El valor proporcionado por la minería a la sociedad

La minería sigue siendo hoy una actividad muy significativa para el desarrollo socio-económico del país y no se puede restar del proceso de reflexión al que nos ha llevado la actual crisis social. La minería del cobre ha contribuido enormemente al desarrollo de Chile, qué duda cabe. En la última década entregó cerca de US$100.000 millones al fisco y en 2018 aportó el 10% del PIB y un 55% de las exportaciones, esto es cerca de US$35.000 millones. Es un aporte notable al crecimiento del país.

A pesar de ello, algunos ciudadanos miran este peso relativo de la industria minera en la economía con recelo y hasta como un problema o una mochila de la que hay que avergonzarse o deshacerse, porque creen que no es el camino al progreso sustentable. Claramente es un juicio injusto que nos interpela.

Miremos a Australia, un país de 25 millones de personas y desafíos muy similares a los nuestros; una nación que cuenta con una potentísima industria minera y que ello no pareciera ser una limitación a su progreso. Según un estudio reciente de Deloitte, en el período 2015-2016 las exportaciones de recursos no-renovables de la minería australiana (minerales metálicos y energéticos) alcanzaron un 64%, con un aporte cercano al 8,5% de su PIB y la generación de 250.000 puestos de trabajo directo. Si incluimos los empleos indirectos que crea la actividad minera en ese país, la cifra se empina a más de un millón de personas. A pesar de su enorme tamaño en la economía, nadie dudaría que la minería ha sido un medio de avance y progreso para Australia.

Pero este éxito no ha sido casual. A diferencia de Chile, Australia ha construido un ecosistema diferente en la industria minera, un logro alcanzado a lo largo de décadas de políticas públicas permanentes y una industria privada abierta a contribuir, desde su rol, en una estrategia país.

[Contribuir a encender y desatar la fuerza del motor de un sistema que permita desarrollar tecnologías innovadoras y competitivas basadas en capacidades locales es una deuda pendiente de la industria minera y del Estado.]

 

Para competir globalmente, Australia ha logrado desarrollar una significativa capacidad de proveedores de equipamiento, de tecnologías y servicios que incrementan significativamente el valor proporcionado por la industria a su sociedad. Estas compañías constituyen sistemas complejos, con profundidad en el conocimiento -no tanto en capital, como sí requieren las operaciones mineras-, y más intensivas en empleos especializados, tecnológicamente avanzadas y muy innovadoras.

Según datos del Departamento de Industria australiano, en 2015 la minería exportó 141.000 millones de dólares y los proveedores contribuyeron un adicional de 15.000 millones de dólares en productos y servicios, esto es en torno a un 10% adicional.

Si Chile lograra igual proporción en exportación de productos y servicios desarrollados con proveedores tecnológicos locales, podría aportar US$3.500 millones por esta vía. Pero más importante que los recursos económicos son los multiplicadores positivos que desataría para la economía local, la apertura a la distribución del progreso y la generación de trabajos de mejor calidad, que generarían impactos relevantes para una mejor calidad de vida de la sociedad.

Contribuir a encender y desatar la fuerza del motor de un sistema que permite desarrollar tecnologías innovadoras y competitivas basadas en capacidades locales es una deuda del sector y del Estado. Hoy es una demanda urgente de la sociedad de la que tenemos que hacernos cargo. Debemos enfrentar la necesidad de movernos desde una industria minera extractiva hacia una que incluya actividades que promuevan la aplicación y desarrollo del conocimiento, con un componente local, centrada en el valor nuevo compartido que se genera al extraer recursos minerales, junto al desarrollo de personas y capacidades tecnológicas.

Facilitar el desarrollo de proveedores tecnológicos locales contribuye a crear oportunidades para todos a partir de la producción minera. Si dicho esfuerzo conjunto se logra alinear con las demandas globales por una minería más sustentable, que reduzca sus emisiones e impacto, la industria puede constituirse rápidamente en parte significativa de la solución a las demandas de un Chile que requiere mayores oportunidades para todos y todas.