(Economía y Negocios online) El 13 de diciembre del año pasado entró en régimen el Decreto Supremo 28, mediante el que se establece que las fundiciones de cobre deben capturar hasta el 95% de los gases que emiten en sus procesos industriales.

La medida obligó a que la fundiciones Paipote (Enami) y de Chuquicamata se vieran obligadas a cerrar, mientras completaban el proceso de modernización. En el caso del recinto perteneciente a Codelco, la situación fue más tardía y, en su momento, la cuprera estatal señaló que los trabajos tardarían más de 90 días extras.

Ad portas de que se cumpla el nuevo plazo estipulado, distintas fuentes de la industria mostraron su preocupación respecto al cumplimiento de este nuevo período, en circunstancias que se prevé un estrecho mercado del ácido sulfúrico en el corto plazo, suministro que se logra como subproducto en el proceso de tratamiento del cobre. Las mismas voces señalaban que producto de los problemas en el proyecto, el retraso podría ser incluso de varios meses, situación que fue descartada por la minera estatal.

Consultada por «El Mercurio», desde Codelco aseguraron que a inicios de febrero «se reiteró al contratista principal el término de los trabajos a fines de marzo, dando inicio, a continuación, al proceso de pruebas y de la operación», confirmando así un leve retraso respecto a la puesta en marcha del recinto, pero menor al que se estimaba en el mercado.

Agregaron que, a la fecha, el avance físico del reemplazo de las plantas de ácido de la fundición es de un 96%, lo que «nos hace pensar que estaremos en condiciones de iniciar la puesta en marcha a comienzos de abril, haciendo los esfuerzos necesarios para absorber el efecto de los eventos meteorológicos de comienzos de febrero».

Según trascendió, la estatal habría cobrado una boleta de garantía de unos US$ 29 millones a la contratista, la canadiense SNC Lavalin, por los retrasos en las obras, montos que serían restablecidos a cambio de que se mantenga la fecha de fines de marzo.

Asimismo, y como una señal de tranquilidad para el mercado, desde la estatal aseguraron que cuentan con el abastecimiento necesario para cumplir con todos los contratos que se firmaron en la campaña de ventas para 2019, en la que tuvieron que calcular una menor producción propia de unas 250 mil toneladas, del millón de toneladas que tiene de capacidad el recinto.

Estrechez del mercado

Toda esta situación se desarrolla en una importante escasez del mercado del ácido, que ha llevado a su valor a máximo en siete años, pasando de US$ 35 la tonelada, a más de US$ 130 en la actualidad, con expectativas de que pueda seguir aumentando.

Una de las razones que explican esta situación son los inconvenientes que han tenido fundiciones alrededor del mundo, como en Corea, Filipinas e India, que han debido suspender operaciones.

En cuanto a la situación local, el último informe del mercado del ácido a 2027 de Cochilco indica que en Chile existirá un importante déficit que se mantendrá en el mediano plazo y que se verá atenuado en 2022 con la entrada en operación de la nueva fundición de Paipote.

Mientras que la demanda comenzará a decaer progresivamente debido a que el consumo de ácido sulfúrico proviene mayormente de la minería de cobre y los procesos hidrometalúrgicos, por lo que la disminución se debería al agotamiento de minerales oxidados y al cierre de operaciones hidrometalúrgicas en los próximos diez años.

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