“Estamos todos optimistas, pero con cierta cautela”, sentencia Diego Hernández, para describir su visión del momento que vive la actividad minera en Chile y el mundo.

Y es que para el presidente de Sonami las compañías del sector ya pasaron la peor parte del ciclo bajo de precios y han vuelto a generar caja, lo que les permite tener una situación financiera mucho más sólida. “Es un ambiente no de euforia, pero sí de optimismo cauteloso, porque todavía hay algunos temas de la economía mundial que generan ciertas dudas”, puntualiza, en esta entrevista con MINERÍA CHILENA.

En este escenario, ¿cómo ve las perspectivas para el cobre?

Tenemos una situación bastante privilegiada en términos relativos en comparación con otros commodities. No hay mucho cobre nuevo que vaya a entrar al mercado, porque hay pocos proyectos en ejecución en estos momentos. Así que se prevé que en la medida que siga estrecha la (relación) oferta y demanda, los precios se mantengan en buenos niveles; eso independientemente de que haya más volatilidad que la acostumbrada antes.

Hay muchas expectativas de aumento en la demanda por la electromovilidad. De eso se habla bastante, no sólo para el caso del cobre, sino también de todos los otros commodities que están relacionados: el cobalto, el níquel está volviendo a mejorar, el aluminio. Ese cambio de vehículos convencionales a eléctricos podría venir más rápido de lo que estábamos esperando.

¿Cuáles son las proyecciones de Sonami para el precio del cobre?

En 2017 el precio promedio fue casi US$2,8 la libra y esperamos unos US$3,0 la libra para este año.

 Atractivo de Chile

 

¿Chile está bien posicionado para esta reactivación que se aprecia en la industria minera?

Lo veo bien. Si uno examina la carpeta mundial de proyectos (de cobre) hay pocos actualmente en ejecución y que se estén iniciando. Tenemos una oportunidad; nuestros proyectos no son extraordinarios, pero son competitivos. Si Chile hace bien las cosas y somos más proactivos en atraer la inversión extranjera, vamos a ver algunas de estas iniciativas ejecutarse acá.

Diego Hernández, Sonami

Diego Hernández comenta que la mediana minería es un sector que debería tener muchos más proyectos que se puedan ejecutar en este ciclo de precios.

 

¿Qué implica hacer bien las cosas, qué medidas involucra?

Si vemos el programa del Presidente Piñera, en el capítulo de Minería, es lo que hay que impulsar: ser más proactivos, mandar mensajes de que la inversión es bienvenida. Creo que ya está sucediendo: el nuevo Gobierno ha señalado que el crecimiento económico es una de las prioridades y el sólo hecho de declarar eso, de que esté dispuesto a hacer un esfuerzo especial para poder avanzar un poco más rápido con los permisos, produce un efecto favorable. De alguna manera se refleja en los resultados del último estudio del Instituto Fraser, donde ya mejoramos en relación al año anterior.

Agenda de prioridades

 

Más allá de lo vinculado al fomento de las inversiones, ¿qué otros temas son relevantes en la agenda de Sonami?

Uno de los aspectos importantes es impulsar algunos cambios regulatorios o vía legal -pero se demora más- para coordinar mejor a todas las instituciones que participan en la tramitación de los permisos ambientales. Se habla (en el Programa) de una oficina de gestión de proyectos de inversión que coordine esto a nivel de gobierno; eso va a ser muy útil.

Otro punto que nos interesa es hacer algunas modificaciones regulatorias y eventualmente en la Ley de Cierre de Faenas Mineras, particularmente con el tema de las garantías que hay que entregar: que existan más instrumentos para estas garantías, de manera que sea más fácil de cumplir, sobre todo para la mediana minería.

Considero que hay que seguir con el programa Minería Alta Ley, que es impulsar la investigación, el desarrollo, el cluster minero de las empresas de servicio. También todos los temas de institucionalidad, de diálogo territorial, de mecanismos de solución de controversia con las comunidades, programa que ha ido ejecutando Alianza Valor Minero, de la cual nosotros también formamos parte.

En otro plano, la Ley Laboral tiene algunas dificultades. Particularmente nos preocupa la judicialización de los servicios mínimos, que como hemos visto en la práctica no está funcionando bien; que no se transforme en una negociación colectiva previa.

¿Y en el caso de pequeña y la mediana minería?

