Beatrice Pierre nació en Haití hace 39 años, desde donde se trasladó a Canadá a la edad de 12, junto a su familia, con la expectativa de tener mejores oportunidades. Ingeniero químico y bioquímica de profesión, suma ya más de 15 años de experiencia en distintas operaciones de Glencore. Llegó a Chile en 2015, para incorporarse como superintendente Plantas en el Complejo Metalúrgico Altonorte, donde en 2016 asumió la Gerencia de Operaciones. Hace un par de meses fue designada gerenta general de la fundición, convirtiéndose en la primera mujer en la historia de la compañía en ocupar este cargo.

“Me gusta ser pionera”, dice sin esconder su orgullo por este nombramiento, aunque reconoce que le sorprendió que fuera tan pronto. Hoy en día las mujeres tienen la opción de hacer lo que quieran, y necesitamos voces como la mía para demostrar que sí se puede, independiente de tu origen, crianza y la ruta que has tenido en tu vida”, asegura. “Necesitamos más ejemplos positivos de mujeres que han llegado a liderar equipos de personas en industrias que en el pasado han sido tomadas por los hombres”, enfatiza.

Beatrice Pierre, gerenta general de Altonorte

“Para mí, que soy de raza negra y nací en Haití, el país más pobre del mundo, la inclusión no es sólo un tema de mujer. Los hombres también necesitan ser incluidos en otros temas”, opina la gerenta general, al consultarle por la responsabilidad compartida respecto de los hijos.

 

¿No es necesario modificar algunas condiciones que ofrece la industria minera para atraer a más mujeres?

Cada trabajador o trabajadora necesita tener un equilibrio entre vida familiar y vida profesional. Puede ser que en algunas partes exista aún una reticencia a tener mujeres en cargos directivos, pero por paradigmas que han existido, no porque sean verdades o porque las mujeres no seamos capaces.

En relación con la maternidad/paternidad tenemos en Glencore y Altonorte un programa excelente para asegurar la inclusión de las mujeres en el trabajo. Hay mujeres en cargos directivos medianos, como superintendentas, que salieron con pre y post natal, y se reincorporaron a su carrera con las mismas funciones. También damos la posibilidad de que puedan ir a cuidar sus hijos en el día.

¿Y no hace falta compartir esas responsabilidades con los hombres, se les da a ellos este tipo de permisos?

Buena pregunta…Para mí, que soy de raza negra y nací en Haití, el país más pobre del mundo, la inclusión no es sólo un tema de mujer. Los hombres también necesitan ser incluidos en otros temas. Hay que romper paradigmas en distintos ámbitos.

En la gerencia general de Altonorte

 

Independiente del género, ¿qué aptitudes se requieren para un cargo como el de gerente general?

Se requiere ser perseverante, porque para trabajar con las personas, necesitamos paciencia. También se necesita madurez para liderar y, además de eso, tener cercanía con la gente, conociendo sus límites, pero que las personas entiendan que son muy importantes.

En lo personal y profesional, ¿qué desafíos implica ser la gerenta general de Altonorte?

No sé si es un reto tan distinto, sino más bien un crecimiento en mi carrera. Principalmente la cantidad de personas a cargo ha crecido, pero aunque tengamos dos o 700 personas a cargo, siempre somos responsables de la seguridad de cada una, de tener una visión muy comprometida de cómo operamos en una comunidad.

¿Qué dotación tiene actualmente Altonorte y cuánto representan las mujeres?

Somos 748 personas en total, un 10% de ellas mujeres.

 

“Puede ser que en algunas partes exista aún una reticencia a tener mujeres en cargos directivos, pero por paradigmas que han existido, no porque sean verdades o porque las mujeres no seamos capaces”, afirma Beatrice Pierre.

 

¿Una de sus metas es que ese porcentaje crezca?

Me gustaría que ese porcentaje creciera, pero lo que quiero es que las mejores personas trabajen en Altonorte, independiente de si es mujer u hombre. Al final, la tarea es cómo aseguramos que el talento chileno esté representado en nuestra fundición.

