Reimpulsar al sector minero

El programa del Presidente electo, Sebastián Piñera, plantea claramente el objetivo de su gobierno de posicionar al sector extractivo como un motor de recuperación del crecimiento económico y la generación de empleo en el país.

Reencantar al inversionista, ésa es una de las prioridades que representantes del sector  minero plantean para el nuevo Gobierno, con vista a impulsar el dinamismo de este rubro.

Porque si bien en la industria se reconoce que Chile cuenta con el atractivo geológico para el desarrollo de proyectos mineros, al tiempo que las mejores señales de demanda de metales –y por tanto de futuros precios, especialmente para el cobre– están paulatinamente volviendo a despertar el interés inversor por parte de las compañías mineras y mejorando el clima para acceder a financiamiento, otros países también han salido al ruedo en los últimos años para competir por estos capitales.

En este sentido, resultan clave, por ejemplo, las señales que dé el país en materia de reforzar la certeza jurídica y hacer más expedito el desarrollo de los proyectos, hoy entrampados en procesos cada vez más demandantes de una serie de permisos.

Las señales son alentadoras. El programa del Presidente electo, Sebastián Piñera, plantea claramente el objetivo de su gobierno de posicionar al sector extractivo como un motor de recuperación del crecimiento económico y la generación de empleo en el país.

En lo que denominan la “hoja de ruta para el futuro”, el equipo minero del nuevo Mandatario establece la necesidad de crear una Comisión Asesora Presidencial que elabore una Política Nacional de Minería 2018-2050, en la cual participen los sectores público, privado, el mundo académico y la sociedad civil.

Es de esperar que este esfuerzo se base o bien incorpore lo ya avanzado con iniciativas como el Programa Nacional de Minería de Alta Ley y Alianza Valor Minero, que precisamente han buscado dar un impulso a la minería con una mirada de largo plazo, no sujeta a los vaivenes de un periodo presidencial que, con tan solo cuatro años, constituye un plazo muy breve para las inversiones mineras que en su estudio, materialización y fase productiva, suelen involucrar décadas.

Otra propuesta del programa minero presidencial –que llevamos en un reportaje exclusivo en esta edición­–, y que sin duda será bien acogida por la industria, es el establecimiento de una Oficina de Gestión de Proyectos de Inversión, que atraiga, coordine y agilice nuevas inversiones, tomando como modelo la experiencia de la MPMO (Major Project Management Office) de Canadá.

Un desafío particular lo constituye Codelco, por la relevancia económica que tiene para el país, por los enormes desafíos que encara para mantener su producción y también, hay que reconocerlo, por su carga simbólica. Fortalecer a esta empresa, en línea con lo impulsado por la gestión de Nelson Pizarro y Óscar Landerretche, debe ser otra prioridad.

Los desafíos suman y siguen en el sector: Enami, apoyo a la pequeña y mediana minería, fortalecimiento de la institucionalidad… Así como en la creciente interrelación con otras áreas, como medio ambiente, comunidades, desarrollo regional, que demandarán una buena coordinación y diálogo entre las nuevas autoridades.

Finalmente, cuando esta edición circule probablemente ya se conocerá el nombre del próximo ministro/a de Minería; confiamos en que la persona elegida y su equipo lleven a buen puerto estos desafíos.