(Pulso) La agitación social ha provocado importantes cambios en las expectativas para la economía este año y el siguiente. Y tal como lo hizo Hacienda respecto del PIB (a 2% en 2019 y 2,3% en 2020), analistas ajustan también sus escenarios y entre las variables, un dato clave es la inversión.

Antes de los incidentes, se preveía que la inversión crecería 4% este año y 2020. Pero dado el cambio de escenario, analistas corrigen dicha proyección a un rango de entre 1,5% y 2,5% para 2020.

¿Por qué? Según Mauricio Carrasco, de Econsult, esto obedece al “deterioro de las expectativas, la mayor incertidumbre de cómo seguirá evolucionando el panorama y las menores perspectivas de crecimiento”. Y aunque “se debe considerar que la reconstrucción en sí implica un impulso positivo de corto plazo a la inversión, es difícil pensar que logrará compensar el shock negativo”, advierte.

Coincide Sergio Lehmann, economista jefe de BCI, quien explica que el menor PIB “recoge una inversión sustancialmente menos dinámica de lo que se anticipaba” y, por lo mismo, “veremos un mercado laboral que dará cuenta de un deterioro”, principalmente en pymes y el comercio, aunque la minería mantendría un buen dinamismo.

En esa línea, el economista de Rojas y Asociados, Patricio Rojas, enfatiza que “grandes proyectos es difícil que se materialicen mientras no se restablezca el orden y aun cuando ello ocurriese, el sector privado en 2020 estará en una posición expectante viendo qué es lo que sucederá en el país”. Desde esa perspectiva, apunta que “el gobierno debiera estar pensando en una mayor inversión pública, porque es bien poco probable que el sector privado impulse la inversión el próximo año”.

En estos días las carteras de Economía y Hacienda afinan un paquete de medidas para pymes en el marco de la agenda de reconstrucción.

PIB tendencial

Pero la caída de la inversión no solo tendrá efectos en el corto plazo. Este lunes Hacienda dio a conocer el acta extraordinaria del Comité de Expertos del PIB tendencial que se corrigió este año de 2,9% a 2,7%; para 2020 desde 3% a 2,8%; 2021 y 2022 estarían en 2,9%; y recién en 2023 y 2024 volvería a un nivel de 3%.

La razón detrás de este ajuste tiene que ver con la caída del stock de capital con que cuenta la economía, que se vio destruido tras los incidentes. Así, si éste es menor y, como se anticipa, se deteriora la inversión, la capacidad de crecimiento de la economía en el mediano plazo también cae.

A juicio de Macarena García, de LyD, “aunque parezca que el ajuste a la baja es reducido para el 2020, hay que tomar en cuenta que todo el período se corrige a la baja, dejándonos la posibilidad de alcanzar recién un crecimiento de 3% hacia el 2023”.

El académico de la Universidad Adolfo Ibañez, Rodrigo Wagner, integrante del comité de PIB tendencial, complementa que “nuestro país es intensivo en proyectos de largo aliento en la minería, cobre, fruta y forestal que tienen maduración en el largo plazo: por lo tanto, lo que importa son las expectativas y si todo sigue muy incierto”.