En este contexto, es importante que las mujeres estén bien representadas, porque nosotras traemos algo distinto a la mesa. Tenemos una manera de pensar diferente, y nuestra forma de abordar algunos temas es distinta. La mezcla de personas con experiencias diversas nos ayuda a crecer.

¿El hecho de ser mujer le va a dar un sello distintivo a su gestión?

No solamente el hecho de ser mujer, sino más bien mis experiencias en Glencore, porque soy una líder muy distinta. Me considero una persona muy cercana a la gente, de una forma genuina. Me gusta saber qué motiva a las personas, porque eso nos ayuda a poder sacar lo mejor de cada uno. Quiero que cada cual entienda su aporte en Altonorte. Ése va a ser mi sello.

¿Qué espera rescatar de su trayectoria de más de 15 años en Glencore, para aplicar en Altonorte?

Cada sitio tiene sus realidades particulares, pero rescataría las buenas prácticas transversales, desde asegurar que en el proceso de reclutamiento elijamos a las mejores personas. También hay varios programas de seguridad y salud que me gustaría rescatar, porque es la prioridad de cualquier sitio de Glencore.

 Adecuación a la norma

 

Como superintendenta de Plantas y gerenta de Operaciones, debió seguir de cerca el proceso de cumplimiento de la norma que regula las emisiones de las fundiciones. ¿Cuáles fueron los principales desafíos que implicó?

En Glencore y Altonorte, el medio ambiente y el cumplimiento de las normas son nuestro permiso para operar. Por lo tanto, cumplir esta normativa lo hemos hecho pensando en que queremos ser los mejores dentro de la minería de clase mundial, asegurando que disminuimos los impactos que podríamos tener.

¿En esta adecuación llegaron al nivel que impone la norma, 95% de captura, o fueron más allá?

Hoy en día sobrepasamos el cumplimiento de la norma.

¿Qué monto de inversión significó este proceso?

No puedo decir la cifra, porque es un tema estratégico, pero hemos hecho todos los esfuerzos del lado monetario y técnico para operar de manera distinta.

La fundición como negocio

 

¿Qué proyectos de mejora tiene previstos materializar en el corto y mediano plazo?

En la línea de mejora continua, cada año invertimos en proyectos estratégicos o estructurales. Tenemos un portafolio de proyectos para invertir en la fundición, lo que demuestra que queremos tener un futuro.

¿Puede detallar alguno de ellos?

Son proyectos que van a impactar en salud y seguridad; van a tener un efecto positivo sobre el medio ambiente.

Anibal Contreras clears slag at the Altonorte metallurgical facility, north Chile

Sobre la adecuación a la norma ambiental, Beatrice Pierre asegura que en Altonorte hicieron todos los esfuerzos del lado monetario y técnico para operar de manera distinta.

 

¿Han pensado invertir en una fundición donde no sólo se procese cobre, sino también otros minerales?

Esas son decisiones estratégicas que no puedo adelantar. Dónde invertirá Glencore en temas de modernización, no lo puedo indicar.

¿Cuán estratégico es Altonorte para Glencore?

Es absolutamente estratégico, por su ubicación. Estamos en Chile, país responsable de casi el 27% de la producción de cobre del mundo. Además, somos una empresa que ha demostrado que puede sobrevivir y crecer. Altonorte no es un hijo pequeño, es importante para Glencore.

¿Y es un negocio rentable para el grupo?

Seguir invirtiendo en una empresa, demuestra su rentabilidad. Hay un compromiso de que Altonorte llegue a ser una fundición de clase mundial.

Mirando el mercado, ¿cómo ve el negocio de las fundiciones para la minería chilena?

Para Chile las fundiciones son estratégicamente muy importantes, como productor y para la exportación. Es difícil decir hacia dónde ir en el futuro, pero creo que nuestra energía debería estar en demostrar que en Chile estamos trabajando fuertemente en el desarrollo sostenible. Chile es conocido por sus concentrados con alto contenido de arsénico, por lo tanto, es importante avanzar en la innovación para tratarlo, de manera que no impacte a la salud y al medio ambiente. Ahí deberíamos enfocarnos.