El vicepresidente ejecutivo (S) de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), Jorge Cantallopts; y el presidente de la agencia estatal japonesa Jogmec, Tomonobu Uchida, junto a sus respectivos equipos de trabajo, se reunieron con la finalidad de analizar las inversiones mineras previstas para los próximos diez años en Chile, la situación del mercado del litio y sus perspectivas, así como la demanda de consumo eléctrico del país.

Jorge Cantallopts señaló que estos encuentros son muy importantes para Cochilco ya que se puede obtener, de primera mano, información sobre la economía de Japón, sus proyecciones de demanda de diferentes minerales, especialmente cobre y litio, y su estimaciones para invertir en minería, siendo Chile uno de los principales países de interés.

Sobre este punto, el analista de Cochilco, Cristián Cifuentes, presentó el Catastro de Inversiones Mineras 2019-2028, destacando los proyectos mineros previstos a materializar en el próximo decenio que suman US$72.504 millones, esto es 10,7% más que lo identificado en el Catastro del año pasado.

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Cifuentes explicó que estos cambios son producto de ajustes inversionales, provenientes de la puesta en marcha de cuatro iniciativas en 2018, de las 44 consideradas en el catastro anterior, entre ellas Chuquicamata Subterránea, la salida de una iniciativa de minerales industriales en busca de mejoras en sus ingenierías, y el ingreso de cinco nuevos proyectos avaluados en US$7.309 millones.

Consumo de energía al alza

Respecto a la demanda de energía de las empresas mineras en Chile, al analista de Cochilco, Andrés González, señaló que se ha visto en el país un aumento progresivo en el consumo energético, superior a los incrementos en la producción de cobre, lo que se atribuye a causas estructurales y de producción en la industria del cobre nacional.

Por el lado de las causas estructurales, explicó, se encuentra el envejecimiento de las minas, lo que a su vez se relaciona con menores leyes del mineral, a una roca más endurecida y a mayores distancias de acarreo, situación que en su conjunto aumenta los requerimientos energéticos, especialmente de combustibles.

En paralelo, dijo que hay que considerar la escasez hídrica, que ha impulsado a varias empresas a instalar plantas de desalación e impulsión de agua marítima hacia las faenas, proceso que es altamente intensivo en electricidad.

Atendiendo a las causas productivas, destacó la sucesiva mayor producción de concentrados de cobre, lo que incrementa la necesidad de energía, sobre todo eléctrica, por dos vías: la directa, mediante el proceso mismo de concentración de mineral intensivo en energía eléctrica; y la indirecta, por el mayor uso de agua en este proceso, lo que a su vez refuerza la tendencia al uso de agua de mar, intensivo en energía eléctrica.

A pesar de estos desafíos, sostuvo que actualmente el escenario de suministro energético en el país se presenta más favorable para el desarrollo de la minería del cobre que en años anteriores, en términos de que los precios de combustible y energía eléctrica se han mantenido relativamente estables y lejos de los altos niveles alcanzados diez años atrás.