El Primer Tribunal Ambiental rechazó la reclamación que pretendía dejar sin efecto la calificación favorable del proyecto de ampliación de la operación Mantoverde, de la compañía Mantos Copper, ubicada en la Quebrada de Guamanga, comuna de Chañaral.

La sentencia se basó en la evaluación de los antecedentes jurídicos y técnicos de cada uno de los cinco hechos controvertidos, entre los que estaban la supuesta incertidumbre en relación al riesgo climático y sísmico del proyecto, una supuesta inconsistencia entre lo resuelto por el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), y el informe contenido sobre distancia peligrosa; y la ausencia del factor cambio climático en el proceso de evaluación ambiental.

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La reclamación interpuesta en contra del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) y del Comité de Ministros, por Wilson Guerra Morales y Jenny Montaño Olivares, se basaba en diversas consideraciones respecto al potencial riesgo de afectación de un posible colapso del tranque de relave ante un escenario climatológico y/o sísmico adverso.

“Es importante explicar que en la evaluación ambiental y de riesgos del proyecto se analizaron diversas aristas, entre ellas, el evento que ninguna de las medidas resultara y el tranque colapsara y se evaluaron todos los mecanismos que aseguren la salud e integridad física de la población. En el caso más extremo -tanto los habitantes, como la biodiversidad y el medio ambiente en general de la Quebrada Guamanga y del Balneario de Flamenco- no se verían afectados, dado los estrictos y exigentes estándares de construcción y operación minera; como a su vez, dadas las características y condiciones geográficas y de aportación aluvional extremo a dicha subcuenca, las que son muy distintas a las que tiene Chañaral y la cuenca del Río Salado”, enfatizó el ministro Marcelo Hernández.