“La prefactibilidad es la clave del éxito o el comienzo del fracaso (de un proyecto minero)”. Esa fue una las conclusiones que planteó Nelson Pizarro en el marco de su presentación en la Conferencia del Cobre 2019, de la Semana Cesco. En la instancia abordó temas como: el deterioro sufrido por la rentabilidad del sector en la última década, la creación de valor para los accionistas y cómo los productores han debido cambiar su estrategia ante el cambio de escenario.

En este sentido, enfatizó que en la toma de decisión se juega gran parte del éxito de este tipo de inversiones, y por tanto, “es clave fortalecer las herramientas que lo sustentan: el TIC, el VAN, el Valor en riesgo (VAR)… Cada caso de negocio debe ser adecuadamente definido”, agregando que lo contrario, “es el camino seguro a un fracaso”.

Pizarro, dijo que precisamente uno de los cambios de estrategia que realizó Codelco fue poner especial foco en controlar los riesgos de las operaciones y de los proyectos, indicando que en el caso de estos últimos, las amenazas son de distinta naturaleza y muy variadas. “Los directores demandan a los gerentes  tener una visión amplia y un análisis de riesgo definido”, comentó.

Para ejemplificar el deterioro que experimento el sector y que ha llevado a estos cambios, dijo que mientras por el año 2006 la industria ostentaba un potente retorno sobre el capital empleado, en torno al 62%, apalancado por una tendencia al alza en el precio del cobre y un súper ciclo en el precio del molibdeno  -“que en esos momentos pagaba toda la producción de cobre”, recordó-, con un capital empleado en tono a los US$30.000 millones. Una década más tarde -agregó- el capital empleado por la industria se multiplica por 4,2 veces, llegando a  valores cercanos a los US$130.000 millones; el precio del cobre no es capaz de sostener la rentabilidad sobre los activos empleados, y cae a un 2%, puntualiza.

Posteriormente, con la leve mejora del precio y el nuevo  foco de las compañías en mejorar su productividad y recudir costos, junto con una mayor cautela en el endeudamiento, eso hace que hoy  la rentabilidad sobre los activos empleados presente “un modesto 10%”.

Pizarro concluyó que de esto hay y habrá muchas lecciones para la industria.