(Economía y Negocios online) Una alerta envió la directora de cobre del CRU, Vanessa Davidson, una de las participantes de la Conferencia Mundial del Cobre celebrada ayer en Santiago, en medio de la Cesco Week.

La experta apuntó a que si bien el escenario del mercado para el metal es optimista, habrá que esperar a 2023 para ver una cotización más alta. En ese año se vislumbran déficits en torno a unas 200 mil toneladas que harían que el precio del cobre se dispare a US$ 3,3 la libra.

Las razones que esgrime tienen que ver con que si bien China sigue impulsando el consumo, la situación ha sido al revés en países como Estados Unidos, la Unión Europea, y el resto de Asia, donde en la última década la demanda se redujo en un millón de toneladas.

Así, se proyecta que la demanda desde el gigante asiático para el quinquenio 2015-2020 disminuya en unas 700 mil toneladas, lo se equilibraría parcialmente por el consumo de países emergentes y la India, donde en el mismo período crecerá en 300 mil toneladas.

Para Davidson la irrupción de consumos más grandes por nuevas tecnologías, como la electromovilidad y las energías renovables, tendrá un impacto recién después de 2025.

No obstante, la mayor alerta tiene que ver con la sobreinversión que se podría ver si todos los proyectos que hoy están en evaluación se desarrollan juntos, lo que, a juicio de la experta, haría desaparecer los déficits pronosticados, haciendo caer el precio del cobre.

Las proyecciones de Davidson no fueron compartidas del todo por ejecutivo locales que participaron de la Conferencia.

El presidente de Amsa, Iván Arriagada, apuntó a que si bien se espera que la demanda de parte de China se atenúe, ésta seguirá creciendo. Lo anterior, sumado a que la base de comparación es alta, representaría un aumento muy saludable.

«Hay proyectos nuevos, pero gran parte de los actuales vienen a reemplazar producción que sale por caída de leyes o envejecimiento de yacimientos. Evidentemente el mercado está apretado, pero se irá moviendo en condición de déficit, esa es la tendencia», aseguró Arriagada.

En esta misma línea, el presidente de Collahuasi, Jorge Gómez, apunto a que las nuevas potencias que están apareciendo, como es el caso de India, servirán también de respaldo para la demanda y sostuvo que el consumo de cobre está ligado también al crecimiento económico del mundo.

«Años atrás la incorporación de muchos proyectos greenfield, sobre todo de gran tamaño, generó una sobreproducción y a la vez, un decrecimiento del precio, que no fue por tanto tiempo, pero generó un fuerte impacto. Lo que viene para adelante es que estamos todos un poco más cautelosos; tengo la sensación de que grandes proyectos son un poco más difícil, pero sí expansiones menores se verán en mayor cantidad», sostuvo Gómez.