Chile tiene un desarrollo minero subterráneo de clase mundial, básicamente por su capacidad productiva. Pero hay cambios que constituyen desafíos tecnológicos, como la mayor demanda de automatización de procesos, el menor impacto ambiental y la extracción de mineral a mayor profundidad”, afirma Iván Rayo, gerente general de JRI, empresa especializada en ingeniería y gestión de proyectos.

Dado que también se busca aumentar la seguridad y el cuidado del medio ambiente, los diseños de ingeniería deben resolver otros desafíos, como la electromovilidad o uso de energía eléctrica, la ventilación, las cero emisiones y la eficiencia energética, dice el ejecutivo.

“Nosotros estamos permanentemente capturando la experiencia internacional y los desarrollos que ofrecen los proveedores tecnológicos, para entregar diseños de ingeniería que permitan que todos los sistemas automatizados y plataformas digitales funcionen eficientemente. Hoy ofrecemos a nuestros clientes maquetas tridimensionales y soluciones tecnológicas, económicas y factibles de construir”, resalta Rayo.

Comenta que recientemente JRI contribuyó a la implementación del sistema integrado de operación de Chuquicamata Subterránea y se adjudicó los estudios de Factibilidad de dos áreas de explotación nuevas en División El Teniente: Proyectos Diamante y Andesita. “Asimismo, hemos participado en proyectos subterráneos profundos para varias compañías mineras privadas de Chile y Perú, donde se suma el desafío de identificar el mejor diseño de transporte de mineral a la superficie”, acota.

Tendencias

Víctor Encina, consultor de minería de JRI, afirma que “las minas subterráneas son como los submarinos. Es una vida artificial, a la que hay que proveerle aire, agua, energía y suministros de todo tipo. Por eso la ingeniería para estos proyectos es esencialmente multidisciplinaria”.

“La minería tiende a ser subterránea porque es menos agresiva con el medio ambiente y ocupa menos suelo. Dadas sus complejidades, surge el mayor interés de la industria por incorporar la robotización a sus procesos. Hoy la tendencia es que los equipos autónomos ‘conversen’ entre sí”, precisa.

Julio Beniscelli, gerente de proyectos de JRI, afirma que “dentro de la minería subterránea se pierde tiempo en actividades que no son productivas, como el ingreso de gente, insumos y materiales. Por eso, los grandes desafíos de este sector siguen relacionándose con el aumento de la productividad y la reducción de tiempos y costos”.

Estima que la solución es la innovación tecnológica: “La automatización evita exponer a riesgos a las personas dentro de las faenas. De la ingeniería, la construcción y las operaciones, nosotros -como JRI- nos hacemos cargo”.

“Respecto de los dos proyectos que nos adjudicamos en División El Teniente, Diamante y Andesita, estamos desarrollando ingeniería -de acuerdo con las directrices de Codelco- bajo un concepto de diseñar e implementar todas las capacidades necesarias para llegar a la full automatización. Esto es, por ejemplo, configurar las construcciones y la infraestructura para la entrada y salida de equipos, y determinar dónde van las redes de transmisión de datos. Todo se diseña en plataformas digitales”, sostiene.

Salto cuantitativo

Leonardo Fenner, Jefe del Área Minería de JRI, indica que “el desafío de la minería subterránea es masificar la automatización. Es decir, que las flotas e infraestructura asociada sean remotamente operadas y estén sincronizadas, pese a las múltiples interferencias que suceden en los niveles de producción. El salto cuantitativo en el que se está trabajando es en resolver las interferencias que los propios equipos provocan entre sí, y entre éstos y las personas”.

“Nosotros, los ingenieros de JRI, hemos estado en la otra vereda, es decir, en la operación y planificación de minas subterráneas. Contar con profesionales con esa experiencia, contribuye a orientar las soluciones de ingeniería y gestión, lo que se transforma en un valor agregado”, concluye.