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Codelco y su tormenta perfecta

En minería, lo que ocurre hoy es producto de lo que se hizo o dejó de hacer hace cinco o más años y, consecuentemente, lo que se haga hoy o deje de hacer impactará en el quinquenio futuro.

Que del árbol caído todos hacen leña, es un viejo adagio creado y practicado a placer en Chile. Eso parece ser lo que está pasando con Codelco, primer productor de cobre del mundo y, hasta ayer, orgullo de los chilenos. Pero hoy, a raíz de algunos cuestionamientos de la Contraloría General de la República, se ha creado una competencia institucional para investigar –en algunos casos con condena previa a la investigación– posibles asignaciones irregulares de contratos y pagos excesivos de planes de egreso.

Independiente de que algunos han encontrado ya la solución –privatizar parcialmente Codelco–, pareciera ser que una solución más adecuada es dejar que las instituciones funcionen y esperar el resultado de las respectivas investigaciones, incluida la labor de Cochilco. Ése es el dilema de corto plazo de la empresa de todos los chilenos. Pero a mi juicio, es mucho más preocupante el dilema de mediano y largo plazo que enfrentará Codelco: una tormenta perfecta.

En efecto, unido al deterioro natural de la calidad de los actuales yacimientos en explotación, existen desafíos técnicos pendientes, atrasos y sobrecostos de los proyectos estructurales, la mayoría de los cuales sólo reemplazarán producción. También se debe considerar que los indicadores de rentabilidad de todos ellos están proyectados basándose en significativos aumentos de productividad y rebajas de costos, que a la fecha no se han logrado ni tampoco sabemos cómo se lograrán.

Este diagnóstico de mediano plazo un tanto sombrío es coincidente con el de algunos expertos y conocedores de nuestra minería. De hecho, un prestigioso centro internacional de investigación, que realiza estudios para potenciales inversionistas en minería, proyecta que la producción de Codelco caerá de 1,7 millón de toneladas de cobre anuales en 2015 y 2016, a 1,4 millón en 2021, pudiendo recuperarse a partir de mediados de la próxima década, en la medida que algunos de los proyectos estructurales entren en producción. Para que ello ocurra, deben superarse previamente tanto las restricciones técnicas y de gestión enunciadas, como también asegurar su oportuno financiamiento.

Pero dado que la generación de caja de Codelco que este centro proyecta para el periodo mencionado fluctuaría entre US$1.300 millones y US$2.600 millones al año, y sus necesidades de financiamiento son de entre US$3.000 millones y US$5.000 millones, su deuda alcanzaría a alrededor de US$18.000 millones a 2020, lo que excedería su capacidad de pagarla, por lo que el Estado debería inyectar significativos recursos a Codelco y prescindir de sus excedentes. Panorama desalentador, que debemos evitar que se cumpla tomando hoy las medidas que permitan revertirlo. Entre ellas, potenciar la experiencia técnica del Directorio y designar a los más altos ejecutivos considerando su background y perfil acorde a los desafíos que enfrentará la empresa.

En minería, lo que ocurre hoy es producto de lo que se hizo o dejó de hacer hace cinco o más años y, consecuentemente, lo que se haga hoy o deje de hacer impactará en el quinquenio futuro. Al igual que con las tormentas, tenemos la capacidad de predecir y actuar a tiempo para evitar el naufragio.

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