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Alza en el precio del cobre

Los mayores ingresos que están percibiendo las compañías y la disminución de su deuda hacen suponer que están en mejores condiciones para retomar inversiones.

En su último informe trimestral de tendencias del mercado del cobre, Cochilco elevó su estimación para el precio del metal rojo hasta US$2,77 la libra como promedio para este año y a US$2,95 para el próximo, valores que significan aumentos de US$0,13 y US$0,27 respectivamente en relación con lo previsto en la cuenta anterior. Ajuste que se ha visto reforzado, además, por análisis más optimistas planteados para este commodity por diversos ejecutivos de las principales compañías productoras.

Entre los fundamentos de esta proyección al alza destaca el mayor dinamismo de China, que creció a un ritmo de 6,9% en el primer semestre, más de lo esperado por el mercado. Se advierte un fortalecimiento de la demanda de metales base desde este país –el más importante consumidor de cobre del mundo–, impulsada por un plan de infraestructura portuaria, ferroviaria y de redes eléctricas, acompañado además por un sector inmobiliario que continúa en expansión, a tasas de dos dígitos.

Sin embargo, los analistas consideran que la volatilidad seguirá marcando la trayectoria del cobre, de la mano de las señales que dé principalmente China, que no siempre son tan contundentes.

Ahora bien, dada la estrechez entre oferta y demanda, se veía venir un mejor precio para el metal rojo. De acuerdo con las perspectivas de demanda mundial que manejan en Cochilco, ésta se situaría en 23,72 millones este año, con un alza de 1,3% respecto de 2016. En tanto, la oferta de cobre llegaría a 23,62 millones de ton, es decir, crecería sólo 0,2%, debido a una caída de 2,4% en la producción mundial de cobre refinado, que sería compensada en parte por un mayor procesamiento de chatarra (15% más respecto de 2016).

En definitiva, se prevé un déficit de cobre de 98.000 ton para el presente año, es decir, un día de consumo global. Y para 2018 enfrentaríamos un leve superávit, en torno a 50.000 ton, previéndose una recuperación de la producción global de cobre mina (4,3% más), para alcanzar una oferta de 24,11 millones de ton. En tanto, la demanda mantendría su ritmo de expansión, con un aumento de 1,4%.

Otros fundamentos que avalan el potencial del cobre están dados por la electromovilidad y las energías renovables, que significarán “una enorme cantidad de cobre a obtener”, según planteó Daniel Malchuk, presidente de Operaciones Minerals Americas de BHP en la Semana de la London Metal Exchange.

El repunte del precio del metal rojo está generando un mejor escenario para las compañías mineras que, consecuentemente, han visto restablecer significativamente su situación financiera. Una señal de la mejor salud que muestran las principales empresas productoras es la baja de sus niveles de endeudamiento. A junio, BHP, Rio Tinto, Anglo American y Glencore sumaban una deuda colectiva neta del orden de US$44.000 millones aproximadamente, lo que representa una reducción de 50% en dos años y medio.

Los mayores ingresos que están percibiendo las compañías y la disminución de su deuda hacen suponer que están en mejores condiciones para retomar inversiones que habían dejado en suspenso, como parece ser el caso de Freeport-McMoRan y la expansión de El Abra, donde comparte propiedad con Codelco (esta última con el 49%). En declaraciones a inversionistas, una de las máximas ejecutivas de la empresa sostuvo que para proseguir con el proyecto, que involucraría una inversión cercana a US$5.000 millones, necesitan un precio de US$3/lb. Asimismo, BHP dio el vamos a la inversión por US$2.460 millones para extender la vida útil de Spence.

Con todo, los proyectos mineros que se desarrollarían en Chile no modificarán mucho el panorama sino hasta pasado 2020, que es cuando empezarían a entrar en marcha los de mayor tamaño, aun cuando sólo una parte de ellos agregará nueva producción.