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Impacto de Enami

La pequeña y mediana minería tienen un valor estratégico para las regiones donde se insertan, particularmente en aquellos lugares con una larga tradición extractiva.

Chile es reconocido a nivel mundial por su desarrollo minero, que se sustenta en una estructura tripartita: la gran minería privada, Codelco y la pequeña y mediana minería. Si bien el volumen de producción de esta última representa una fracción menor del total de la industria, tiene un valor estratégico para las regiones donde se inserta, particularmente en aquellos lugares con una larga tradición extractiva vinculada a emprendimientos de menor escala y que han generado cadenas de valor en torno a esta actividad.

Mención especial merecen localidades como Andacollo, Combarbalá, Tierra Amarilla, Diego de Almagro, entre otras, donde el aporte de la minería explica gran parte de su crecimiento o incluso ha sido prácticamente la única alternativa de progreso. “Los pequeños y medianos productores son actores tan relevantes como las compañías de la gran minería para el desarrollo armónico de la industria minera nacional”, ha dicho el vicepresidente ejecutivo de Enami, Jaime Pérez de Arce, al fundamentar la necesidad de fortalecer el rol de fomento que cumple la estatal y de avanzar en su modernización.

Ello está en línea con el reciente estudio sobre el impacto de las acciones de Enami en las economías y empleos regionales, que da cuenta del efecto multiplicador que tiene el quehacer de la Empresa Nacional de Minería y, a su vez, confirma la relevancia de la actividad minera de pequeña y mediana escala como motor para el desarrollo local.

El análisis encargado a la consultora GEO S.A. constata, por ejemplo, que en la Región de Atacama es donde más notorio es este impacto: por cada dólar que venden la pequeña y mediana minería a Enami, se generan, respectivamente, US$1,18 y US$1,09 adicionales en la economía regional. En la Región de Antofagasta, el impacto es de US$0,90 por cada dólar proveniente de los pequeños mineros, y de US$0,97 por la mediana minería, una relación que se acentúa en la Región de Coquimbo, con efectos de US$0,92 y US$1,05 para cada caso.

En términos globales, se estima que las compras de Enami han tenido un impacto de US$39.615 millones en el período 2008-2015. Medido como el valor social que genera, en estos ocho años la actividad de esta empresa ha hecho un aporte a la economía del país de más de US$1.700 millones. En términos de empleo, se ha traducido en un promedio de 19.195 puestos de trabajo directos e indirectos totales al año.

En las épocas de baja en el precio del cobre, la función de Enami ha permitido amortiguar estos vaivenes, de manera de asegurar la continuidad de la pequeña y mediana minería.

Una noticia positiva en este sentido es el reciente anuncio de un nuevo mecanismo para la devolución del precio de sustentación a pequeños productores, que será conforme a los valores de mercado. Esto significa que los mineros recibirán un precio más alto de lo que estaba estipulado.

El rol de Enami, sin duda, posibilita dar un soporte a la pequeña y mediana minería y darle la formalidad que en otros países no tiene. De hecho, Chile se destaca de sus vecinos mineros por carecer de una minería ilegal o incluso vinculada al narcotráfico, como sí sucede en algunas zonas de Sudamérica.

En nuestro país los pequeños y medianos mineros están debidamente insertos en la economía nacional y en la institucionalidad; cumplen las normas ambientales y de seguridad laboral, condiciones que distinguen a Chile de otras latitudes donde la extracción y explotación informal causa cuantiosos daños al entorno y las personas.

La actual estructura de desarrollo de la pequeña y mediana minería en Chile ha hecho posible que esta actividad tenga un crecimiento sustentable en el tiempo, consolidando su rol de pilar en las comunidades donde está inmersa.