“Las consecuencias de no ejecutar este programa de inversiones serían fatales para la empresa”. Gerhard Von Borries, vicepresidente de Proyectos de Codelco, responde de esta manera ante la consulta sobre la relevancia que tiene el desarrollo de los proyectos estructurales que actualmente impulsa la Corporación en sus principales Divisiones.

El directivo revisa junto a MINERÍA CHILENA los avances de estas iniciativas, junto con referirse a las dificultades que han ido enfrentado y las soluciones aplicadas.

¿Cuál es su evaluación del progreso del plan de inversiones estructurales?

La cartera de los proyectos que gestionamos está en línea en cuanto a costos y plazos, lo que es muy positivo, ya que tenemos la responsabilidad de conducirlos ajustadamente a las exigencias establecidas, con especial atención en la seguridad.

Por la experiencia acumulada en los últimos años, ¿en qué ha cambiado el enfoque al ejecutar este tipo de proyectos?

Estamos volviendo a un mundo sano, con planes ajustados en costos y plazos, a lo que se suma la necesidad de ser más productivos en las etapas de construcción y diseño.

En el súperciclo pasado la industria descuidó estos factores, lo que en muchos casos provocó que los proyectos se sobregiraran enormemente.

Chuqui Subterránea

Avances en Chuquicamata Subterránea: brocal sala de chancado 3.

 

¿Visualizan impactos positivos con los cambios que han implementado?

Si se cumple con estos programas de mejora, se incrementa la disponibilidad de financiamiento, lo que abre la puerta para considerar otros proyectos. Al menos nos quedan ocho años de alto nivel de inversión, por lo que este modelo tiene que quedar instalado definitivamente.

¿Cuáles son las metas para este año?

Me quiero centrar en el objetivo número uno: terminar las obras de Chuquicamata Subterránea, para hacer el primer hundimiento a mediados de año, y poner en marcha el sistema de manejo de materiales.

Cambiar el switch

¿A qué responde la calificación de estructural otorgada a proyectos como Chuqui Subterránea y Nuevo Nivel Mina?

Más allá de la envergadura en cuanto a tamaño, inversión y complejidad constructiva, estos proyectos implican un cambio en el modo de hacer las cosas en cada una de las Divisiones involucradas. En el caso de Chuquicamata, después de 100 años de operación a rajo abierto se pasa a una faena subterránea, con todo lo que esto implica.

Es indispensable cambiar el switch, para realizar una fuerte reconversión que involucra modernizaciones como la automatización, robotización y control remoto de procesos, que corresponden a tendencias globales en estos casos.

¿Cómo está respondiendo Codelco a estas exigencias?

Estas transformaciones no ocurren automáticamente. En el caso de los trabajadores, ya estamos aplicando acciones de actualización y capacitación para integrar nuevos conocimientos, competencias y prácticas organizacionales, que responden a las condiciones de cada proyecto.

Ajustes y mejoras

 Otro proyecto en construcción es  Traspaso Andina, ¿qué incidencia tiene en la sustentabilidad de esta operación?

Es un proyecto clave. Tiene la categoría de estructural porque permitirá extender la actual capacidad de procesamiento, luego del cierre de la mina subterránea. Vamos a entrar en la etapa de montaje electromecánico del sistema de chancado, y de la correa que va a transportar el mineral a la planta que reemplaza la estructura actual.

 ¿En qué se basaron los aplazamientos de Radomiro Tomic Sulfuros Fase 2 y Desarrollo Futuro Andina?

 La evaluación fue que la disponibilidad económica de Codelco no permitía avanzar en todos los proyectos simultáneamente; hay que considerar que este plan estructural (con sus diversos proyectos) requiere una inversión total de US$39.000 millones. Esto permitió ajustar la ejecución de la cartera a las capacidades internas, pero especialmente a la realidad financiera y los desafíos en productividad de la compañía.

[“Me quiero centrar en el objetivo número uno: terminar las obras de Chuquicamata Subterránea, para hacer el primer hundimiento a mediados de año, y poner en marcha el sistema de manejo de materiales”.]

 

Desde esta unidad, ¿cómo se está trabajando en este último aspecto?

La Vicepresidencia de Proyectos se ha enfocado especialmente en incrementar la productividad en la construcción, en lo cual el desempeño de los contratistas es fundamental. Teníamos un importante déficit en este ámbito, por lo que se establecieron programas de mejora en conjunto con ellos.

¿Cuáles son los resultados obtenidos?

Se han reducido significativamente los tiempos de acreditación en las faenas… Hay casos de trámites que podían demorarse 30 días, y ahora se ejecutan en menos de 24 horas. Mejoras como ésta permiten ganar rapidez en las obras y eficiencia en costos, sin bajar las exigencias de calidad y seguridad.

Tampoco debe ser fácil ejecutar los proyectos en faenas en plena producción…

Así es. Se requiere alta planificación y coordinación entre la operación y el equipo del proyecto para cumplir los objetivos de ambas partes, particularmente en Chuquicamata y El Teniente.

Tecnologia

“Es indispensable cambiar el switch, para realizar una fuerte reconversión que involucra modernizaciones como la automatización, robotización y control remoto de procesos”, señala Von Borries.

 

¿Cuáles han sido las dificultades más frecuentes?

Las interferencias operativas por el uso común de recursos y zonas de trabajo. Por ejemplo, en Chuquicamata Subterránea el personal y los equipos de los contratistas tuvieron que entrar por mucho tiempo a través del rajo, lo que implica tener especial cuidado en las condiciones de seguridad y la gestión de infraestructura.

¿Qué mecanismos se han utilizado para reducir estos riesgos?

Ha sido muy efectiva la creación de la figura del patrocinador o sponsor para cada proyecto, ya que actúa como una tercera parte ejecutiva, que dirime diferencias y establece soluciones, es decir, cautela los objetivos de avance de las obras y las metas productivas de la compañía.

En materia de seguridad, ¿cómo influyó el accidente fatal ocurrido en El Teniente en 2014?

Concretamente, el Directorio nos indicó que el proyecto Nuevo Nivel Mina no podía seguir adelante si no éramos capaces de garantizar que este tipo de situaciones no volvería a ocurrir. Bajo este mandato se ha trabajado.

Continuidad para Salvador

El proyecto estructural Rajo Inca, de Codelco, implica una inversión de US$1.000 millones, destinada a incrementar en 50% la operación productiva de la División Salvador (de 60.000 a 90.000 toneladas), y extender su vida útil en 40 años, a partir de su explotación a rajo abierto.

En las actuales condiciones, Salvador cuenta con recursos para seguir funcionando en forma subterránea hasta 2021, por lo que la materialización de Rajo Inca es indispensable para su continuidad.

En octubre pasado, el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) admitió a trámite el estudio de impacto ambiental de la iniciativa.

Al respecto, Gerhard Von Borries comenta que si todo avanza sin contratiempos, “está previsto que este año se inicie la fase de construcción del proyecto, una vez aprobadas sus obras tempranas”.