(Economía y Negocios online) La firma canadiense Teck dio a conocer de manera oficial ayer el cierre de la transacción mediante la cual ingresaron las japonesas Sumitomo Metal Mining Co. y Sumitomo Corporation a la propiedad del proyecto minero Quebrada Blanca II.

La operación se da tras acordar el pago de unos US$ 1.300 millones por parte del grupo oriental, con lo que será dueña del 30% del proyecto ubicado en la Región de Tarapacá. Tal como se había adelantado, Teck mantendrá el 60% y la Enami el 10% restante, sin necesidad de que esta última concurra a una inversión adicional.

Será justamente Sumitomo la encargada de proveer recursos frescos al proyecto durante este año, luego de que ya se diera el vamos a la construcción de la iniciativa privada valorada en unos US$ 4.700 millones, de los que Teck puso los primeros US$ 175 millones.

Para el segundo semestre, en tanto, se espera el cierre de acuerdos con entidades financieras para conseguir unos US$ 2.500 millones bajo la modalidad de proyect finance , es decir, préstamos que luego se devuelven con el flujo de caja de la iniciativa. Posteriormente, recién en 2020 la firma canadiense tendrá que volver a desembolsar recursos para la construcción.

Con todo, las estimaciones apuntan a que la entrada en operación de la segunda fase del proyecto será el 2021, y se espera tener una tasa de producción promedio anual de aproximadamente 316.000 toneladas equivalentes de cobre para los primeros 5 años.

Asimismo, su vida útil es de 28 años. Aunque Teck ya ha revelado sus intenciones de avanzar hacia una tercera fase.