Capital social: clave para el liderazgo de la minería

En 2017 completamos tres años de trabajo del Programa Nacional de Minería Alta Ley. Una labor que comenzó en 2015, con la convocatoria de diversos actores públicos y privados para dar forma al Roadmap 2015-2035, cuya misión es lograr para Chile una minería competitiva y virtuosa en términos de sus impactos en la economía y la sociedad.

En 2016 fue el lanzamiento y difusión de esta Hoja de Ruta y 2017 fue el año de la implementación de proyectos tempranos de innovación colaborativa en torno a los desafíos de la minería, para los cuales hemos logrado movilizar fondos públicos, privados e internacionales por más de US$125 millones.

Tenemos básicamente cubiertos todos los aspectos que figuraban como brechas en diferentes diagnósticos y, aunque jamás podemos decir que solucionamos todos los problemas, las plataformas que se han ido constituyendo en torno al programa son las más reclamadas por los actores del ecosistema de innovación minera: la plataforma de innovación abierta (Expande), el proyecto Eleva, de capacitación y competencias laborales y la adjudicación de Espacios de Prueba y Pilotaje, el Programa de Exportación de proveedores mineros, el Programa Tranque y los avances hacia la Plataforma Solar Minera.

Otro hito importante de 2017 y que continuaremos durante 2018, es el inicio de un proceso de revisión, actualización, repriorización y búsqueda de nuevos proyectos asociados al Roadmap. Fruto de ello se incorporaron tres nuevos núcleos de trabajo: Exploración, Minería Verde y Nuevos Usos del Cobre. Un proceso que nos permitió sumar a nuevos actores y expertos, ampliar la red de colaboradores y el ámbito de influencia respecto a nuestra misión de empujar la competitividad de la minería y apalancar el encadenamiento productivo y, de esa manera, la sofisticación y diversificación productiva.

Hoy nos enfrentamos a una nueva etapa, marcada adicionalmente por un cambio de gobierno, lo que significa una tremenda oportunidad de hacer visible el valor de la asociatividad y la conveniencia de mantener, impulsar y acelerar los procesos que hemos estado diseñando y trabajando al interior de Alta Ley. Esperamos para ello contar con el liderazgo y compromiso de las autoridades, ya que contamos con una gran oferta de valor en materia de inversión; crear dinámicas virtuosas en torno a la industria y fortalecer, desde la minería, un tránsito de nuestra economía desde los recursos naturales al conocimiento. Una propuesta que está en sintonía con el programa del Presidente Sebastián Piñera, quien ha puesto un énfasis importante en esta materia y se ha jugado por la institucionalización del Programa Alta Ley. Esperamos que así sea.

Los cambios tecnológicos que estamos presenciando a nivel mundial abren grandes oportunidades para Chile y, por lo tanto, aprovechar el capital social que otorga esta plataforma puede ser una gran contribución a mantener nuestro liderazgo en la industria. La sofisticación y claridad de las discusiones en Chile sobre la explotación de recursos naturales y su relación con el desarrollo económico y social sustentable, y el alineamiento de los líderes de la industria en torno a estos conceptos, son bastante notables y pueden ser la base del desarrollo virtuoso de un país por definición minero.

Algo hemos aprendido en los últimos años de vacas flacas: contar con una visión compartida y de largo plazo, desde la perspectiva de las compañías y también del país, es absolutamente indispensable para mantenernos como líderes de la minería mundial y para que Chile pueda transitar desde la tolerancia hacia el aprecio y orgullo de su actividad minera.