Compromiso de la minería con el medio ambiente

El hombre es el mayor depredador de la naturaleza; con inteligencia y astucia fue capaz de crear armas para matar animales a gran escala. Publicaciones indican que mataría a los grandes carnívoros en una proporción nueve veces mayor a la que los carnívoros se matan entre ellos. Y la industrialización acrecienta esta depredación, a cambio de mayor desarrollo. Los economistas decimos que esto es un problema de costo-beneficio. Cuánto beneficio aceptar a cambio del costo que ello acarrea es un cuestionamiento que tiene permanentemente la sociedad. Por ello, siempre se trata de buscar un justo equilibrio entre lo económico-social y el medio ambiente.

Y como la minería es parte de la industrialización y ha generado grandes beneficios, en especial en nuestro país, llegando a ser catalogada como la viga maestra y el sueldo de Chile, tiene asociada la preocupación por los costos que genera, en particular en términos de contaminación.

La preocupación de la industria minera mundial por este tema data de los años ‘80. A comienzos de la década de 1990, junto al pujante desarrollo del sector, la industria minera se abocó a diagnosticar, evaluar y resolver aspectos susceptibles de mejorar. En efecto, en el Boletín Minero de junio de 1990 quedó registro de la preocupación de la industria, expresada a través de Sonami, por este efecto. Asimismo, se solicitaba a la autoridad que primaran las opiniones técnicas por sobre las ideológicas o meramente intuitivas, que existiera un equilibrio entre lo económico-social y el medio ambiente, y se pedía tiempo para implementar soluciones definitivas y responsables.

[El cuidado del medio ambiente no es sólo una responsabilidad de las empresas. Deben estar comprometidos también el Estado y la comunidad.]

La industria minera ha mostrado un fuerte compromiso con el entorno. Los factores medioambientales están siendo crecientemente importantes en la sociedad, y como las empresas entienden esto, cualquier inversión de esta naturaleza es una inversión en su propio futuro y la rentabilidad de su negocio. Los reportes de sustentabilidad de las empresas así lo demuestran, con la publicación de distintos logros y mediciones individuales. Está pendiente, aún, una evaluación a nivel global de empresas tanto en Chile como en el mundo.

Pero el cuidado del medio ambiente no es sólo una responsabilidad de las empresas. Deben estar comprometidos también el Estado y la comunidad. El Estado debe contar con una normativa medioambiental acorde a los avances internacionales, tanto en términos de tecnología como de políticas públicas. Por otra parte, la comunidad tiene la responsabilidad de actuar para asegurar la permanencia de la vida humana sobre la Tierra.

La tarea es conjunta, todos debemos trabajar unidos para solucionar los problemas. Evitemos los comportamientos irresponsables de culpabilidad entre nosotros. La mejor forma es aliarse y entender que cada uno tiene un papel. Cuatro ojos ven más que dos, y seis aún más que cuatro. Por el bien de todos, mantengámonos unidos como única forma de vivir la democracia y que la política de los acuerdos reine sobre los desencuentros.