Codelco en el centro

Por diferentes razones, Codelco ha estado en el centro de la noticia en las últimas semanas. Los mayores excedentes conseguidos por la Corporación; la renovación parcial que tendrá su Directorio a partir de mayo próximo; la intención de las nuevas autoridades de fortalecer su gobierno corporativo; la permanencia o no de Nelson Pizarro en la presidencia ejecutiva; las negociaciones colectivas y la pugna sindical en la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC), han marcado la pauta diaria, reflejo de la importancia que tiene esta empresa para el país.

Aunque en buena parte gracias al aumento del precio del cobre, el último año la estatal casi multiplicó por seis sus excedentes, pasando de US$500 millones en 2016 a US$2.885 millones en 2017. De ese monto, US$2.321 millones se atribuyen a la mejor cotización del metal, mientras US$443 millones corresponden a un efecto de gestión. En tanto, por primera vez en nueve años disminuyó la deuda bruta de la minera, estabilizándose en torno a los US$14.000 millones.

A pesar de una caída de 0,9% en la ley del mineral entre 2016 y 2017, Codelco anotó la segunda mayor producción anual de su historia, al alcanzar 1.734.000 toneladas de cobre fino, 27 millones de toneladas por encima del ejercicio anterior. La productividad se elevó de 48,5 a 51,2 toneladas por persona entre un año y el siguiente. Todos logros bajo la administración de Nelson Pizarro, de quien se destaca su experticia en el manejo de casos complejos.

Sin embargo, en la Corporación reconocen que existen desafíos no menores por delante; entre ellos: asegurar la ejecución de los proyectos estructurales, implementar las inversiones para cumplir el DS 28 por parte de sus fundiciones, mantener los buenos resultados para obtener la capitalización, preservar la relación productividad/incentivos en los procesos de negociación colectiva.

[Más allá de los logros alcanzados por la Corporación en materia de resultados, existen desafíos no menores por delante, algunos propios de la coyuntura y otros que requieren una mirada de largo plazo.]

 

En el caso de los proyectos estructurales, la asociación gremial Voces Mineras elaboró un documento en que advierte que sus continuas reprogramaciones “no son un buen indicio para confiar en que su actual calendario de puesta en marcha se cumplirá”, existiendo el riesgo de no alcanzar la producción proyectada a mediano plazo.

En cuanto a la reducción de costos, el gremio puntualiza que a pesar de los avances en este ámbito, Codelco se sitúa en el piso del tercer cuartil de costos, aún muy lejos de lo proyectado en la evaluación de rentabilidad de los proyectos estructurales y del primer cuartil comprometido en el Pacto Estratégico suscrito entre la administración y los trabajadores.

Asimismo, hace ver que el nivel de endeudamiento de la empresa se mantiene alto y que es necesario evaluar la pertinencia de continuar financiando las inversiones por esta vía.

Como recomendación general, Voces Mineras plantea que Codelco debe proveer mayor información sobre sus proyecciones futuras en materia financiera y de producción, y que su plan de negocios y resultados sean objeto de revisiones externas especializadas y periódicas. También apela al perfeccionamiento de su gobierno corporativo.

En la misma línea, en entrevista en esta edición el nuevo ministro de Minería, Baldo Prokurica, reconoce la relevancia de asegurar el financiamiento de Codelco, pero advierte que la estatal debe “presentar buenos proyectos y que sean rentables, para asegurar los recursos”.

En lo inmediato, restan pocas semanas para el recambio parcial de los directores de la Corporación, tras lo cual se definirá qué pasa con la presidencia ejecutiva. Nelson Pizarro ha puesto varias condiciones para continuar al mando y ha dado luces del perfil de quien lo debiera reemplazar: técnico, que responda a los desafíos del negocio y no a los ciclos políticos.

Quien sea, deberá tener carácter para enfrentar, por una parte, los temas de la coyuntura, como las numerosas negociaciones colectivas, en un escenario que se reconoce más complejo que el año pasado, pero al mismo tiempo sin descuidar los retos de largo plazo que enfrenta la empresa.