Estamos preocupados por la fundición Paipote de Enami. Entendemos que se están haciendo los trabajos para que pueda cumplir la norma de captura del 95%, pero los plazos están ajustados. Hay que darle alguna solución y anticiparse con una visión de más largo plazo, porque si en el futuro la norma sube a 98%, se necesita una fundición nueva.

Otra inquietud es la pequeña minería, que a pesar del precio de sustentación, ha disminuido: en 2016 teníamos 640 productores de cobre que produjeron 56.000 ton, y el año pasado fueron 580, que aportaron 48.000 ton.

En el caso de la mediana minería, es un sector que debería tener muchos más proyectos que se puedan ejecutar en este ciclo de precios. Hay interés tanto de capitales nacionales como extranjeros, pero ahí nos topamos con una regulación que fue creada para la gran minería y que impone condiciones que no se justifican en función de la huella ambiental del sector. Es algo que hay que revisar y que eventualmente la mediana minería tenga un estatuto especial.

Casa abierta NuevaUnión

“Las empresas mineras han entendido que tienen que acercarse de una forma distinta a las comunidades, y ya vemos muchas iniciativas de ese tipo”, destaca el presidente de Sonami.

 

Otro de los grandes temas es la relación con las comunidades. ¿Ve avances en esta materia?

Hay varios factores a considerar. Tuvimos un periodo donde hubo una sobre-oposición a todos los proyectos, creo que debido a que la gente pensaba que el crecimiento económico no era tan importante. Eso cambió, como lo muestra el resultado de las elecciones; la mayoría de los ciudadanos quiere que haya inversión y más puestos de trabajo de calidad. Entonces, hay más aceptación de estos proyectos.

Por otro lado, las empresas mineras han entendido que tienen que acercarse de una forma distinta a las comunidades, y ya vemos muchas iniciativas de ese tipo. En los proyectos hay que iniciar el diálogo en forma muy temprana, de manera que las comunidades afectadas sepan de qué trata y participen o tengan la oportunidad de advertir situaciones que no les acomodan. Ésa es una de las llaves del éxito.

Después, si logramos tener un mecanismo de diálogo y de solución de controversias,  aunque no sea vinculante, ayudaría bastante; Valor Minero está trabajando en eso.

¿Y en cuanto a los escenarios en energía, agua y relaves?

Hemos avanzado bastante con el tema de energía en general, a precios más competitivos, tenemos muchas más energías renovables y eso va a seguir creciendo. Son buenas noticias para el país y para nosotros.

Hemos realizado grandes esfuerzos por tener un mejor uso del agua, podemos mostrar resultados muy positivos. Y algunos proyectos en zonas donde ya no hay recurso disponible van a tener que usar y están usando agua de mar. Eso no se debería poner como una condición (en referencia a la iniciativa impulsada por parlamentarios), es una solución técnica que tiene que ser caso a caso.

En relaves también se ha avanzado, con proyectos donde las comunidades tienen acceso a los datos, hay un monitoreo público que facilita el entendimiento de todos estos problemas. Por otro lado, las empresas también están implementando técnicas distintas a las tradicionales, cuando se puede, con relaves espesados o filtrados.

En eso la innovación juega un rol clave. ¿Es la minería un sector abierto a innovar?

Creo que sí. Siempre hay barreras que son estructurales de nuestra industria; una es que somos de uso intensivo de capital, entonces ya se corre un riesgo con el precio de los commodities y, claro, las empresas tratan de mitigar los riesgos tecnológicos. Eso puede resultar en que la innovación es mucho más lenta de lo que podría ser. Pero para eso hay ciertas medidas y los programas que se han ejecutado estos últimos años a través de Corfo, del proyecto Alta Ley, generaespacios de prueba que antes no existían, que podrían permitir que las grandes compañías puedan testear tecnologías nuevas en la mediana minería. Puede ser un win win que hay que explorar.

Además, un tema que queremos desarrollar este año es discutir acerca de la asociatividad, que puede ser mucho mayor en el rubro minero.

En este contexto, ¿qué rol juega Expomin para la industria minera?

Es importante, porque Expomin es una feria donde efectivamente uno tiene acceso a soluciones tecnológicas nuevas, ve la evolución de los equipos mineros, qué es lo que está ofreciendo el mercado, que en algunos aspectos avanza bastante rápido, sobre todo en automatización, en aplicación de TI… Y como todos sabemos, uno de nuestros desafíos es ser más productivos, mejorar nuestra competitividad. Expomin es una oportunidad para justamente tener a todos los actores en un solo lugar, y hay que saber valorar y aprovechar eso.

Expomin