollando otras actividades mayores. Por eso que hay una curva de crecimiento en términos de la gente que tiene que trabajar (unos 3.000 en el peak), y el nivel de actividad que vamos a tener, tanto en el área de puerto, donde estará la planta desaladora, como en el área de la concentradora.

¿Cuánto demoraría la construcción total?

La estimación es de 30 meses.

¿Y en el intertanto, cómo están trabajando para mantener la producción y enfrentar las condiciones del yacimiento?

Tenemos el desafío de mantener y optimizar siempre los procesos. Hemos estado haciendo varias iniciativas para mejorar nuestros tratamientos, los rendimientos  especialmente, utilizando todas las tecnologías que nos entrega la data, y adecuándonos también con un buen análisis de lo que significará la construcción (de la futura infraestructura de INCO). Es un proyecto que va a estar prácticamente al lado de la operación actual; nos hemos estado preparando para enfrentar ese cambio, y por lo pronto mantener las condiciones de una operación estable y sobre todo eficiente, que es lo que hemos logrado como grupo minero: mantener a Pelambres en el primer cuartil de costos.

¿Qué perspectivas tienen para 2019 y el mediano plazo, mientras entra la cuarta línea?

Bueno, esa cuarta línea esencialmente lo que nos ofrece es enfrentar esa condición de restricción que hemos tenido los últimos años. Nos va a permitir recuperar esos ritmos de producción que tuvimos previos a la caída de la capacidad de tratamiento, por las durezas.

Los tratamientos debieran empezar a incrementarse respecto de la realidad actual, hasta llegar a unas 190.000 tpd; la capacidad nominal hoy día es 175.000 tpd. Eso es lo que agrega la nueva línea de molienda.

[“Tenemos más de 400 permisos (sectoriales) que deben ser gestionados. Y esa tarea es bien intensa e importante”, señala Larraín en referencia al Proyecto INCO.]

 

Los próximos años son de mineral de mayor dureza ¿y con menores leyes?

Las leyes se mantienen estables; diría que más adelante tienden a caer un poco.

¿Con qué leyes están trabajando?

Nuestras leyes son más bien medias, estamos hablando de 0,68% – 0,67%. No son altas, pero sí tenemos otras ventajas que nos favorecen, en términos de baja relación lastre – mineral. También contamos con los niveles de tecnología y modelos gestores.

Y el molibdeno, que ha visto buenos precios…

El molibdeno sin duda ha sido una palanca fuerte, y no sólo porque ha sido bueno el precio, sino que también hemos sido capaces de ejecutar una estrategia para maximizar su aporte; nos ha ayudado con los créditos por subproductos en 2018 y 2017. El pasado ejercicio tuvimos una producción alta, pero eso es bastante variable, no es algo permanente.

Fase 2

¿En que está el proceso de reevaluación de la fase 2 de la ampliación de Pelambres?

Está en su desarrollo de ingeniería, de estudio, está siguiendo ese camino. Así que esperamos dentro de este año tener algunos resultados para poder definir los próximos pasos.

¿Esta iniciativa sí apunta a incrementar la producción?

Los crecimientos tampoco son tan significativos, al menos a nivel de la alternativa que se está viendo hoy día… Hay que ver varios temas, especialmente lo que es extensión de vida útil del yacimiento, y eso está actualmente en evaluación. Hay que ver las alternativas y los momentos.

Se sigue mirando todo el potencial del yacimiento, para poder ir configurando escenarios de desarrollo. Tenemos una base de recursos importante y aspiramos a estar largo tiempo operando.

¿Cómo está hoy la relación de Pelambres con sus comunidades principales?

Bien, hemos superado los temas que generaron cierta dificultad en el relacionamiento. Hoy día la comunidad participa muy cercana. Tenemos especialmente diálogos y mecanismos de relacionamiento permanentes, desde la zona cercana a la mina hasta Los Vilos; es un trabajo constante, creemos en ese modelo.

Hay que aprender de los conflictos pasados. Estoy convencido que ha sido un aprendizaje para nosotros.

Retiro de material de Cerro Amarillo

¿Cómo avanza el retiro de material del botadero Cerro Amarillo, en el lado argentino?

Avanza bastante bien, de acuerdo a lo que está convenido. Diría que no hemos tenido dificultades en ello. Ha habido muy buena coordinación y bastantes visitas para verificar la marcha.

Nos agrega una tarea más a nuestras actividades habituales, porque significa movimientos de más de 20.000 tpd que hay que realizar.

¿Cuándo lo esperan completar?

Tenemos establecido en el acuerdo 5,5 años, que es el plazo máximo de ejecución. Estamos avanzando bien para estar tranquilos y seguros de que vamos a cumplir lo acordado.