Negociaciones auspiciosas, nuevos desafíos

En estas mismas páginas, en diciembre de 2017, adelantábamos que la industria minera enfrentaría un desafiante escenario durante 2018 en materia de relaciones laborales. Esto, porque grandes empresas del sector debían hacer frente a más de 30 procesos de negociación colectiva, en un contexto de mejores señales para el precio del cobre que podía traducirse en una mayor presión desde los sindicatos.

Algunos con más tensión que otros, en el transcurso de este año varios procesos han culminado en acuerdos, en un clima general de mayor calma que el originalmente previsto. Según datos de la consultora Plusmining, en los últimos doce meses se cerraron 38 negociaciones colectivas, con tan sólo dos huelgas (en la Fundición Hernán Videla Lira de Enami y la División Andina de Codelco).

A diferencia de lo sucedido el año pasado, esta vez en Escondida, tanto empresa como sindicato redoblaron esfuerzos para que primara el diálogo, en una negociación que fue seguida de cerca por el Gobierno, por sus implicancias para la economía. Finalmente la compañía elevó su oferta, incluyendo un bono de hasta $17 millones, que se suma a un préstamo blando de $3 millones, lo que fue mayoritariamente aprobado por los trabajadores, quienes además consiguieron un reajuste salarial de 2,8%. Como antesala a este acuerdo, la otra operación de BHP en Chile, Spence, había convenido sin mayores problemas un nuevo contrato colectivo.

Otro caso que se resolvió favorablemente es el de Caserones, donde el principal sindicato aceptó la oferta mejorada de la minera, desactivándose con ello la amenaza de huelga. En esta negociación se alcanzaron beneficios por $18,4 millones, más un reajuste de 2,54% del sueldo base.

Previamente, a comienzos de agosto, se despejó la situación en la División El Teniente de Codelco, con sus cinco sindicatos, acordándose la entrega de un bono de $9,5 millones por término de conflicto, más un bono de $2,5 millones por mejores prácticas productivas, $1 millón como bono anual de productividad y $2,8 millones a través de un crédito blando.

Asimismo, y manteniendo su tradición de ser un grupo “sin huelgas”, Antofagasta Minerals cerró acuerdos el año pasado con sus sindicatos de Zaldívar y Centinela –en esta última en forma anticipada– y luego en marzo en Los Pelambres.

El presidente de Sonami, Diego Hernández, se ha mostrado crítico a los montos entregados por las compañías, porque a su juicio, no se condicen con la realidad del negocio ni con el precio que tendría el cobre este año, sin asumir además la incertidumbre generada por la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

En ese sentido, no puede desconocerse que cada compañía tiene su propio contexto y que en atención a él debieran fijarse los marcos de una negociación. Lo clave es que las partes privilegien el diálogo por sobre la confrontación y que, en ese camino, compatibilicen sus aspiraciones en función de un objetivo mayor.

Ahora se vienen nuevos desafíos, particularmente en materia de productividad, donde la minería chilena tiene un importante margen que reducir. ¿Operar de manera distinta? Todo indica que esta idea cobra más relevancia en el sector y puede significar un cambio de paradigma en la industria. El foco estará en cómo las compañías irán incorporando nuevas tecnologías y cómo la fuerza laboral se va adaptando a ellas. Ya se está viendo con Chuquicamata Subterránea…