Todas las industrias tienen sus mitos, sus verdades a medias. De la industria forestal se dice que sus plantaciones, mayoritariamente pino y eucalipto, se queman más rápido; que son especies que secan las napas subterráneas (algunos les llaman “árboles vampiros”) o que dañan el suelo y el ecosistema.

Cuidar y medir la percepción de las comunidades, de la sociedad civil y de los líderes de opinión es una necesidad creciente de las grandes empresas, no sólo en Chile, asegura Charles Kimber, gerente de Asuntos Corporativos y Comerciales de Arauco. Y es que aunque muchas veces existe cierto grado de desinformación, la industria, ya sea forestal o minera, también debe lidiar con sus propios fallos y errores.

Por de pronto, en la minería y el sector forestal las grandes compañías han entendido que son suficientemente influyentes como para no desatender su reputación.

¿Cómo ven que se percibe a Arauco y la industria forestal en general?

En Arauco hacemos una medición de opinión pública, una local y una de líderes de opinión. En general, se nos reconoce como una empresa que en los atributos más duros, en los de negocio, tiene una buena valoración. Pero nos preocupa que en los atributos blandos, a pesar de los esfuerzos que hacemos, de lo que creemos que son acciones visibles y una contribución no sólo económica, no tengamos una nota tan buena.

En aspectos como contribución al desarrollo local, cuidado del medio ambiente, buen vecino o confianza, por mencionar algunos ítems, nos pasan dos cosas: primero, tenemos bastante variabilidad entre los años en que medimos, es decir, un año podemos tener una nota 4,5 y al siguiente un 3,7, luego vuelve a subir. Segundo, la tónica son notas bajas.

En el caso particular de esta industria, ¿qué afecta esa percepción, los incendios?

Pueden ser muchas cosas, entre ellas, los incendios. Lo que pasa es que Arauco, por ejemplo, tiene muchas instalaciones. Solamente en Chile debemos tener unas 30, un millón de hectáreas, 600 empresas proveedoras y 12.000 trabajadores directos. Además, estamos presentes en 120 comunas.

No somos una empresa que invierta en publicidad y marketing, no estamos en consumo masivo. Entonces, tenemos lo malo de ser una empresa grande y exitosa, y un cierto cuestionamiento de la sociedad a cómo se hace y se entiende la empresa. Esto es global, no sólo en Chile.

A diferencia de otras empresas, un Walmart está más cerca (físicamente) de las personas, así como un Samsung o un Apple, de lo que está un Arauco con sus productos.

¿La industria se ganó la percepción que se tiene de ella? El ex presidente del Directorio de Codelco decía que por muchos años la minería había elegido crecer en el “anonimato, de espalda a la ciudadanía”.

Eso es una tendencia mundial, no solamente chilena, pero sí, hay parte de eso. Hoy no se trata de hablar con el alcalde de una comunidad, prometer empleos y una cancha de fútbol. Falta una estrategia anticipatoria, proactiva y de gestión integral.

También hay fallas y errores propios: se rompe un ducto, generas mal olor o humo, tienes un accidente. Junto a lo anterior, hoy existe activismo laboral, ambiental, indígena y político, lo que genera malas noticias en los medios.

¿Cree que la industria se acostumbró a vivir con estas externalidades y las encapsuló en departamentos especializados?

Ése es uno de los temas que se conversan, pero si pienso que esto es sólo un problema de comunicación y requiero un grupo especializado para resolver el problema, estoy mal. Esto es un asunto que se tiene que afrontar desde la empresa, con gente de la empresa, de modo de ir encontrando los elementos para que el negocio pueda ser sostenible en el tiempo.

[“Nos preocupa que en los atributos blandos que tratamos de mejorar, a pesar de los esfuerzos que hacemos, no tengamos una nota tan buena”, afirma Charles Kimber]

¿Esto es un problema que debe seguir bajo la lógica empresa-comunidades, o el Estado debe tener mayor participación?

El Estado debiera participar, quizás en temas mucho más simples, como contar con certeza jurídica. En los momentos en los que en el país ha habido cierta incerteza jurídica, se han complicado las cosas y ha permitido que se metan actores del mundo del activismo.

¿Cómo brindar certeza jurídica sin restringir el derecho de una persona de imputar ante una corte un proyecto de inversión?

Los derechos los tengo que analizar con quien corresponde, pero no (necesariamente) contra el proyecto. Si un proyecto desarrolló un proceso de participación anticipada, se sometió a evaluación ambiental, presentó un plan de mitigación y compensación y obtuvo los permisos, ante reclamaciones posteriores, por vicios del sistema, que sea el Estado quien pueda beneficiar ese reclamo, pero no la empresa.

Es importante que en el aparato público tengamos muy buenas competencias instaladas, pero si son cargos más bien políticos, que cambian cada cuatro años, donde no hay tiempo para desarrollar capacidades y dar continuidad, es complicado.