Inclusión de la mujer

No cabe duda que la integración femenina a la fuerza laboral y la igualdad de derechos y deberes sin distinción de sexo se ha “tomado” la agenda de las últimas semanas. El Gobierno presentó medidas para promover la equidad de género y, en el plano privado, las empresas están destacando señales de su compromiso con este desafío.

Según el último estudio “Fuerza Laboral de la Gran Minería Chilena” 2017-2026, del Consejo de Competencias Mineras, la participación de la mujer en la industria se sitúa en 7,9%, el nivel más alto desde que se realiza este informe, pero muy por debajo de los promedios de otros países mineros: en Canadá y Australia la presencia femenina alcanza valores en torno al 20% y sobre el 13%, respectivamente.

Un dato alentador es que en los últimos tres años se observa una tendencia al alza en la contratación de mujeres en la minería en Chile, superando el 10%.

Si bien la mayor participación femenina se da en los cargos profesionales –comparada con las áreas de supervisión, mantención y operación–, todavía existe una amplia brecha en lo que respecta a su incorporación en funciones de mayor responsabilidad.

Recientemente este hecho fue destacado por una reconocida agencia de noticias internacional que, tras el nombramiento del presidente de Codelco, ironizaba indicando que el más grande productor de cobre del mundo promueve la inclusión femenina pero con un Directorio completamente masculino.

La estatal ha declarado como un pilar estratégico la diversidad de género, alcanzando las mujeres un 9,5% de su dotación propia (en 2017) y un 25% en directorios de filiales y coligadas. Pero en el organigrama principal de la Corporación (vicepresidencias y gerencias divisionales) no figura mujer alguna.

En los directorios de otras grandes mineras, como Anglo American plc, BHP y Vale, hay tres mujeres en cada uno, otras dos en el de Antogasta plc, dos también en Freeport-McMoRan y un par en Glencore. A nivel gremial, en tanto, una sola mujer participa en el Directorio del Consejo Minero, ninguna en Sonami (aunque sí en su staff ejecutivo), mientras Aprimin es presidida por una mujer por primera vez, no obstante en el sector de proveedores la presencia femenina es menor que entre las compañías productoras (6,7% comparado con 8,4%).

Hace año y medio BHP decidió que a 2025 la mitad de su plantilla fuera ocupada por trabajadoras y se impuso como meta tener más mujeres en cargos directivos. En esa dirección apunta la reciente designación de la primera gerenta general en Spence y de una faena de la gran minería en Chile: Mia Gous.

Del mismo modo, Glencore nombró a Beatrice Pierre en la gerencia general de Altonorte, la primera mujer en ocupar esa posición. Y en Antofagasta Minerals seis de sus ejecutivas fueron designadas como directoras en compañías del grupo: Anna Gretchina en Los Pelambres; Rosario Orchard en Centinela; Katharina Jenny en Antucoya; Cecilia Arrué en Zaldívar; Ana María Rabagliati en Ferrocarril Antofagasta Bolivia; y Carla Araya (como directora suplente) en El Arrayán SpA.

Paralelamente, en Enami el Presidente de la República colocó a dos mujeres en el Directorio: Juanita Galaz y Karin Jurgensen.

En el mundo educacional, las universidades de Chile y Católica han implementado programas que buscan potenciar la inclusión femenina, ya sea a través de cupos reservados a mujeres o con mallas curriculares que combinan la ingeniería con otras disciplinas. El porcentaje de mujeres que ingresó a Ingeniería UC este año llegó al 30%, mientras hace cinco años era un 15%. En la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la U. de Chile éstas llegan al 24%, superando el 15% en la carrera de Ingeniería de Minas.

En definitiva, se están dando pasos para una mayor participación femenina en áreas históricamente dominadas por hombres, pero todavía queda mucho camino por recorrer. En lo inmediato, condiciones como la paternidad/maternidad compartida y la equidad salarial debieran ser parte del nuevo escenario.