“Se nos enseñó en la escuela que Chile era un país minero y que el sueldo de nuestro país dependía en parte del trabajo generado por esta industria. Yo vivía en La Calera y mi padre trabajaba en Ferrocarriles, eran recurrentes sus viajes al norte de Chile, donde se ubicaba ya, en ese entonces, la gran minería. Esa visión de la infancia evidentemente evolucionó con los años”, recuerda Carmen Romero, directora de Fundación Teatro a Mil.

Con una destacada trayectoria vinculada al mundo de la cultura y de la producción teatral que incluye la gestión de 25 ediciones del Festival Internacional Santiago a Mil (1994-2018), iniciativa que ha contado con el apoyo de BHP, en esta entrevista entrega su mirada de la relación entre este sector de la sociedad civil y el minero.

¿Su percepción de la minería ha cambiado influida por el vínculo que tiene la Fundación con uno de los principales actores del rubro?

De pequeña tenía la idea de la minería como la de los pirquineros y las minas de carbón en Lota: algo muy primitivo, de mucho riesgo físico y enfermedades para sus trabajadores. Cuando conocimos el trabajo de BHP Minera Escondida y también de Spence, esta mirada se trasformó al observar el desarrollo tecnológico que utilizan.

Generar diálogo y confianzas

¿A qué atribuye las diferencias y en algunos casos pareciera de franca oposición entre este sector y el mundo de la cultura?

No veo una franca oposición entre el sector y el mundo cultural. Lo que observo frente a determinados casos emblemáticos en la opinión pública, como HidroAysén, Pascua-Lama, Dominga, es una ciudadanía que muchas veces incluye al mundo cultural vigilante frente al impacto negativo que pudieran tener algunos proyectos en el medio ambiente y las comunidades que están en sus entornos. Las comunidades están crecientemente más empoderadas, quieren conocer los detalles de los proyectos, en qué las afectan y en qué las favorecen. Las diferencias que muchas veces se producen tienen que ver con visiones del desarrollo, pero también con falta de diálogo y de confianzas mínimas para que se establezca.

¿Cuál diría que es el grado de conocimiento que hay de la minería entre sus pares?

Creo que en su mayoría se informa de manera general, a través de los medios de comunicación nacionales; unos pocos, los que están involucrados en las causas, pueden tener mayor conocimiento e información de los proyectos y sus reales repercusiones.

Los críticos a la minería y sus proyectos suelen tener un discurso desde la emoción, mientras que las compañías expresan argumentos más bien desde la razón. ¿Ese planteamiento es una batalla perdida?

No creo que exista la separación entre la razón y la emoción. Operan las dos juntas. Pienso que lo que falta es mayor transparencia en la información, más espacios de debate público donde las partes entreguen sus argumentos; también escuchar más cómo lo viven las comunidades, dimensionar el aporte que hace la minería, y los cambios necesarios y solidarios que debe hacer para la sobrevivencia de nuestro planeta.

¿Es sólo responsabilidad de las compañías o cree que por parte de otros actores también se ha fallado en construir un vínculo más equilibrado?

La sociedad la construimos entre todos, por lo que cada cual tiene un rol en este necesario diálogo.

¿Cómo puede contribuir el mundo de la cultura a generar puentes de entendimiento entre la minería y el resto de la sociedad?

El Festival Santiago a Mil es un gran espacio para el diálogo. Siempre decimos que en enero generamos una tregua en medio de la vorágine de este Chile contemporáneo. Nuestra alianza con Minera Escondida, otras empresas, y el apoyo del sector público, ha permitido que nuestro trabajo tenga un impacto más allá del festival, pues a partir de éste hemos desarrollado la internacionalización y circulación del teatro chileno, hemos apoyado como coproductores a compañías de teatro para que puedan crear y luego a hemos presentado en grandes escenarios del mundo.

Desarrollamos actualmente un programa que introduce el teatro como asignatura en la Jornada Escolar Completa, alcanzando a cerca de 1.500 niños y niñas de la Región Metropolitana. Tenemos una plataforma teatroamil.tv con más de 80 videos con entrevistas, clases magistrales, documentales, obras completas, que expanden los contenidos del festival y nos colaboran en la mediación con nuestras audiencias. Es decir, esta inversión que hace BHP en la alianza con nosotros es de alguna manera una forma de colaboración horizontal entre un sector económico fuerte como es la minería y otro que requiere de ese apoyo para seguir creciendo.

¿Qué rol le ve a la minería, o le gustaría ver, en nuestra sociedad actual?

Creemos que la minería del Siglo XXI debe ser transparente en su toma de decisiones en aquellas materias que nos afectan a todos; debe ser de avanzada en el uso de energías limpias y en el uso del agua; dialogar con las comunidades de su entorno de manera permanente; y seguir aportando a la cultura, en proyectos a largo plazo ejecutados por la sociedad civil, que abonan el conocimiento, la creatividad, la comunidad y la innovación.