Innovar para sobrevivir: resultados claros son clave

Por Sebastián Carmona, ingeniero civil industrial, gerente corporativo de Innovación de Codelco.

Una frase se ha instalado en la industria minera como una verdad irrefutable, frente a la cual nadie tiene una opinión disidente: si no innovamos, el negocio minero no es sustentable.

Todos estamos de acuerdo. De algún modo, todos somos parte de una carrera que se juega en un escenario en permanente cambio, donde probamos tecnologías, conversamos sobre innovación con socios y proveedores, y discutimos de I+D con universidades y centros tecnológicos, con el objetivo de tomar las mejores decisiones para aumentar la productividad y ser capaces de proyectar la industria minera hacia el futuro. Es más, como industria vemos un altísimo interés de todo el ecosistema en acompañarnos y enfrentar juntos los desafíos que tenemos.

Así, hemos incorporado innovaciones provenientes de grandes, medianos y pequeños proveedores enfocados en nuestras necesidades más inmediatas; hemos trabajado en conjunto con universidades y centros de investigación en desarrollar conocimiento para afrontar desafíos de largo plazo y hemos canalizado ideas e iniciativas de innovadores internos en nuestras faenas mineras.

No obstante todos estos avances, hay dos temas que requieren que dediquemos un mayor esfuerzo, en ambas veredas.

[Es una práctica común relacionar indicadores de “esfuerzo en innovación” con lo innovadora que es una empresa (…).Si bien esto es importante, muchísimo más relevante es el impacto que genere la innovación.]

 

Primero, cómo medimos la innovación. Acá mi propuesta es que nos basemos en los resultados, no en los esfuerzos. Es una práctica común relacionar indicadores de “esfuerzo en innovación” con lo innovadora que es una empresa. Y así, medimos el nivel de inversión en investigación y desarrollo, la infraestructura, la cantidad de PhD contratados, de papers publicados, de convenios firmados o de seminarios en los que se participa.

Si bien esto es importante, muchísimo más relevante es el impacto que genere la innovación: el número de tecnologías exitosamente implementadas, los millones de dólares ahorrados o generados por soluciones innovadoras y el positivo impacto en las variables de seguridad y medioambientales, son algunos de los indicadores que debemos mirar para medir la efectividad de la innovación.

El segundo aspecto es entender cómo nos comunicamos para poder canalizar toda la energía que existe en torno al tema. Es menester de las compañías mineras informar claramente cuáles son nuestros desafíos tecnológicos en el corto, mediano y largo plazo, luego de haberlos priorizado internamente y evaluado el impacto que una posible solución podría tener en nuestro negocio. Luego, es responsabilidad de los actores presentes en el ecosistema de innovación proponerle a las compañías mineras soluciones innovadoras atingentes a estos desafíos.

Teniendo claro que no todo se solucionará con tecnología, ya que hay varios desafíos de productividad por delante, tengo la convicción de que si avanzamos en estas dos líneas podremos empujar a la industria minera nacional, y a todos los actores presentes en ella, hacia una posición de liderazgo a nivel mundial en este ámbito.