Revista Minería Chilena Nº446

agosto de 2018
Joaquín Villarino.

La forma en que los ciudadanos y las comunidades manifiestan sus inquietudes y demandan solución a sus problemas, ha cambiado radicalmente en los últimos años. Basta recordar dos fenómenos ocurridos en nuestro país que reflejan este cambio.

El primero es el movimiento estudiantil. Éste terminó por imponer un modus operandi de grupos de interés para hacer ver y valer sus demandas particulares. Tanto, que logró cambiar la agenda política y propició una transformación radical de nuestro régimen educacional. El segundo tiene que ver con el movimiento contrario al sistema de pensiones, cuyas demandas han hecho estremecer uno de los pilares de la economía chilena, con consecuencias que aún están por verse.

¿Qué relación tienen estos cambios con la minería? La verdad es que bastante. Nos han hecho ver que los ciudadanos están pidiendo ser escuchados y considerados en decisiones que afectan su vida. Esto nos ha obligado a cambiar radicalmente nuestra comunicación, en la forma y el fondo, tanto en los medios como en los contenidos. La presencia en multiplicidad de redes sociales y la participación en conversaciones que nos resultaban lejanas hace algunos años, ahora son habituales. Así, el medio ambiente, la diversidad de género, la inclusión, los derechos humanos en la empresa, los derechos de los pueblos originarios, etc., hoy son materia obligada no sólo de preocupación, sino de conversación y acuerdos con grupos que antes eran verdaderos espectadores de la actividad. Hoy ellos son actores principales y eso nos impone una serie de desafíos, que a su vez están enriqueciendo nuestra industria y, muy especialmente, nuestro aporte al desarrollo sostenible del país.

Por lo anterior, la minería ha asumido un rol distinto, más importante en la sociedad y, en especial, en las comunidades en que se inserta. Una buena guía para este nuevo quehacer es el compromiso con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El sector minero ha aportado en once de ellos: fin de la pobreza, educación de calidad, agua, energía, trabajo decente, crecimiento económico, industria, innovación e infraestructura, reducción de las desigualdades, igualdad de género y alianzas para lograr los objetivos. Al respecto, se han realizado varios cambios al interior de las empresas y obtenido logros. Sin embargo, para que esta labor sea fructífera, debe ir de la mano con una minería más cercana, colaborativa, teniendo presente una nueva forma de dialogar.

Nuestro foco está en cómo nos relacionamos, tanto con las comunidades cercanas, como con la ciudadanía fuera de la zona minera. Con ambas el desafío es constante y estamos conscientes que aún queda mucho por avanzar. El trabajo con las comunidades ha ido de la mano de relaciones tempranas, continuas y directas. En la relación con la ciudadanía, la minería ha desarrollado canales de comunicación abiertos, transparentes e inmediatos, a través de redes sociales y portales web. También hemos cambiado la manera de acercar la industria a los chilenos. Dejamos atrás una postura distante y técnica en extremo, compleja y a veces aburrida de seguir, y nos aventuramos en una más accesible y próxima, preocupándonos para que las personas sepan más de la actividad minera. “Metal Chileno en el Mundo” y “Héroes Mineros” han sido ejemplos de esta nueva forma de mostrar la minería de Chile.

Lo anterior es una pequeña muestra del avance de la industria. Cada uno de los esfuerzos realizados es permanente. Aprendemos de los errores, mantenemos y fomentamos las buenas prácticas. Siempre teniendo en cuenta que hoy nos relacionamos con una ciudadanía más activa, más presente y que demanda un diálogo participativo e influyente.