El desafío de formar a nuestros futuros líderes

“Tomemos la responsabilidad de formar buenas personas, apasionadas, éticas y visionarias”.

Saliendo de la universidad (en Canadá), empecé como ingeniera en Entrenamiento en la minería en 2003. Al igual que muchos jóvenes, llegué con el sueño de ser parte de la próxima generación de líderes. Aunque era muy difícil saber por dónde comenzar para ser un buen líder. Por esta razón, el programa de “Ingenieros en Entrenamiento” ha sido para mí una fundación sólida, que me ayudó en el desarrollo de mi carrera. Este programa consistía en varios módulos técnicos y pasantías durante dos años intensivos, donde tuve la oportunidad de aprender de varios mentores.

El programa fue bastante bueno.

Mirando hacia atrás, lo único que mejoraría sería agregar módulos relacionados a los temas blandos, de liderazgo, de inteligencia emocional, de diversidad y de inclusión. Sabemos que un buen líder no se define simplemente por sus capacidades técnicas, sino también por su capacidad de motivar e inspirar. Indiscutiblemente sé que las competencias humanas son las que nos llevan a tener excelencia en todos los cargos que ocupamos en nuestra carrera.

Sin duda, 16 años después, puedo decir que la industria metalúrgica vive importantes desafíos en seguridad, sostenibilidad, responsabilidad social, medio ambiente y costos, que deben ser enfrentados extrayendo el máximo potencial de nuestra gente.

Los jóvenes que ingresan hoy a nuestra faena metalúrgica necesitan ser formados para ser verdaderos agentes de cambio.

En Altonorte hemos desarrollado en los últimos diez años, un Programa de Ingenieros en Entrenamiento para ayudar a nuestros futuros líderes a desafiar el statu quo e innovar trabajando en equipo con todos en la organización.

En marzo llegaron 13 ingenieros motivados y listos para ser la próxima generación de líderes. Es un grupo con perfiles muy diversos, mujeres y hombres de distintos puntos del país.

Esta columna es para invitar a los lectores a reflexionar sobre el recorrido personal que cada uno ha hecho en la industria, porque hoy siendo líderes tenemos la obligación de preparar a la generación futura. El lugar en el que nos encontramos en nuestras carreras es porque en alguna parte del camino tuvimos gente que creyó en nuestros talentos. Por lo tanto, debemos entregar las herramientas necesarias para que nuestros jóvenes puedan tener las condiciones ganadoras para tomar con confianza las oportunidades que aparezcan.

Quiero invitar a nuestros nuevos ingenieros a pensar más allá de la esfera técnica; la prioridad siempre será en la esfera humana. Desde mi experiencia personal como mujer, sé que es imperativo entender el valor agregado de la diversidad y de la inclusión.

Es primordial transmitir que la vía hacia el éxito en liderazgo es simple: sólo necesitan trabajar en los temas prioritarios, como la seguridad. Una cultura de seguridad robusta se construye a través del empoderamiento de las personas.

Los futuros líderes deben participar de forma muy cercana con la comunidad interna, externa, proveedores, gobierno, sindicatos, pares, colegas, jefes, en fin, con todos. Por lo tanto, tengo la convicción de que la forma en que Altonorte siga adelante hacia su visión de ser una fundición de Clase Mundial es trabajando en el desarrollo de las competencias técnicas y blandas de los futuros líderes.

Para asegurar la competitividad de nuestro querido ámbito minero, tomemos la responsabilidad de formar buenas personas, apasionadas, éticas y visionarias, que puedan asegurar que Chile siga siendo capaz de responder a los cambios y exigencias globales que ya nos están desafiando.