Impacto de la guerra comercial

Al cabo de los primeros seis meses de este año, en general los resultados económicos globales y locales se veían auspiciosos. Con un crecimiento del PIB mundial subiendo a un estimado de 3,9%, y en Chile con una expectativa de 3,8%, muy por arriba del 1,6% del año anterior. Esto también se veía reflejado en mejores precios de algunos commodities como el cobre (con un precio de US$3,09 por libra en el primer semestre de 2018 versus US$2,60/lb en el mismo periodo de 2017), y el molibdeno (US$12/lb versus US$8/lb); lo que a su vez hacía que los resultados de las compañías mineras mostraran una mejoría al compararlas con el mismo periodo de 2017.

Es así como Codelco reportaba que en el primer trimestre había conseguido un Ebitda de US$1.200 millones, un 11% más alto que igual periodo de 2017. Mientras que otras compañías mineras extranjeras como Anglo American reportaba que el Ebitda a junio de este año era de US$4,600 millones, un 11% más alto que igual periodo del ejercicio anterior, y que además había reducido su deuda a US$4.000 millones, esto es 11% menor que la de fines de 2017. Vale también vio un aumento de su Ebitda en un 11%, a US$3.800 millones en los seis primeros meses de este año, mientras que Rio Tinto logró US$9.200 millones en ese lapso, un 2% mayor que el año anterior.

Sin embargo, desde la aplicación de aranceles a productos chinos por parte de Estados Unidos, de 25% a productos por US$36.000 millones, la situación empezó a cambiar y paulatinamente el precio de los commodities comenzó a bajar. A fines de julio el precio del cobre había disminuido un 13% respecto del inicio del año; el aluminio un 10%; la plata un 9% y el oro un 6%.

Esto, por supuesto, trae consigo un impacto en los resultados de las compañías mineras y, junto con ello, una reducción importante de los ingresos para nuestro país. Si bien la fortaleza de la economía norteamericana, junto a las subidas de las tasas de interés por parte de la FED, han fortalecido la moneda estadounidense, impactando con ello a los precios que se transan en dólares, es la incertidumbre que genera esta guerra comercial la que realmente ha afectado la demanda y, en consecuencia, los precios de nuestros commodities. Producto de ello, los bancos de inversión han elevado los riesgos futuros, por lo que han reducido las proyecciones del precio del cobre para el segundo semestre de este año.

A la fecha de escribir esta nota (inicio de agosto), la situación se complejizaba cada vez más, dado que Estados Unidos aplicaba un arancel de un 10% a productos chinos que alcanzaban a US$200.000 millones, y luego amenazaba con subir dicho arancel a un 25%. Todo esto hacía que las autoridades chinas tomaran medidas de represalia, en la misma dirección.

Es difícil prever con exactitud el impacto global y local de esta guerra comercial, pero hay consenso en que tendrá una repercusión negativa sobre el mundo, y particularmente sobre nuestro país. Debemos confiar en que la madurez y seriedad de los líderes de las dos principales potencias económicas del mundo les permitirán encontrar una solución que minimice este efecto.